¡Adoro Divinity!

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Si preguntarais a mi marido acerca de las cosas que odia de convivir conmigo estoy segura de que Divinity tendría un lugar de honor, probablemente estaría en el podio, rodeado de mi afán de perfeccionismo y las series y películas españolas (él es así, habrá que perdonárselo). Él no me entiende y yo no entiendo por qué. Divinity es a los canales de televisión lo que el chiringuito a las playas: un complemento perfecto que alegra nuestras vidas. Adoro Divinity…

Imagen: HGV
Imagen: HGV

Por los asaltacasas

Los asaltacasas -también llamados por mi marido “los asaltacunas”- fueron mi primer flechazo en el canal. Me pillaron casi recién casada, en una época de mi vida en la que visitaba Ikea cada dos por tres y en ellos encontraba ideas que luego no podía llevar a cabo para decorar mi recién estrenado piso. Por si no los conocéis, además de dejaros un enlace en el que podréis verlos, os cuento que Colin & Justin son un matrimonio de diseñadores que, en una cosa muy loca, asaltan las casas que van a redecorar sin que sus propietarios lo sepan, exponiendo ante todo aquel que pase por allí los ataques al diseño cometidos por los inquilinos. Al espacio que van a redecorar lo llaman “la escena del crimen”. Toma ya. ¡Ah! y Justin se caracteriza por llevar unos prendidos imposibles en la solapa de la chaqueta, tan enormes que, a veces, casi le tapan la cara. Imperdibles.

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Por los programas de vestidos de novia

Me gustan todos. Comencé mi adicción con El vestido de tu boda versión Atlanta (Say yes to the dress es su título original) -creo que me he convertido en experta en el clásico look de la tradicional novia sureña, porque todas las que llegan a la tienda Bridals by Lori o huyen de él o lo buscan como a Susan- y es que es muy difícil resistirse al tándem formado por Lori y Monte, quienes meten en vereda a aquellos acompañantes que aguan a las novias el bonito día de la elección del vestido.

Más tarde, en las largas mañanas del puerperio, descubrí a David Tutera y, como era de esperar en carne de Divinity como yo, caí rendida a sus pies. David, organizador de eventos -y bodas-, diseñador de vestidos nupciales y un sinfín de cosas más lidera el programa Una boda perfecta. A pocas semanas de la boda, David visita a los novios -aunque el grueso de su trabajo lo desarrolla con la novia- para conocer todo acerca del día B. Y cuando digo todo es todo. Desde el lugar de la ceremonia, el de la cena y la fiesta, a la decoración, pasando por los vestidos de las damas de honor, para llegar al propio vestido de novia, todo es cuestionado por Tutera. Así que llega tu boda y no sabes ni cómo vas a ir peinada, ni maquillada, ni vestida, ni dónde lo vas a celebrar, ni el menú… pero, oye, que éste organiza saraos para famosos, seguro que te lo monta bien.

Y luego llegó mi casi-podría-decir-que favorito: Me pido ese vestido. Lo que me gusta un chollo -confieso en este momento que compré mi maravilloso Manuel Mota para Pronovias en una venta de muestrario- solo es comparable a lo que me gusta una boda, así que un programa que junta ambas cosas tenía todas las papeletas para enamorarme. Se desarrolla en una tienda que vende vestidos de novia baratísimos. Bueno, quien dice baratísitimos dice vestidos de super diseñador a un precio razonable, porque tienen de todo y para todos los bolsillos. El problema que se encuentran la mayor parte de las novias es elegir el adecuado porque el stock es descomunal.

