Mi peque es igualito a mí en…

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En mi casa lo tengo claro: los defectos de mis hijas son de su padre y las virtudes son mías. ¡Es broma! Mis hijas son como las de todo el mundo, tienen defectos y virtudes, y en unas cosas se parecen a su padre y en otras a mí. Pero ¿no os pasa que vuestros hijos tienen algo, cualquier cosa, que identificáis como propio y que os llena de orgullo y satisfacción? Hoy buscamos las similitudes de nuestros hijos con nosotros que más ilusión nos hacen.

Le encantan los libros (Let)

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Reconozco que es muy pronto aún para augurar un amor similar al mío porque Ojazos solo tiene 26 meses pero hasta el momento parece haber heradado mi pasión: le encantan los libros. Para su primer cumpleaños le pedí a mi madre que le regala algún cuento porque su biblioteca andaba más bien pelada y desde entonces el número no ha hecho más que aumentar. Tiene de muchos tipos: pop up, puzzle, juguete, grandes, pequeños… y de Disney. Cuando di a luz me colocaron la típica suscripción y ahí va creciendo poco a poco. Ahora está enamorado de esos.

Aman el cine (Sara Palacios)

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Hace no mucho fuimos al cine con la clase de mi hija pequeña y cuando terminó la película la felicité por lo maravillosamente bien que se habían portado ambas (que no estaban a mi lado ninguna de las dos). Y caí en la cuenta de que mis hijas han ido mucho al cine y tienen costumbre de ver las películas sin hablar (mucho), sin moverse (demasiado) y en definitiva, disfrutando de la experiencia. En casa vemos una o dos películas a la semana y me enorgullece mogollón pensar que tengo dos pequeñas gafapastas en casa.

Es bailonga (Lydia)

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Tengo dos hijos, pero del enano aún no sabría decir en que es igualito a mí. Pero de la beba, quien a simple vista es un calco de su padre, cosa que me dicen desde que salimos del paritorio, tiene varias cosas mías. Es muy bailonga, ya la veis, le pirra la música, la música bailable claro, y la cadena de radio que más le gusta hasta ahora es Radio Olé. También es mandona, que es muy mío, no penséis que eso es malo, me gusta que tiene claro lo que quiere y sabe como pedirlo, te solicita ayuda, o nos moviliza a todos para conseguirlo. Desde pequeña me han llamado mandona en casa, y ese mando que he desarrollado me ha servido en mi vida profesional para dirigir grupos, tanto de alumnos, casi todos de baile, como de eventos varios de todas las edades, de una manera organizada y con buenos resultados.

Son hogareños (Verónica Trimadre)

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Todos los fines de semana empiezan con mi marido buscando planes y conmigo tratando de evadirlos. Él levanta las persianas, empieza a hablar del sol que hace y de las posibles rutas y aventuras que nos esperan en el exterior, y mientras yo me escondo debajo de las sábanas. Cuando llega el fin de semana solo quiero dormir, vegetar en el sofá, hacer bizcochos y jugar con los niños. Desgraciadamente para él, mis hijos son exactamente igual que yo, así que tiene que esforzarse cuatro veces más para empujarnos a realizar sus planes. Muchas veces acaba convenciéndonos, porque es verdad que respirar el aire puro del monte y hacer algo de deporte nos sienta genial a todos. Pero hay que ver lo que nos cuesta arrancar… Y es que he conseguido cultivar en mis hijos el amor por la vida hogareña y por los juegos imaginativos. Ellos con una simple manta viajan al espacio sideral y yo los observo desde el sofá con una sonrisa de oreja a oreja.

Movemos las manos igual (María José Sarrión)

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Lo reconozco, cuando nació mi hija mayor, llegué a pensar que mi mera función había sido albergarla en mí: Era un clon de su padre, y todo el mundo se empeñaba en decírmelo como si no fuera algo evidente. Al nacer la segunda, empezaron a haber opiniones para todos os gustos. Mi marido y yo somos más de  que cada niña es única y no se parece a ninguno, pero hay un par de hechos indiscutibles: mis niñas se expresan con las manos igual que yo.

