Tu leyenda urbana favorita

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Aterradoras, cómicas, absurdas, así son las leyendas urbanas. Suelen tener un denominador común: nadie las ha visto de verdad pero conoce a alguien que conoce a alguien que sí lo ha hecho. Y ahí está su truco, porque esa afirmación hecha por parte de otro convierte a ese “alguien” que no hemos visto en la vida en un argumento de autoridad.

Algunas son importadas y otras autóctonas, pero seguro que las conocéis todas, incluso puede que las hayáis oído de noche en el calor de una playa veraniega o de una acampada entre amigos potenciando su efecto terrorífico.

Hoy os contamos nuestras leyendas urbanas favoritas. Estamos deseando leer las vuestras en los comentarios.

¡Llevas las luces del coche apagadas! (Sara)

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Cada vez que me cruzo con un coche que lleva las luces apagadas mientras conduzco me dan ganas de sacar la mano por la ventanilla y hacer el típico gesto de girar la mano para que las encienda… y será una idiotez, pero muchas veces me corto por la leyenda urbana esa de que hay un conductor que cuando le haces eso comienza a perseguirte con el coche para chocarse contigo. Teniendo en cuenta que conozco esa historia desde pequeña ese conductor lo menos tiene mil años y no creo que esté para delinquir pero reconozco que siempre lo tengo in mente.

La chica de la curva (María Jardón)

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La he escuchado mil veces y con cientos de variantes pero me sigue poniendo los pelos de punta. Reconozco que hay veces que cuando voy de noche con el coche y veo una curva un tanto siniestra pienso que perfectamente esa podría ser la de la chica de la curva y miro de reojo no vaya a ser que haya alguien en el arcén…

Ricky Martín en “¡Sorpresa, Sorpresa!” (Merak)

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Seguro que vosotros también conocéis al primo de un amigo de la vecina de tu compañera de clase que asegura que le dijo el novio de la tía de su mejor amiga que lo vio, con esos ojitos que le dio Dios. Así que tuvo que ser cierto.

¿Cómo? ¿Qué no sabes de qué te hablo? ¡Uff! Eso es porque no rozas la cuarentena porque, de lo contrario, ya tendrías uso de razón como para recordar el mítico día en el que presuntamente Ricky Martin visitó “Sorpresa, Sorpresa” y una fan, su perro y un bote de mermelada la liaron parda.

Aquello fue mítico porque la historia corrió como la pólvora en unas horas, tanto que la propia Concha Velasco, presentadora, y Giorgio Aresu, productor del programa, tuvieron que desmentir públicamente el episodio. Pero ¿realmente aquello no ocurrió? ¡Si todos conocimos a alguien que aseguró haberlo visto en directo y nos lo contó con todo lujo de detalles!

Cocodrilos albinos viviendo en las alcantarillas (Pilar)

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Cuenta la leyenda que, hace algunos años, se puso de moda en Estados Unidos el tener cocodrilos gigantes y caimanes como mascotas.

La gente los cuidaba desde recién nacidos, pero poco a poco el animal iba creciendo y dejaba de ser gracioso (además de que empezaba a ser peligroso para la familia) así que la gente lo tiraba por el desagüe.

Tras varios años viviendo en las alcantarillas, los animales perdieron la visión y la coloración convirtiéndose en seres mutantes.

Si haces pis en la piscina se pondrá roja (Let)

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Lleva gafas de sol porque cree que así se camufla

Quien dice roja dice azul o verde, que por lo visto la leyenda también cambia el tono, pero en la mía era roja.

Puede que no sea la leyenda urbana más inquietante, pero sí es la que más me marcó en la infancia. Esa amenaza velada de un círculo delator en torno a mi cuerpo, ese que te señalaría como la que se había meado en la piscina por aquello de aguantar un ratito más chapoteando (y aguantar un ratito de menos el pis); esa amenaza de escarnio público; ese círculo ahora de gente señalándome con el dedo… pensar en todo ello me atenazaba. Ay, hiperventilo.

Sí, sin duda el miedo a que la piscina se coloreara es mi leyenda urbana favorita. Aunque creo que cuando Ojazos crezca un poco se lo diré también… o no… ya veremos.

Payasos diabólicos (Núria)

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¿Cómo están ustedeeeees?

¿Que cómo estamos, payaso? ¡Cagaos de miedo, oiga! Que viene mi hija y me cuenta lo de los payasos criminales, que le dan mucho miedo, que qué vamos a hacer…

Y yo: Naaa… peque, que eso son leyendas urbanas! (Plink! Mira, pal post del vermut!) Naaa… eso son historias que cuenta la gente, quédate tranquila, mujer.

Y ella: Que no, mama. Míralo en Internet. Ya verás que es verdad.

Y yo: Bueno, yo investigo y tú a dormir… ¿Vale?

¡¿Pues no tiene razón mi hija que hay gilipollas que se disfrazan de payasos y se dedican a dar sustos de muerte a la gente?! Menos mal que las autoridades serias ya han llamado al orden y avisado que ojito con las bromas que eso no lo van a tolerar… ya. Bueno… ¿y qué le digo a mi hija mañana? El circo se inicia en EEUU y como todas las modas absurdas llega a Europa, donde ya hemos podido disfrutar de sus “bromas”.

Fotox: Pixabay

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