Mi vida de regla en regla o cómo afrontar el no embarazo

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Conforme avanzamos en nuestra vida, esta pasa a medirse dependiendo del momento vital en el que nos encontremos. Así, empieza transcurriendo de viernes a viernes, tomando este día como el que marca el inicio del fin de semana; cuando tienes novio, cada cita es el hito marcado para poner a cero el cronómetro del tiempo, y llega el momento de querer tener hijos, y entonces, pasas a medir tu tiempo de regla en regla.

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Desde luego que no todas las mujeres pasan por este momento vital, pero sí muchas sufren la llamada del reloj biológico, y en ese momento, tu vida cambia por completo, y lo que viene siendo un deseo o un anhelo se convierte en una obsesión que marca tu vida.

Tu vida pasa a medirse en ciclos de 28 días, en los que tu único objetivo es ya no convertirte en madre, sino que no te baje la regla. Si eres de las afortunadas que te quedas embarazada de solo mirarte enhorabuena, y deja de leer este post, porque no vas a entender nada de lo que en él os cuento. Es más, si ese es tu caso, no hace falta que lo restriegues por la cara a todas las que te estamos contando en este mismo momento una historia de “dificultades para concebir”.

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Pero a lo que vamos: llevas tachando de tu calendario los días, y te aproximas ya al día 26 del ciclo, empiezas a sentir cambios en tu cuerpo, y empiezas a rayarte. No tienes claro si estás embarazada o no.

Entras en google, clickeas “síntomas del embarazo” y te aparecen un sinfín de ellos:

  1. Retraso en la menstruación
  2. Pequeñas pérdidas de sangre.
  3. Ganas de orinar con frecuencia
  4. Hinchazón abdominal
  5. Tensión y dolor en los pechos
  6. Náuseas y vómitos.
  7. Aversión a algunos olores y sabores.
  8. Cansancio y somnolencia.
  9. Aumento de la temperatura corporal.
  10. Estreñimiento

Una vez leídos, te reconoces en la mayoría de ellos, y empiezas a sonreír, a tocarte la tripa, a mirar si ya empieza a marcarse la línea alba. Pero ay amiga… Si pensabas que esto iba a ser un camino de rosas te equivocas.

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Pasan los días, y puede suceder dos cosas: Una que, llegado el día y muy puntual, aparezca con un “Hola soy tu menstruación“, o por el contrario, empiece a retrasarse, y la esperanza empieza a florecer en tu interior. Y tú crees que ya está, que lo has conseguido, bajas corriendo a la farmacia a comprarte una prueba de embarazo, y zasca… Sale negativo, pero no desesperas porque has leído en google que las pruebas negativas pueden ser erróneas.

Empiezas a manchar un poquito, pero tampoco desesperas… Es el “sangrado de implantación“, y te lo crees y lo interiorizas. Hasta que baja con todo su esplendor, y entonces te hundes. Y odias tu regla, tanto por puntual como por impuntual.

Así, entras en bucle, mes tras mes, sin entender tu cuerpo y el por qué no eres capaz de quedarte embarazada.  Y segues midiendo tu vida de regla en regla. Y empiezan a llegar los consejos, las preguntas y aún es peor. La gente tiene la horrible costumbre de preguntarte sobre algo tan íntimo como tu sexualidad y que cuándo piensas quedarte embarazada.

Y si piensas que eso sólo sucede antes de tu primer hijo, te equivocas. Ya lo dice el refranero español: La esperanza es lo ultimo que se pierde.

Así que solo te doy un consejo: No hagas caso a nadie, sólo escucha a tu cuerpo. Si tiene que llegar llegará, y si no, pues tranquila, y ponte en lista de espera de la Seguridad Social con mucha, mucha tranquilidad.

Todo ello, sin saber si hay o no problemas para procrear, que eso ya es harina de otro costal.

Imagen destacada: Commons Wikipedia.

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María José Sarrion, profesional de los RRHH y blogger de La Alcoba de Blanca desde hace más de 4 años. Necesito como respirar contar lo que me pasa por la cabeza. Soy mujer y madre de 2 niñas, que han sacado facetas nuevas en mí. Multiapasionada, creativa e inquieta. Y con ganas de hablar de otros temas distintos a la maternidad. Porque como decía una buena amiga “hay vida más allá de la maternidad”.

2 COMENTARIOS

  1. Que terribles recuerdos! con la segunda las dificultades llegaron y mi vida eran 28 días divididos en dos periodos: los primeros 14 en los que me permitía alguna cerveza, y los segundos 14 en los que hacía vida de monje por si acaso!!!!

    La obsesión y la preocupación llego a tal punto que decidí no saber en que día del ciclo vivía, si me quedaba eembarazada y no podía decir cual fue mi última FUR, así sería.

    Y así fue!

    Al menos me libre de la esclavitud de las fechas.

    Besos

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