Aquí sonríen... en el programa la cosa cambia
Aquí sonríen… en el programa la cosa cambia

Por las casas, pisos y minicasas

¿Quién no ha soñado con cambiar su piso por una casa, con convertir los escasos 70 metros cuadrados en una chalé de tres plantas con jardín, garaje para dos coches y, a poder ser, piscina? Pues para calmar esas ansias se inventaron Tu casa a juicioLove it or List it– y su versión Vancouver. Se basa en que uno de los miembros de la pareja quiere quedarse en su hogar reformándolo para que cubra sus necesidades y el otro quiere mudarse a una casa que ya las reúna. Así que llaman a Hillary y David en la franquicia original, o a Jillian y Todd en la de Vancouver, y le dan a la una un presupuesto de reforma y al otro un presupuesto de compra para una nueva vivienda. Lo que ocurre a partir de entonces suele tener el mismo esquema: la interiorista se encuentra con problemas inesperados que ahogan su presupuesto y el experto en casas suele meter varias veces la pata hasta que encuentra la perfecta. Al final ven el resultado de la reforma, que siempre es magnífico y les deja con la boca abierta, y o se la quedan o la venden -y es cuando toma sentido su título original porque la pregunta siempre es “¿vais a amarla o vais a venderla?”-. El formato es realmente adictivo y confieso que yo soy #teamreforma. En todas las ocasiones 😉

Otro programa que me gusta mucho es Tú al centro y yo a las afueras. En este, dos hermanos, Philip y Sarah, se dedican a buscar piso para una pareja que no acaba de decidir cuál es la mejor opción para su vida, si el retiro del campo o el mundanal y urbanita ruido. Así que, antes de ver la casa, van a ver el barrio e investigan todo tipo de moñeces  cosas como si hay una tienda de comida ecológica o si uno de los dos podrá ir a algún sitio a jugar dardos el martes por la noche. Cada hermano presenta tres opciones en tres asaltos y en cada uno de ellos la pareja ha de ir eligiendo cuál gana, hasta la elección final. Lucha fratricida… ¿puede molar más? (El peinado retro de Sarah es digno de mención).

Lo cierto es que nuestras casas se asemejan más a las mini de Quiero mi minicasa y creo que a las madres nos gusta mucho este programa porque podemos fantasear con una vida en soledad sin niños porque no hay espacio para ellos en la que tener tiempo para nosotras... aunque no tengamos muchos metros en los que emplearlos. Nos devuelve a la bohemia de la juventud… ¡ponme mi minicasa!

A ellos sí que los adoro
A ellos sí que los adoro

Pero si soy fan de alguien en esto de las reformas, las decoraciones y las casas es de los gemelos Scott. Mucho. A muerte. Por ser fan lo soy hasta de las mechas rubias de Jonathan -que eran terribles, por otra parte- porque, además, son muy atractivos, o eso me parece a mí. Soy capaz de pasar medio episodio pensando si me gusta más la seriedad y elegancia de Drew, el compra-vende-casas, o el rollo de hago-cosas-con-las-manos de Jonathan. Los gemelos han presentado varios programas emitidos en Divinity como La casa de mis sueños (Property Brothers) y Los Gemelos decoran dos veces (Brother Vs. Brother)  y en la actualidad conducen Vender para comprar (Buying and selling) en el que renuevan la vivienda actual de una pareja o familia para poder comprar su casa ideal. Creo que veré todos los programas de los Scott. Forever and ever.

Por Bebé a bordo

Si hubo un programa de cabecera para el inicio de mi maternidad ese fue Bebé a bordo. Estuve súper enganchada a su primera temporada -para mí la única que ha existido- y esperaba con verdadera ansiedad que llegara el domingo por la noche para verlo. Allí “conocí” a Sheila de Blog de una embarazada y a su hoy marido Albert -quién me iba a decir entonces que ahora sería mi entrenador– y descubrí qué es una doula de la mano de Montse Cob. Me ayudó a solucionar muchas de las dudas tontas que las primerizas tenemos en los primeros meses de nuestros bebés y lo veía con verdadero interés. En la segunda temporada, la doula no me enganchó y, además, las tandas de anuncios fueron terriblemente largas así que, con pena, le dije adiós. De la tercera… ni hablamos.

