¿Cumpleaños de los de siempre o no?

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En esta casa el mes de junio se vive en una vorágine de fiestas de cumpleaños; desde el padre de las criaturas hasta las dos niñas, todos cumplen años ahora en  junio. Así que tengo en marcha tres fiestas de cumpleaños. Hace unos años esto hubiera sido un estrés, pero en estos momentos de mi vida, no lo es.

Hace unos años se vivían los cumpleaños como si se acabara el mundo. Nada era suficiente, fiestas temáticas, decoraciones imposibles, comida sofisticada y lista de regalos, como si de una boda se tratara. Parece que poco a poco la cordura va llegando a nuestras vidas y estamos volviendo a la época de los “ganchitos”, la tortilla de patata, los sandwiches de nocilla y los de jamón york y queso.

Mucho se ha escrito sobre este tema y sigue habiendo discusión abierta.  Sinceramente, creo que conforme creces como madre abandonas la locura de los cumpleaños y pasas a vivirlo de otra manera.

Nos contaba Natalia en un post que escribió en su blog sobre los cumpleaños, que ella quería un cumple de los de antes:

“En definitiva, un cumple en el que no se competía con nadie, ni se intentaba demostrar nada a nadie.”

Este post dio mucho que hablar, fue compartido por numerosas madres, y criticado por las que se sentían atacadas por seguir organizando fiestas temáticas. Aunque realmente, daba la sensación que no habían leído el post de Nat, en el que ella empezaba reconociendo que había caído en el error como tantas otras madres caímos. 

¿Qué fiesta de cumpleaños queremos?

Sinceramente, creo que cuando nos iniciamos en la maternidad, empezamos una competición que traspasa todas y cada una de las diferentes carreras de las que se compone la infancia de nuestros niños, y entra esas carreras está el cumpleaños más molón.

cumpleaños de los de antes

Mientras los niños son pequeños, estos no se enteran, más allá de si en la tarta está Mickey o Pocoyó. Y somos los padres los que elegimos los invitados, la merienda, y el entorno. Pero ¡ay amigas! pasan los años y son ellos las que escriben la lista. Primero, te dan los nombres y tú las escribes y después, le das tú el número y ellos se lo gestionan. Y ya no entras en nada más que comprar la merienda.

cumpleaños infantiles

Y es en ese momento, cuando te das cuenta que a los niños lo único que les importa es:

Disfrutar de su día con sus amigos, reír, bailar, cantar y disfrazarse.

En estos años hemos ido viendo que el tema cumpleaños evoluciona a la inversa que los niños. Y es que conforme los niños adquieren autonomía y empiezan a ser conscientes de lo que quieren, sus intereses no suelen coincidir con los nuestros,  ¿o sí?

Evolución de las fiestas de cumpleaños

cumpleaños infantiles
En nuestra historia de cumpleaños, hemos pasado por una fiesta que ni el bautizo, una fiesta de bailarinas, una de hadas y piratas, el parque de bolas  y una fiesta en casa como las de antes, y sin duda, las que hemos organizado en casa con todos los detalles han sido las más estresantes.

Así, que desde el año pasado, decidimos que los cumpleaños eran de ellas. Y ellas decidían cómo lo querían. El primero fue el de la peque que cumplía 4, y lo tuvo clarísimo, quería una fiesta en casa con sus mejores amigas y sus primas. Una fiesta de las de antes, de las de siempre, en las que ella pudiera enseñar su habitación, sus juguetes y sus disfraces. 

Y esta línea es la que estamos siguiendo: preguntarles a las niñas, establecer de manera conjunta el número de invitados y definir el tipo de fiesta (parque de bolas, parque al aire libre, fiesta de pijama, etc…)

Porque no podemos olvidar que ese día, sólo hay unos protagonistas y son ellos. Podemos hacerlo más o menos bonito, eso dependerá del tiempo y las ganas de las que disponemos. Pero seguro, seguro, que los niños agradecen de igual manera una fiesta con más o con menos glamour. Quieren que sus padres estén tranquilos y relajados disfrutando con ellos. Que lo único de lo que tengamos que estar pendientes es de que ellos se lo pasen bien, y que no falten gusanitos naranjas, de los que nos dejan los dedos pegajosos.

Seguiremos evolucionando en las fiestas de cumpleaños, conforme los niños se hagan mayores y pensaremos entonces en nuestras fiestas de 40 o 50, y en esas sí que podemos hacer lo que consideremos porque los protagonistas somos nosotros.

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María José Sarrion, profesional de los RRHH y blogger de La Alcoba de Blanca desde hace más de 4 años. Necesito como respirar contar lo que me pasa por la cabeza. Soy mujer y madre de 2 niñas, que han sacado facetas nuevas en mí. Multiapasionada, creativa e inquieta. Y con ganas de hablar de otros temas distintos a la maternidad. Porque como decía una buena amiga “hay vida más allá de la maternidad”.

6 COMENTARIOS

  1. Aquí tenemos cumpleaños de los de siempre, pero fuera de casa. El problema es que como aún son pequeños la familia adulta quiere estar, ellos no tienen edad de elegir a sus amiguitos y 40 personas en el salón de casa no es viable. Así es que alquilamos un local de esos de fiestas con piscina de bolas, que se lleva todo el presupuesto, y el resto bocadillos y refrescos baratos y a correr.

  2. Yo estoy contigo: cuanto más mayores, menos me mato la cabeza. Al final, lo que quieren es jugar con sus amigos y ya. Aunque también te digo que hubo un cumpleaños temático del que todavía se acuerdan como el mejor de su vida (según ella)

  3. Acabo de enviar la invitación para el cumple de Bruno A TODA LA CLASE! Y no ha sido por error jeje. Se quedaban pocos fuera y me parecía feo, así que le he dado el gusto de que invite a todos. A nosotros realmente nos supone prácticamente lo mismo, íbamos a ser un montón de todas formas, porque viene familia, nuestros amigos e hijos y los del cole, así que unos pocos más no es para tanto. Esto es así porque no tenemos gasto de sitio, lo celebramos en un pinar con zonas infantiles y llevamos la comida y la bebida. Y total, siempre sobra. No me complico nada más. Yo también me curré varios cumples de Marcela cuando era más pequeña, pero ya no, aunque también es verdad que el suyo, al ser invierno, no es tan fácil, aunque tenemos local.

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