Como disfrutar de las fiestas del pueblo

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No siempre he sido de fiestas de pueblo, de hecho cuando era pequeña no me gustaban mucho, la verdad. Pero tras el despertar a la adolescencia y lo que llevó aparejado (salir, salir, salir…de día y de noche), las fiestas de los pueblos pequeños o grandes, empezaron a señalarse en rojo en mi calendario veraniego. Y ahora me gustan, por supuesto, aunque la maternidad les ha dado…otra perspectiva.

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Un poquito de previsión, que nos conocemos

Ya no eres una jovenzuela y lo sabes. Por eso un poco de previsión (mujer prevenida vale por dos, dice mi abuela) para que los días de fiesta no sean más caóticos de lo que toca. Si tus niños son pequeños, acuérdate de sus rutinas e intenta que no se descuageringuen mucho, porque si no, acabará el pobre echando la siesta en cualquier rincón de la calle. ¡Y la gente te mirará fatal!

Con las comidas ídem, mejor llevar unos botes preparados, con puré, arroz con tomate o unos tupers de filetes que puedan comer en cualquier sitio a su hora, que soportarlos (porque a ciertas horas es así) protestando, cansados y hambrientos cuando os toca esperar una mesa o que os sirvan los bocatas y la cosa va para largo.

La ropa de fiestas: en Navarra, todos de blanco

De la casa, olvidaros estos días, ya se limpiará después. Pero la ropa es otro cantar. ¡Ayyyyyy!, ¿quién inventó que los de Navarra y alrededores se vistieran de blanco en fiestas? Fue un hombre, eso seguro. Y fue en la época en que las mujeres salían poco o nada de farra y podían lavarles y blanquearles las manchas a diario (serán cabr****…).

En las fiestas de los pueblos del siglo XXI, te has ido 15 días antes al Primark más cercano y tienes pantalones cortos y largos, camisetas de tirantes, de manga corta, de manga larga y todo blanco o rojo. O blanco y rojo. Vamos, tienes ropa como para vestir a un ejército entero, pero más vale que sobre. No olvides las zapatillas blancas, un par o tres, las manoletinas o las espardenyas rojas  y una chaqueta carmesí para cuando refresca. Y lo dejas en perchas, para que sea llegar y coger… Sí my darling, la montaña de ropa blanca al acabar las fiestas es infernal, pero… ¡descarga tu rabia en el que inventó ese look!

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Una buena idea es hacer una alto en la fiesta y mandar a tu paco con los niños y un saco de ropa blanca a una lavandería automática, de esas que los americanos utilizan en las películas para ligar y que empiezan a verse más en nuestras ciudades y pueblos. Caben 18 kilos de ropa blanca (por 5€) y sale que hace daño a los ojos del blanco nuclear, te lo digo yo ;-). Luego 9 minutos de secadora (por 1€) y ale, a seguir de fiesta.

Los vermús toreros

El vermú de las fiestas es como una reunión de empresa en España, que sabes cuando empieza pero nunca cuando acaba. Por eso me gusta el vermú tanto. Y es una buena forma de pasar de la comida (y de la cocina) estos días. ¿Sabes por qué se llama torero? Pues porque acaba a la hora de las corridas, sobre las 5 o 6 de la tarde. Si es con niños, hazme caso con el consejo anterior o no llegarás al paseíllo.

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Los pactos familiares

Pues sí, tus hijos también existen en fiestas, ¡que le vas a a hacer! Mi consejo es que planifiques los días con antelación, programa en mano. Unos ratos con niños y otros sin ellos. Para eso, lo mejor es una reunión familiar, con tu paco, los niños, los abuelos y vecinos (en casos desesperados) para acordar los ratos familiares, los que pasaréis en pareja con la cuadrilla y los peques con los abuelos y los que te vas a ir de cena con las amigas y sin hora para volver (por lo que necesitas la noche libre y hasta el mediodía del día siguiente)

Las noches, las resacas y las comidas en familia

¿A que ha sido leerlo y poner cara de ¡arrrgggg!? Todas lo hemos vivido. Sales un rato con la cuadrilla, la noche se da bien, una caña después de otra, luego un gintonic y son las 6. Pues total, ya que estamos, desayunamos y al encierro, que para eso tenemos la noche libre. En ese punto es cuando recuerdas con horror que…¡la comida del día siguiente es con tus suegros, sus amigos franceses, las tías solteras de tu paco, tu cuñada, sus tres hijos, Jonathan “el amigo” de tu sobrina y tus hijas, que estarán encantadas de verte después de 12 horas de ausencia. Y tú tendrás resaca, que a cierta edad, ni la famosa B12, ni una aspirina antes de dormir. Vas a sufrir, asúmelo.

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Y dicho esto, queridas lectoras, que disfrutéis de las fiestas del pueblo (porque tener pueblo, ya es una gozada), de la libertad de los peques jugando en la plaza, las verbenas, el tinto de verano, el chupinazo y el pompero que le vas a comprar a la niña, de nuevo, este año. Que yo estaré disfrutando de mi almuerzo de fiestas en Tudela, seguido de vermú torero y lo que se tercie 😉

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Soy de esas personas que siempre llega tarde, siempre tiene que hacer más de tres cosas para ayer pero siempre lo hace con una sonrisa puesta. Estoy encantada con mi vida, aprendiendo cada día, disfrutando todo lo que puedo. Y riéndome, que es el ejercicio más saludable de todos

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