La dulce Alma Obregón
La dulce Alma Obregón

Y por Cupcakemaniacs

Fue la primera vez que vi en televisión a una chica tan dulce como los cupcakes que preparaba, con unas mechas californianas rosas preciosas que le sentaban fenomenal. Hablo de Alma Obregón. Me hipnotizaba la forma en que explicaba las recetas y hablaba con aquella voz en off que la acompañaba, cómo manipulaba los ingredientes, cómo decoraba los cupcakes. Era plenamente consciente de que jamás iba a hacer uno, pero oye, lo que gozaba viéndola.

Pero no por sus series

Estoy segura de que muchas os habéis preguntado por las series. Ya confesé hace tiempo que a mí no me gusta nada Anatomía de Grey. Tampoco me gusta Castle que parece estar a todas horas en el canal, ninguna de las dos me llama la atención. Y otras que, a priori, sí me atraían no he tenido oportunidad de verlas, como pueden ser Scandal, The Closer, Imborrable o Criadas y Malvadas.

¿Os gusta Divinity como a mí o soy más del equipo de mi marido? Quiero saber…

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Soy Leticia la mamá de Ojazos desde 2013, mujer desde 1978. Siempre corriendo y con mil cosas en la cabeza para hacer pero con poco tiempo para llevarlas a cabo. Escribo en Esto no es como me lo contaron y Las Letras de Let porque es lo que más me gusta hacer en el
mundo. Activa, habladora y comprometida, cabezota y risueña vivo en una permanente contradicción. Necesito contar las cosas que me pasan para que no se me enquisten en alma.

14 COMENTARIOS

  1. Yo me enganché muchisimo al programa de Tutera!! Y recuerdo una temporada que empalmaba la tarde viendo los.programas dd reformas hasta que llegaba mi marido y me miraba como si estuviese poseida o algo jajajaja
    De series no he visto ninguna del canal, me he aficionado a la d Scandal pero ya en Fox Life. Esta muy bien la serie jejeje.
    Hace mucho que no veía divinity… igual vuelve a mi vida jaajaja

  2. Yo me enganché muchísimo a Divinity durante el embarazo, pero con mi bichilla me he desintoxicado para abandonarlo por el Clan. Qué 42 semanas de programas de reformas de casas y de pruebas de vestidos de novia me pegué. Las series tampoco las veía, pero los realities estos me convirtieron en una adicta.

  3. A mi me encanta Divinity!!! Sobretodo veo todos los de casas en todas sus versiones, pero por encima de todos a los hermanos Scott. Los demás me atraen menos. Y es que además está el canal de Casa que también me encanta y tengo que dividirme. En los demás canales veo poco.

    • ¡Qué grande! Es que los hermanos Scott son lo más. Aquí estoy viéndolos mientras te respondo. Echar un ojillo a la pantalla y verlos es una alegría 😉 No recordaba el camal de casa. Creo que voy a tener que hacer una prospección. Un abrazo.

  4. Oooh!! Gracias por la mención preciosa, es todo un honor saber que te encantó nuestro programa (fue el primer capítulo!) porque lo guardamos en la memoria con muchísimo cariño.
    Un besote!!

    • Fuisteis los culpables de que me enganchará a Bebé a Bordo. Con Ojazos tan pequeñoy mi cesárea tan reciente me veía muy reflejada en vuestra vivencia. Un besote gordo

  5. […] Y cuanto más grandes, mejor. Escena familiar: llegamos a nuestro destino vacacional y la piscina de los apartamentos, hotel o camping está invadida por enormes figuras flotantes. Son un mix entre la colchoneta hinchable de toda la vida y los sillones de plástico que se pusieron de moda (sí, tuve uno amarillo que todavía guardo con amor en el desván de la casa del pueblo) en los años 90. Mira estos de Floatie Kings, ¿qué tipo de madre guarda aire suficiente en sus pulmones como para hinchar tremendo chisme? Y no solo es heroico hincharlo… guardarlo en el apartamento/habitación/bungalow sin que un miembro de la familia deba dormir afuera, es una hazaña digna de un decorador de mini pisos de esos que salen en Divinity. […]

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