Salir de fiesta cuando eres madre: un deporte de riesgo

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Y no me refiero a la fiesta del cole, que es uno de los hit day de mi vida social en la última década. Me refiero a eso que hacíamos antes de ser madres e incluso antes de que la pereza inundase nuestra vida sin hijos y prefiriésemos un sábado de peli y mantita a darlo todo en la verbena de turno. A eso de salir en plan “esta noche, salgo”.

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Salir de fiesta tiene sus riesgos. Los tenía a los 20, pero no éramos tan conscientes como ahora. Salir de fiesta es, para una madre, un deporte de riesgo. Eso sí, un deporte que viene muy, muy, muy bien para nuestro cuerpo y mente. Prepararse para salir de fiesta, con todo el ritual que lleva, nos recuerda todo lo que nos gusta de ser mujer y ayuda a despejar nuestro cerebro de pensamientos inútiles.

Desde que las niñas van al cole, las noches locas se cuentan con los dedos de una mano: una en fiestas del pueblo, otras dos con las madres del cole y alguna extra en plan 40 cumpleaños de alguien… Por eso, por la falta de entrenamiento y preparación, es muy importante conocer los riesgos que entraña salir de fiesta

Riesgo 1. Asfixia

Se puede dar en varios momentos de la noche. El primero cuando nos estamos vistiendo e insistimos en meternos en ese vestido de antes de los dos embarazos, cerrarnos un pantalón del verano de la Expo de Zaragoza o abrocharnos la chaqueta monísima que compramos en Aliexpress sin saber que la XL de un chino es eso, la XL de un chino. También puedes padecer asfixia cuando tus amigas juran y perjuran que aunque el bar está hasta los topes, al fondo hay sitio. E intentas avanzar con poco éxito hacia el final de ese túnel de gente… Puede que consigas entrar, pero ¿y salir?

Riesgo 2. Desorientación

Mucho más frecuente de lo que imaginamos. Reconócelo, no estás preparada para la noche. Con un par de copas te pierdes tú, pierdes a tus amigas, pierdes la chaqueta y hasta la compostura. La desorientación puede darse también por un tema de inseguridad, ya que con un bolso de mano, en el que apenas cabe un paquete de pañuelos y las llaves, te sientes perdida. Para esto, lo mejor es llevar el móvil siempre en la mano, o mejor, colgado al cuello,en plan botón del pánico. La música desconocida para ti (no en vano, salir una vez al año puede conllevar que estemos un poco out de la playlist de moda), también puede causarnos cierta desorientación y falta de ritmo en la pista… Mejor si vas a un karaoke.

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Riesgo 3. Desinhibición

Es uno de los más peligrosos. Porque tú estás on fire, lo das todo en la noche. Bailas, bebes, charlas, bebes, bailas, bebes… Y te desinhibes. Y cuentas lo que no tienes que contar. O le mandas un whatsapp a un exnovio. O pones un mensaje no políticamente correcto en el grupo de familia. O te montas una coreografía a lo Beyoncé que te quedas sola en la pista perreando. Y cuando sales de allí, os vais al karaoke (de nuevo) para emular a Marta Sánchez en su versión más sensual. La desinhibición  puede pasarte factura de forma inmediata: maromos sospechosos que se te acercan, fotos envidiosas que al segundo están en el grupo de Whatsapp… ¡Cuidadín!

Riesgo 4. Mareos, vómitos y dolores varios

Suele darse a las horas de la salida fiestera. Bien sea en forma de dolor de cabeza horrible, de sensación de estar en una barca cuando te metes en la cama, de dolor de pies hasta el punto de subir descalza las escaleras para “sentir el fresquito” o de desear el mal ajeno al que ose despertarte al día siguiente. La resaca, en todas sus variantes, es el riesgo más común de cualquier madre cuando sale de fiesta. Y para este…paciencia.

Eso sí, correr todos estos riesgos es de lo más divertido. Así que ¡sal a divertirte!

Fotos de PixabayLos 40

15 COMENTARIOS

  1. Ay, qué era salir de fiesta? Que agobio solo de pensar en lo lleno qye dices que esta el bar. Esta noche habrá sitio amplio no?? Nos vemos en laparty!!

  2. Así me encuentro yo hoy y eso que se fastidió la noche y de mala manera por la lluvia pero.. ¡¡¡una ha perdido la costumbre y con poco ya queda dolorida para una semana!!! jejejejeje

  3. buf!! A mi lo que más pereza me da es lo de los bares a tope! Con lo relajada que esta una bebiendose un mojito en una terraza!

    Y lo de soltarse la melena y bailar a lo loco!!!! Menos que en la party no había mucho maromo! jajajaja!

  4. Te ha faltado el mayor de los riesgos…el de salir de fiesta sin pasar antes por el wc..esa incontinencia que te entra con la primera cerveza y el ataque de pánico es todo uno cuando ves el baño de chicas que parece el camarote de los hermanos marX….eso si que es duro….y pensar que con 20 y con 30…una aguantaba sin miccionar hasta llegar a Casa…y no precisamente pronto..saludox…

  5. […] Daba igual que no te apeteciera salir. A los dieciocho, tienes que salir. Cada viernes, cada sábado. Cinco días de siete. Y, ¿por qué? Pues para que no te lo contasen. Porque había que estar donde se movían las cosas. ¿Y si te quedabas una noche en casa y ocurría algo extraordinario? Justo la noche que habías conseguido la excusa perfecta para no salir, va y aparece el guapo oficial de la mano de ¡otro guapo oficial! Y yo no estaba para verlo, ¡argggggg, horror!  A los treinta y ocho, no necesitas excusas en plan “tengo que estudiar”, “no tengo pasta” o “mi abuela se ha puesto enferma”. A los treinta y ocho te quedas en casa tan a agusto y todo el mundo lo entiende. Es más, lo raro es que salgas por la noche. Eso sí conlleva una docena de preguntas, además de correr muchos riesgos. […]

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