Así es, soy de gesticular con manos, no de manera elocuente, pero sí para reafirmar mis palabras. Siempre acompaño una frase contundente con un gesto de manos, y eso mis hijas, sobre todo la mayor, lo clava. Es más, cuando dice una frase sentenciadora tipo: “Nunca jamás volveré a comer espinacas” y la expresión va con un movimiento de manos.

Nuestra sincronización manual es tal, que ambas cogemos el lapiz igual de mal. La pequeña aún lo coge con toda la mano, pero tiempo al tiempo.

 Mis meninas y yo (Merak)

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Semana y media llevo escrutando a mis hijas con lupa para, más allá de lo evidente, determinar qué han heredado de mí. Y es que ¿qué queréis que os diga?… A una no le veo nada de nada y a la otra todo lo que le veo mío son justamente mis principales defectos, así que ¡apañadas estamos! Eso sí, todas las virtudes que ambas poseen les llegan, a juicio de mi suegra, por vía paterna, ya sea heredadas de su padre directamente o de algún ancestro hasta tercera o cuarta generación. Y es que carga genética de mi familia debe ser tremendamente endeble comparada con la de mi macho man.

Pero voy a hacer un esfuerzo para concentrarme en lo positivo y jactarme de que La Mayor, como su madre, es una niña tremendamente empática y con un interés natural por conocer cosas variopintas relacionadas con las ciencias sociales.

Y después está mi pequeña Lianta¿seguro que es hija nuestra? Si no fuese porque estuve más de 36 horas de parto lo dudaría porque, a excepción de ese mentoncito comestible, no acierto a verle nada ni con su padre ni conmigo. Afortunadamente, el-padre-de-las-criaturas, mucho más benévolo, insiste en decir que es tan hábil como yo con las manos… cualidad que, todo sea dicho de paso, ni yo misma no sabía que poseo.

La imaginación (María Jardón)

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No tengo ninguna duda, si me preguntas en que es igualito mi mayor a mi te diría dos cosas, le encantan los libros, el peor castigo que le puedes poner es quedarse sin cuento antes de dormir y, la imaginación. Le encanta inventarse historias, que yo las empiece y el acabarlas e incluso, a veces me lo encuentro contándole cuentos a su hermano pequeño. No me sorprendería que cuando aprenda a escribir le guste escribir cuentos, de pequeña no había nada que me gustara más.

Con 10 meses, me es complicado decir en que se parece el pequeño a mi, pero por lo pronto me parece que ha heredado mi carácter. Está todo el día riendo, a todo el mundo le llama la atención lo agradecido, pero tiene un genio de agarrate que viene curva…miedito me da cuando crezca un poco.

Hablan por los codos (Pilar Martínez)

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Antes de tener hijos, mi marido siempre decía que él sólo quería tener niñas. Le parecen más adorables, divertidas y le gustan más.

Un amigo nuestro que tiene dos hijas más mayores siempre le decía “¡No sabes lo que estás diciendo! te van a volver loco de tanto hablar” y mi chico se reía pensando que exageraba, que nadie podía hablar más que yo…

Después nació Pilar (mi hija mayor) y nos dimos cuenta de que tenía más razón que un santo porque nunca calla, es una niña que tiene curiosidad y preguntas sobre todo lo que ve y parece que nunca superó la etapa del por qué (a pesar de tener nueve años).

Luego llegó Alejandra (la pequeña) y ¡empezó a hablar antes que su hermana! y con la misma intensidad o más todavía.

Así que mi marido, que adora el silencio y la tranquilidad, ahora tiene a tres cotorras viviendo con él XD.

Compartimos la cara (Patch)

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Cuando nació la heredera, como era la mayor, toda la familia se volvió loca a buscarle parecidos: que si la boca era de mi hermana, que si los ojos de mi marido, que si tenía hoyuelos como nosequién… Dos años de escuchar toda clase de teorías porque la verdad es que la niña, aunque guarda similitudes con su padre sobre todo, es muy diferente al resto de la familia.

