Despistes de nuestros costillos

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despiste

Os hemos de hacer una confesión: Cuando escribimos el post ¡vaya despiste! hace unos meses en realidad el post que empezamos a pensar era éste, los despistes de nuestros costillos. Somos malvadas y pérfidas y nos estuvimos echando unas buenas risas hasta que decidimos que si queríamos tener licencia para reírnos de con ellos primero teníamos que reírnos de nosotras. Vale, ese precio ya lo pagamos y bien pagado contando nuestros mayores despistes así que ahora vamos con los de los que nos aguantan. ¡Yo también te quiero, amor!

El día que mi marido… usó el colutorio de mentol para algo que no debía (Nat)

No puedo mas de risa
Cuando de pronto estaba en la cocina haciendo la cena y oí a mi hija mayor que gritaba: ¡Picaaaaaaa, papá! Entré en el baño y descubrí que mi marido había usado el colutorio para lavarle el culo en lugar del gel de ducha. Sí, el de mentol, que deja esa sensación de frescor en la boca durante un buen rato. Y de ahí el picor, el frescor o que se yo. No me preguntéis como pudo equivocarse, porque por más vueltas que le he dado al tema no hay respuesta. Los botes no se parecen en nada pero ese día el decidió que esa opción era la mejor… Y no queda ahí la cosa, porque todavía me acuerdo también del día en que duchó a las niñas y en lugar de darles crema de cuerpo las untó del gel de ducha y el dale que te pego a conciencia a restregar aquello y no había manera de que la piel de las niñas lo absorbiera. Y el muy cachondo va y me dice: “Cariño vaya crema has comprado, esta pasta no hay quien la extienda”

El día que mi marido… me dejó encerrada en casa (Merak)

Nicholas Cage

Partamos de la base de que, por trabajo, mi marido se pasa al teléfono buena parte del día, lo cual le resta bastante atención a todas las tareas que debe acometer. Así le dio marcha atrás al coche en el garaje hasta que le “bajó” la luna contra el conducto de ventilación, así olvidó poner a una de las niñas las bragas cuando la bajó al parque y así se ha dejado las llaves olvidadas en la puerta de casa o en el buzón varias veces.

¿Alguna vez os habéis sentido prisoneras en vuestra propia casa -pero no de forma figurada, no… ¡de forma literal!-? Yo sí, porque que olvide las llaves en la cerradura es en sí mismo reprobable… pero que lo haga dejándote dentro de casa y sin posibilidad de salir es para perderle el cariño. Así me pasé yo un día media mañana, al poco de mudarnos de casa y cuando todavía no conocíamos a ningún vecino. Después de casi una hora mirando por el telefonillo a ver si veía salir a alguien del edificio y podía pedirle auxilio tuve que llamar a mi padre para que viniese a rescatarle.

El día que se olvidó las llaves (Lydia)

Shaquille ONeal

A primera impresión no es un despiste tan grave, nos ha pasado a todos. Pero en el modo de resolver el problema está el gran despiste. Sale a pasear a los perros, vuelve y se da cuenta que no lleva llaves, pero “oh que suerte, dejé la ventana abierta para ventilar la habitación”. Coge una escalera plegable del jardín, y sube al balcón con la suerte de que la ventana estaba abierta. Hasta aquí todo bien.

Baja y recoge la escalera, y cuando va a entrar en casa…¡¡¡había cerrado la puerta con las llaves dentro otra vez!!! (fue en este momento cuando empecé a llorar de la risa, como para no hacerlo). Así que menos mal que la ventana seguía abierta y tuvo que repetir todo el numerito de la escalera.

El día que mi marido…sacó a pasear a mi hija en leotardos (Sara)

Mary Poppins

Mi marido no había visto un bebé ni de lejos cuando tuvimos a nuestra primera hija. La verdad es que el pobre se hacía unos líos tremendos a la hora de vestirla pero yo, que soy bastante despiadada a ese respecto decidí que si me quedaba en casa acabaría por vestirla yo. Así que opté por lo que toda mujer debería hacer: desaparecer y ejercer el ojos que no ven corazón que no siente. A esas alturas yo confiaba en que mi marido, que había visto como iba nuestra criatura vestida durante varios meses supiera para qué servía cada prenda. Pero no. Mi hija paseó aquel día elegantemente con una camisa corta y leotardos. Más pincha que un ocho. Mi marido los confundió con pantalones y se olvidó de ponerle el vestido encima.

