Lencería sexy para San Valentín ¿es necesaria?

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En cuanto llega San Valentín se llenan las redes y las televisiones de anuncios para comprar lencería sexy y la verdad es que es un tema que me da bastante que pensar. Es cierto que cuando una va con ropa interior chula se siente poderosa. Es como llevar zapatos de tacón de charol rojo, o los morros pintados a fuego. Son cosas que te hacen sentir bien porque tú te sientes guapa y no hay cosa que te haga más bella a los ojos de los demás que la actitud. Aunque seas un orco de Mordor: si tú vas por la vida pensando que eres guapa, los demás acabarán por creérselo en la mayoría de las ocasiones. Pero conforme te vas haciendo mayor, tus elecciones de lo que te hace sentirte guapa se vuelven mucho más prosaicas y, sobre todo, cómodas. Los tacones de a palmo están muy bien, pero si a los cinco minutos te quieres cortar los pies, nos dura la cosa de la actitud dos segundos… así que lo mismo los elegimos de tacón y rojos pero un poco menos palmeros, o en lugar de eso nos pintamos las uñas, que es infinitamente menos sacrificado.

Con la lencería pasa lo mismo: la lencería presuntamente sexy tiende a ser incómoda de narices. Una ve esos tangas y sólo piensa en que eso por el culo nos tiene que molestar en cuanto demos tres pasos. Si tienes mucho pecho, eso no hay manera de que esté en su sitio ni tres segundos (y de sujetar, ni hablamos). Las puntillas se marcan en la ropa cosa mala y, además, si son malas pican SEGURO. Y estaréis conmigo en que una pierde glamour a pasos agigantados cuando se rasca la teta porque le pica.

Al final llevar ropa interior cómoda te hace sentir menos glamourosa y menos guapa en teoría, pero francamente, que le den a todo. Las bragas de UNNO y los sujetadores sin aros no serán lo más bonito del planeta, pero son tan tremendamente prácticos que ganan por goleada. Sí, incluso los de color visón. Las bragas color visón no son tan habituales por aquello de que están más escondidas entre bragas o pantalones, pero los sujetadores de color carne son un must porque son, sin lugar a duda, los que menos transparentan.

De llevar la ropa interior combinada ni hablamos. Alguna vez se dice que hubo una mujer que sin tener intención de triunfar esa noche llevó braga y sujetador a juego. Yo no la conozco, pero dicen que existe.

Ropa interior San valentín

La lencería sexy es algo que parece que nos piden que llevemos para San Valentín como si fuera el único momento del año en que vamos a echar un polvo épico. Francamente, cuando tienes hijos pequeños, lo del sexo a lo grande es un poco menos que utopía. Tú aspiras a follar. Y ya. Y tu pareja posiblemente también. Tu marido, por más que te pongas erótica festiva, te echará un vistazo de arriba a abajo, dirá OUYEAH y correrá a quitártela no vaya a ser que no tengáis tiempo de hacer lo que veníais a hacer.

Así que, un pastón (porque la ropa interior lujuriosa es cara de narices) que nos dura puesto un suspiro. ¿Y todo eso por un polvo? No hija no. Puntillas que pican, tangas que se meten por el culo, ropa interior incómoda y cara para ¿un segundo? Mejor me compro un pintalabios caro que me da la misma seguridad y me dura un poco más. Visto desde el punto de vista de la inversión, la ropa interior cachonda es un pésimo negocio.

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Lencería sexy. Asos

Y luego están dos hechos irrefutables: a ti NUNCA te queda como a las modelos (tampoco la de Asos para chicas curvys como yo… ¡esas chicas tienen las lorzas muy bien puestas!) y, por otro lado, todo es modelo putón. No sé porqué la llaman lencería sexy si querían decir putón verbenero, porque es putón pero como de fiesta. Como decía una de mis compañeras, si ya sabían muy bien cuándo pusieron San Valentín: justo antes de los carnavales. Si para Halloween se llevan los disfraces sangrientos, para Carnaval la cosa es ponernos ligeras de ropa. O sea, enfermera sangrienta para Halloween y enfermera sexy para Carnaval. Esa es la premisa. Así que, lo mismo si tu marido no le ha hecho mucho caso a la lencería que has comprado, siempre te la puedes poner para irte al desfile. Y citando a Fernán Gómez, ¡a la mierda!

Fotos: Melies (1), Women’s Secret (2), Asos Curve (3)

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

7 COMENTARIOS

  1. Jajajaja. Pues mira que yo con lo arreu que soy para todo, tengo la manía de llevar conjuntada la ropa interior, lo que además hace que tenga bragas color carne para los sujetadores de ese color. Por lo demás, hace siglos que arrinconé los tangas, y lo de las bragas de encaje no va conmigo.

  2. Muy divertido, me ha encantado. Yo es que ultimamente, por pasar, paso hasta del polvo. Y sólo un comentario, no se si Fernan Gomez tambien lo dijo, pero para mi el más mítico “a la mierda” fue el de mi paisano Labordeta en el Congreso ante una recua de maleducados parlamentarios que ni le escuchaban

  3. Jajajajaja!!! Me parto de la risa!!! Me encanta tu post y tu forma de contar las cosas!!! Yo también pasó de lencería sexy, aparte de incómoda es cara, así que mejor ropa interior cómoda que para quitársela en un pispás compensa más.

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