Pero resulta que hace diez meses nació mi peque, también conocido como el #herederochiquitito y aquí no hubo discusión: tiene totalmente mi cara en miniatura(o la de mi padre, según a quién hayan conocido antes). Vaya, la cara que veis sobre estas líneas que soy yo misma en el caluroso verano del 81.

Nos encanta ir de pingo (Nat)

http://albertoramosphotography.blogspot.com.es/
Foto de Alberto Ramos Photography

Al contrario que le pasa a mi compi Vero y sus niños a nosotras lo que nos gusta es estar todo el día de pingo. Nunca se sido demasiado casera, la verdad, y ahora tampoco. Y las niñas en eso son igualitas a mi. Cualquier excusa es buena para inventar un plan y salir de casa. Un paseo por el campo, salir con las bicis, ir a comer algún sitio, quedar con amigos, visitar a la familia… todo nos vale a las niñas y a mi. Y aunque el papi es algo más casero al final, entre las tres, logramos convencerle siempre. Armas de mujer. 😉

Somos teatreras (Ruth)

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Yo siempre lo he sido. Pero me doy cuenta ahora de como debía ser de pequeña…cuando veo a las mías. La mayor es teatrera, pero de dramas vitales, en plan “jamás podré tener el cumpleaños soñado si invitamos a 1.000 personas” o algo así como “hacer los deberes, cuidar de mi hermana, vigilar mi verruga…¡no puedo más con tanta presión!”. Pero lo de la pequeña, es comedia 100%. Cuando se pone a dar explicaciones o a contar algo que le ha pasado, entre la lengua de trapo, la cabeza que le va más rápida que la lengua y se atasca y empieza de nuevo, la expresión de los ojos, las muecas de la cara y los movimientos de manos y cuerpo…te partes. Teatro, pero del bueno.

 

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9 COMENTARIOS

  1. De tal palo tal astilla…pues en mi caso mi astillita que tiene solo tres años, y probablemente sea pronto para poder enredarme en esto de los parecidos razonables, creo que ha sacado (o en ello está) el carácter de madre…nervioso, inquieto, espontáneo, y muy muy cariñoso….no servirá de nada que lo deje bien clarito, porque para mi suegra es una calcamonía de su padre…Que manía¡ En fin, que es un tópico pero, a mi especialmente me da exactamente igual a quien se parezca, con tal de que sea buena gente….Tarea tenemos por delante para forjarle en ello. Gracias chicas por vuestros temas…saludos.¡

  2. Yo soy una devoradora de libros y mis peques, aunque es muy pronto para catalogar, han salido a mi, les encantan los cuentos y que los explique nosotros les reflipa! La pequr tiene mi carácter mandón y el mayor calco de mami…la misma cara, la misma sonrisa y hasta los mismo dientes tenemos…lo único, es chico!
    Gracias chicas! Me encantan vuestros post 🙂

  3. Ay, es que los tres tienen muchas cosas mías. Físicamente, desgraciadamente han salido más al padre (pues sí, qué le vamos a hacer), y la cabezonería también les llega del cromosoma Y, pero tienen muchas cosas mías en sus comportamientos e intereses: gestos y poses, los libros, habilidades con la música e instrumentos, imaginación, la picardía…A veces me veo reflejadísima en mis mini yos, y me encanta…

  4. Mi hija es calcadita a mi por eso el nombre de Mini Yo pero no solo en lo físico sino que en todo: no calla, es simpática, extrovertida, con mucho amor propio, impulsiva y cabezota.
    Del cromosoma Y (frase copiada de Vanesa Pérez porque me ha encantado) ha heredado los ojos verdes y la altura (lo único bueno que tenía).
    Y estoy muy contenta en que seamos tan iguales

  5. […] Por último el viernes sacamos el pecho (momento #orgullodemadre) para contar qué manías, cualidades, hábitos o actitudes han adoptado nuestros hijos de nosotras: desde los ademanes al hablar hasta la lectura pasando por la imaginación…  Once cualidades que nos enorgullecen y nos invitan a cacarear al viento eso de “mi peque es igualito a mí en…”. […]

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