El día que mi marido…se olvidó de ir a buscarme al tren a las 5 de la mañana (Ruth)

Mila Kunis

Creo que todavía no se lo he perdonado. Llegaba yo tan feliz, cual jovenzuela universitaria, a una ciudad en la que solo había estado otra vez, en un tren que viajaba de noche cruzando España. Y cuando llego a la estación, a las 5 de la madrugada y me bajo del tren, ¡allí no había nadie esperando! Le llamé 10 veces al móvil pero no me lo cogió. Así que comencé a caminar, intentando orientarme (porque no había ni un alma por la calle) hasta que llegué a su casa. Lo peor fue que llamé al portero automático y ¡ni siquiera salió él! Mi paco seguía durmiendo a pierna suelta mientras uno de sus compañeros se levantaba para abrirme… Grrrrrr….

El día que mi marido… vistió a la mayor con un vestido de la pequeña(María José)

Julia Roberts

Aún recuerdo el día que veo entrar por la puerta a mi hija mayor con un vestido de su hermana, y con unos pantalones. Las mangas os podéis imaginar, le venían estilo “manga francesa”. Mi madre y yo no podíamos parar de reír. A la pregunta: ¿Pero tú no ves que eso es un vestido y de Claudia? Dice: Pues no. Además estaba en el lado del armario de Blanca. Y fin de la discusión, aún sería culpa mía, por no haber colocado las prendas en el lugar correspondiente. No quise ni preguntarle que de dónde venía. Por si acaso se la había llevado al parque y había sido el hazmerreír de todo la vecindad. En su defensa diré que Blanca tenía el mismo vestido, y menos mal que no se lo puso a la pequeña.

El día que le mandaron una foto de mi hija… y no la reconoció (Patch)

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He de reconocer que Patchboy pone muy buenas intenciones pero es muy despistado. Resulta que un día iba yo por la calle y me encontré con un amigo suyo. Su amigo, que le conoce desde hace más tiempo que yo, le hizo una foto a la heredera que en aquel momento era un bebé de seis meses y se la mandó a mi marido con el mensaje “Mira qué guapa está mi hija Sara”. Y mi marido, tan feliz de la vida, le contesta: “Es verdad, sí que ha crecido un montón”.

A mí me dio la risa floja, no sé si porque no fuera capaz de reconocer a su propia hija o por si algún día en el parque se llevara a una que no sea la suya (preferentemente una que duerma más, ya puestos a cambiar). Luego me dijo esa excusa tan manida de que todos los bebés se parecen, cosa que me tranquilizó un montón.

Imagen de portada vía Pixabay.

8 COMENTARIOS

  1. Jajajajaja, que bien vienen unas buenas risas mañaneras de viernes! Estos hombres… Pocofifi ha tenido muchas de esas, la ha duchado con crema hidratante, la repeina que se le achinan los ojos, y alguna vez la ha sacado a la calle vestida como un espantajo a la pobre. Besicos

  2. Chicas, hoy os habéis lucido, jijijijijiji!!! Qué risa, por dios.
    Yo añado los despites de mi costillo: Un día a la puerta de casa se dio cuenta de que se había olvidado recoger la peque en la guarde. Otro día, que no le dejé la ropa preparada, la llevó a la guarde en pijama porque le pareció muy mono para ser un pijama /
    Olvidarse la cartera, las llaves ya es todo un clásico y no cuenta.
    Gracias chicas, sois geniales 🙂

  3. Jajajajajaja por dios que ataque de risa!!! Madre mía que hombres. Me ha encantado el de Lydia, ya le veo arriba y abajo una y otra vez… Jajajaja. Pobres.
    Yo mi marido no me ha hecho ninguna, al menos que recuerde… Pero mi padre un año que nos fuimos a la playa (tendría yo 15/16 años) yo me llevé mi champú y para no llevarme el bote xxl de acondicionador, usé uno vacío de sanex que tenía de esos de tamaño viaje… El pobre mío que al ver el nombre del bote lo usó de gel y al tercer día le digo a mi madre que menudo bajón había pegado ese bote, que no era normal y que teníamos que ir a comprar más. Cuando mi padre ve el bote dice “vaya mierda de jabón que no hace espuma ni nada y hay que usar un montón!” Menudo ataque de risa nos dio a mi madre y a mi, cuando paramos de reír se lo explicamos y le dijo mi madre “desde cuando compro yo esa marca de gel?!” Jajajaja pobre mío! Eso si, mas suave que el culito de un bebe

  4. jajajaja!!! Estos hombres…

    Por aquí otra que una tarde se encontró a la peque en el parque el leotardos!!!! Y cuando le dije que si no se había dado cuenta de que le faltaba me dijo que así se la había dado mi aita! Tendrá morro el tío!!!

  5. Muy buenas… uno de los despistes me ha traído buenos recuerdos de mi paso por una guardería… un día, un papá trajo a sus dos hijas guapísimas pero… con los vestidos cambiados!!!!!! la mayor llevaba uno que le quedaba pequeñísimo y la pequeña el mismo pero enorme… cuando se lo contamos a la madre no podía parar de reir 😛

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