Nunca imaginé ser capaz de…

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Seguro que hay cosas que nunca imaginaste que serías capaz de hacer. Puede que no fueran grandes retos, o sí, pero te parecían imposibles, se te hacían un mundo y no te atrevías con ellas. Puede que ni siquiera llamaran tu atención pero ahora se han convertido en imprescindibles de tu día a día. A nosotras también nos pasaba. Hoy en nuestro vermut Nunca imaginé ser capaz de… ¿Te animas a contarnos qué te parecía insalvable? Estamos deseando leerte en comentarios.

Nunca imaginé ser capaz de conducir (Nat)

conducir

Conducir siempre me había dado un miedo horroroso, pensaba que nunca sería capaz de hacerlo y me resistía a aprender. Soy muy torpe, seguro que se me da fatal, me dejaré un fortuna en el carnet, no seré capaz… Y lindezas similares me regalaba a mi misma a diario. Pero vencí mis miedos y cuando me fui a vivir a 30 kilómetros de Madrid, tuve que aprender y ahora soy feliz. Conducir me da independencia, libertad y es más, os diré que incluso a veces me relaja. ¡Quién me lo iba a decir a mí!

Perder 15 kilos (Merak Luna)

 

Un mes de diciembre me justificaba mi sobrepeso en una conversación con una amiga. Me lamentaba de que yo nunca había estado delgada y que después de dos embarazos mucho menos; que era cierto que tenía como ocho kilos de más respecto a antes de mi etapa como madre, pero que con treinta y tantos, por mucho que lo intentase, nunca volvería a verme como de veinte. Disculpas, disculpas y más disculpas. Apenas un mes después, inicié con mi marido una dieta. Mejor dicho, una reeducación de mis hábitos alimenticios que me llevó a perder 15 kilos y verme mucho mejor incluso que con 20 años. No fue librarme de los kilos, fue librarme de los excesos y rejuvenecer de golpe. Justo cinco años después de aquello, de esos 15 kilos no he recuperado más que dos y sigo manteniendo un estilo de vida más sano. No estoy diciendo aquí que sea mejor o peor tener unos kilos de más. De hecho, yo misma no puedo asegurar que no vuelva a subir de peso si se dan otras circunstancias en mi vida. Lo que me dejó claro aquella experiencia es que los límites nos los ponemos nosotros mismos.

Que me pagarían por escribir (Sara)

escribir

A mí siempre me ha gustado leer y también escribir. Si hace unos años me hubieran dicho que me iban a pagar por escribir y que mi trabajo iba a tener mucho que ver con juntar letras creo que no lo hubiera creído, sobre todo no tanto cuando eres pequeña y crees que todo es posible sino cuando te haces mayor y descubres que es complicado vivir de eso. Yo soy feliz cuando tengo que pensar en qué escribir y pensar que me pagan por ello es un sueño.

Hablar en público (Nuria)

hablar en público

Yo moría de vergüenza, cuando me tocaba hacer una presentación en clase. Cuando anunciaban el festival del colegio ¡al que acudirían todos los padres! me escurría debajo del pupitre rezando “Tierra trágame”. Logré escaquearme un año argumentando… ¡no sé ni lo que argumenté! Supongo que verían mi agobio supino y me libré. Bueno, pues quién me iba a decir que años después me podría al frente de clases llenas de muchachos y muchachas, para transformarme en la reina de la pizarra (y que disfrutaría como una loca). Que agarraría micrófonos en la pista de kararoke, que escenificaría epopeyas reales ante pasmados grupos de turistas o que me abriría un canal en YouTube para desbarrar ante el mundo desde un sótano. Por fin, entiendo lo que decía mi bisabuela “¿Vergüenza? De robar”.

Correr (María Jardón)

correr

Cada vez que algún amigo me comentaba que salía a correr siempre contestaba lo mismo “puf, me parece un deporte aburridísimo y que sería incapaz de hacer, yo no puedo correr ni para coger el autobús”. No es que no sea deportista, más bien todo lo contrario suelo prácticar mucho deporte, pero el fondo nunca ha sido lo mío. Sin embargo, un día empecé a correr por probar, lo hice unos 200 metros y creo que la gente que iba caminando me adelantaba… pero al siguiente fueron ya 400 y unas semanas después ya corría casi los 5 kilómetros y había bajado muchísimo los tiempos. Ahora estoy un poco parada intentado buscar el hueco para volver a salir, he cambiado mucho mis horarios pero es algo que echo mucho de menos así que estoy segura que en breve lo retomaré.

Correr la San Silvestre vallecana (Let)

Esta es la última foto de 2016 de mi #project366, la del #retossilvestre cumplido. El camino recorrido hasta llegar a esta foto ha sido tan increíble como el realizado en el 2016. No ha sido un año fácil, como tampoco lo ha sido prepararme para llegar hasta la meta de la @ssvallecana. Las sensaciones de carrera, brutales, nos reservamos mucho pero podríamos haber hecho mejor tiempo y ambas lo sabemos. El recorrido más llevadero de lo que esperaba, aunque el kilómetro 8 es para pasarlo, el resto se corre bien. El ambiente que rodea la carrera es algo que hay que vivir. Si en el barrio de Salamanca te parece que la gente se vuelca, llegas a Vallecas y es otro nivel. Solo me queda darle las gracias a @alcalotrainer otra vez por todos los consejos y los entrenos. Y a @madresfera por poner a las blogueras a correr. Se nos olvida lo de mens sana in corpore sano. Y a mi compañera de carrera @pequenahormiguita GRACIAS en mayúsculas. Si fue tan especial fue en buena parte gracias a ti. #ENCMCproject366 366/366 #bloguerasquecorren #mujeresquecorren #aBostonconMitre #nopiensescorre #mamáenforma #healthylife #healthyliving #corrermehaenseñado #Fitbit #FitbitChargeHR

Una foto publicada por Leticia (@estonoescomomelocontaron) el


El año pasado Pilar os contaba que yo la había retado a correr la San Silvestre. La verdad es que fue una de esas locuras que solté casi sin pensar, como quien se propone ir a dar un paseo por la tarde. Al poco fui consciente “¡10 kilómetros!” me espeté. Pero lo hice. Entrené duro, fui constante… y acabé terminando llena de energía y felicidad la San Silvestre más emblemática, muy especial sobre todo para quienes hemos nacido en Madrid: la Vallecana.

No se me pasó por la cabeza correr otra que no fuera la de Vallecas, el pueblo de juventud de mi abuela. Es una carrera preciosa, especialísima. Comienza en la zona noble de Madrid, te permite correr por la calle Serrano, junto a la Puerta de Alcalá, La Cibeles, Neptuno, Atocha y te lleva a adentrarte en Vallecas, donde los vecinos están en la calle animando, aplaudiendo, chocándote la mano mientras avanzas. Durante el recorrido, música en directo, DJs pinchando, animadores que no dejan que decaigas… Sin duda es una carrera que hay que vivir. Y yo el año que viene pienso hacerlo de nuevo.

Imágenes: Pixabay.

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