El brownie, muerte por chocolate

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Ya os hablé de él en alguna otra ocasión. Mi receta estrella, sin duda, es el brownie de chocolate. Allá donde lo llevo triunfa, así que, a base de recoger elogios, he acabado creyéndome que realmente MI brownie es la bomba. Y como, parafraseando a Sara Palacios, “compartir es vivir”, yo voy a haceros partícipes de mi mayor secreto culinario -¡con vídeo y todo! para que no os quejéis-.

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La receta original está en el blog El monstruo de las galletas, una página que me encanta y os recomiendo aún a riesgo de que me acuséis de fomentar vuestra ingesta calórica. He hecho este postre decenas de veces y he ido perfeccionando la técnica y son precisamente esos pequeños detalles que lo hacen irresistible lo que comparto aquí con vosotros. Entre ellos se incluye una modificación para convertirlo en apto para celiacos.

Ingredientes

  • 250 gr. de mantequilla
  • 200 gr. de chocolate
  • 4 huevos
  • 300 gr. de azúcar
  • 120 gr. de harina
  • 100 gr. de nueces

Elaboración

  1. Derretir al baño maría 160 gramos de chocolate y la mantequilla, revolviendo hasta que esté muy bien integrado.
  2. Por otra parte, remover los huevos y mezclarlos con el azúcar.
  3. Integrar las dos mezclas.
  4. Incorporar la harina (tamizada) y remover todo bien.
  5. Desmenuzar -no demasiado- los 40 gramos de chocolate que nos quedan con un cuchillo (esos “tropezones” se fundirán en el horno) y añadirlos a la masa.
  6. Incorporar las nueces.
  7. Verterlo en un molde lo suficientemente grande como para que el brownie no quede demasiado grueso.
  8. Precalentar el horno a 200 grados y, cuando esté caliente, hornear durante aproximadamente 20 minutos, con ventilador y calor arriba y abajo. En este punto, como siempre, dependerá del tipo del horno. Id pinchándolo y recordad que el palillo debe salir manchado.

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Tips

El brownie, a diferencia de otros bizcochos, no tiene que “subir” ni estar esponjoso. Por eso no lleva levadura ni hay que poner claras a punto de nieve ni nada parecido. Es más, los huevos hay que removerlos y NO BATIRLOS.

La cocción es fundamental. El brownie tiene que estar poco hecho. Vale más quedarse corto que pasarse. Si te quedas corto te lo comes a cucharadas, como un coulant de chocolate y estará delicioso. Si te pasas, corres el riesgo de que esté muy seco. Así que, a diferencia también de otros bizcochos, si lo pincháis con un palito para ver cómo va, este TIENE QUE SALIR MANCHADO DE MASA. Probad con vuestro horno hasta cogerle el tiempo.

Cuando volquéis la masa en el molde, golpeadlo fuerte sobre la encimera para evitar que queden burbujas que se hinchen en el horno.

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El brownie acepta prácticamente de todo. Las nueces podéis sustituirlas por cualquier otro fruto seco e, incluso, por galletas Oreo o Chips Ahoy desmenuzadas, trozos de Kinder Bueno, trocitos de Ferrero Rocher… cualquier tipo de “guarrada” que se os ocurra. O, simplemente, no echarle nada.

Congela genial. Cuando queráis utilizarlo, lo descongeláis a temperatura ambiente y no se nota nada. O, si lo preferís, un par de vueltas en el micro o cinco minutos al horno y exquisito.

También podemos aromatizarlo. En una ocasión le añadí el zumo de una naranja y le dio un “puntito” muy curioso.

Si sustituís la misma cantidad de harina de trigo por harina de almendras tendréis un bizcocho de chocolate exquisito libre de gluten -si la mantequilla y el chocolate también lo son- apto para celiacos.

El brownie es un “bizcocho” que no suele tener mucho grosor. El tiempo que os puse es pensando en un brownie de aproximadamente 5 centímetros de grosor.

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He experimentado con otros formatos, con un molde de pastelillos individuales -6 minutos- y rellenando cáscaras de huevo -entre 10 minutos-. Para esta última opción debemos tener en cuenta que no podemos añadirle nueces a la masa, que debemos cascar los huevos haciéndoles un agujerito por la parte superior -después los lavamos con agua y les echamos un poquito de aceite- y rellenarlos aproximadamente tres cuartas partes de su capacidad.

Es absolutamente imposible que esta receta os salga mal. Imposible. Pero, si tras leerla no os ha quedado claro, aquí os dejo un vídeo para que veáis el proceso.

Y, dicho todo esto… he de confesar que ya no me queda ningún as en la manga para sorprenderos en la cocina. Así que, tras este altruista gesto de generosidad, lo único que me queda por pediros es que, si os animáis a hacer la receta, no dudéis en compartir con nosotros fotos a través de las redes sociales –aquí o aquí– o vuestros comentarios.

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Fotos y vídeo: propios

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Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.

6 COMENTARIOS

  1. ¡OMG! No imaginaba que tu receta secreta fuera taaaaan sencilla! O al menos, en el vídeo lo parece. Así que me pongo esta tarde (no se si cogerme un par de horas esta mañana y salir a hacer ya) Solo una duda… ¿no chupas el tenedor lleno de chocolate tras batirlo todo? ¿Cómo lo haces para no meter el dedo? Mmmmmmm

  2. […] Nos reunimos en un restaurante o en casa de la que le toca. De la que esta sola esa noche o la que se queda con los críos y no puede salir. Llegamos con nuetras aportaciones más o menos elaboradas. Nos arremangamos y compartimos nuestras recetas más secretas, nuestras alergias más incómodas o nuestras dietas más sosas. El caso es compartir cosas entorno a una mesa. Y llegar con alegría al postre estrella. […]

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