Guerra a los piojos

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¡Socorro! ¡Piojos! Nunca sabes cuándo va a estallar la crisis, pero hay que reconocer que cuando los piojos entran en una casa, acabar con ellos es una de las tareas más tediosas y estresantes a las que nos enfrentamos los padres. Ya sea en verano, porque están más activos; o durante el periodo escolar, porque encuentran facilidades para procrear y campar a sus anchas de cabeza a cabeza en ese paraíso que para ellos son las aulas, las plagas de piojos, eso que científicamente se conoce como pediculosis, son un autentico fastidio que solo podremos combatir entendiendo el problema, poniendo los medios adecuados para acabar con él y, sobre todo, con constancia y prevención.

piojos

El ciclo del piojo

Los piojos son parásitos diminutos que viven en la cabeza de los seres humanos y se alimentan de pequeñas cantidades de sangre que necesitan para vivir y desarrollarse.

Los piojos se “agarran” al pelo y allí las hembras se reproducen con rapidez, poniendo hasta diez huevos al día. Estos huevos, que conocemos como liendres, se pegan al cuero cabelludo gracias a una sustancia con gran poder adherente y que es resistente al agua. Ahí tenemos un primer dato importante, pues la ducha y lavado del pelo no son efectivas para su eliminación.

Los huevos se incuban durante un promedio de nueve días, tras los que nace un pequeño piojo -ninfa- que alcanza la edad madura a los diez días de su nacimiento. A partir de ese momento puede comienzan también a reproducirse. Pueden llegar a vivir un mes en una cabeza humana.

Así pues, tenemos a un pequeño insecto que, tanto él como sus liendres son resistentes al agua, que se reproducen a gran velocidad y a un ritmo exponencial y cuyo ciclo de vida ronda el mes.

el ciclo de vida del piojo

¡Vamos! Tenemos todos los ingredientes necesarios para que, a poco que nos despistemos, nos encontremos con una auténtica plaga entre manos. Una plaga que, según algunos estudios, afecta a tres de cada diez niños en edad escolar… y a un considerable número también de padres.

Un pequeño “drama” familiar moderno aderezado por ciertas dosis de desinformación que no ayudan, precisamente, a combatir la epidemia de forma eficaz. Así que empecemos por repasar todo eso que creemos saber de los piojos, qué es mentira y qué realidad.

Mitos y realidades acerca de los piojos

  1. Los piojos no tienen alas. No vuelan ni saltan, así que solo pueden transferirse de una cabeza a otra por contacto. Eso sí, son muy, muy, muy rápidos, así que pasan con mucha facilidad de una cabeza a otra o a través de prendas u objetos infectados.
  2. Los piojos pueden vivir hasta 48 horas fuera de una cabeza humana, así que, si tenemos en cuenta todo lo anterior, ahí va un primer consejo: ¡ojo! con compartir sombreros, peines y, si tienes una plaga en casa no olvides desinfectar cojines, almohadas e, incluso, sofás.
  3. Como explicaba con anterioridad, los piojos son resistentes al agua y lavar el pelo no es efectivo para eliminarlos. No solo eso, sino que la piscina es un escenario más que propicio para “cogerlos”.
  4. La pediculosis no está condicionada por la higiene, pero esta sí ayuda a combatir una plaga. Los piojos no “prefieren”, ni mucho menos, el pelo sucio. No debemos relacionar piojos con suciedad. Esa falsa creencia es lo que hace que muchos padres no den la voz de alarma cuando sus hijos sufren de estos incómodos visitantes. Mal. Muy mal. No hay que avergonzarse y una advertencia al círculo cercano o al centro escolar puede prevenir a otros padres y evitar que la infesta se propague.
  5. Es cierto que los piojos no tienen nada que ver con la higiene pero, sin embargo, uno de los métodos más eficaces para evitar o contener una infesta es la revisión meticulosa del pelo y el cepillado con esos peines de cerdas minúsculas conocidos como liendreras.
  6. Los piojos no son una enfermedad, ni contagian ningún mal. Son asquerosos y molestos y producen un incómodo picor debido a la erupción que produce su saliva. Puesto que el sistema inmune suele tardar más de cuatro semanas en desarrollar sensibilidad a la saliva del piojo, para cuando aparece el “picor”, un piojo hembra puede haber puesto hasta diez liendres por día. De ahí que, como explicaba antes, sea IMPRESCINDIBLE la revisión regular haya o no indicios.
  7. Los animales no transmiten piojos.
  8. Para acabar con la infección no solo debemos acabar con los piojos, sino también con sus liendres pues, de lo contrario, es probable que la infección persista o se reactive.

Girl with lices

¿Qué hacer?

La detección precoz en la mejor forma de combatir las plagas de piojos. Se recomienda revisar la cabellera y pasar la liendrera al menos una vez cada diez días y no esperar a que aparezca el picor para alarmarse, pues para entonces puede haber varias generaciones de piojos campando a sus anchas por la cabeza del niño y de buena parte de la familia.

Existen algunos repelentes naturales como el aceite de árbol de té, el de romero o la esencia de citronella. No sé si por “causalidad” o no, pero en mi casa el aceite de árbol de té creo que ha sido una importante ayuda en los últimos años. Hay champús, lociones y todo tipo de productos basados en estas esencias, pero en mi caso, empleamos el propio aceite -unas gotas- diluido en agua -para vaporizarlo tras las orejas cada mañana- o, incluso, en nuestro champú habitual.

El cabello largo no influye directamente, pero facilita la “expansión” de los piojos, así que, cada vez que hay “alarma” en el cole recurrir a trenzas, coletas y moños nunca está de más.

Si a pesar de todo lo anterior debemos enfrentarnos a una plaga, debemos recurrir a productos específicos y los químicos son los más extendidos. Hay infinidad de ellos en el mercado. No entraré a valorar marcas ni métodos, pero sí debemos aclarar algunos aspectos:

  • Debemos utilizar un producto que acabe tanto con los piojos como con las liendres.
  • Aunque pueden causar irritaciones, puesto que su uso es puntual, no debe acarrear efectos secundarios si seguimos siempre las instrucciones del fabricante.
  • La mayor parte de estos productos incluyen dos dosis con un intervalo de aplicación de siete o diez días.
  • Cualquier tratamiento químico debe complementarse con el uso minucioso de una liendrera.

Madre mirando piojos

El vinagre no mata a los piojos, pero sí ayuda a que las liendres se desprendan. Eso sí, su olor no es precisamente agradable y muchos niños lo rechazan categóricamente.

Puesto que los piojos pueden vivir casi dos días fuera de una cabeza humana, debemos evitar el contagio indirecto a partir de prendas u objetos. Además de lavarlos todos a más de 50 grados de temperatura, podemos utilizar amoniaco o productos específicos para la desinfección del hogar.

Además, existen centros especializados en la eliminación de piojos y liendres que, específicamente, no emplean métodos químicos., La eliminación por aire caliente -deshidratan a piojos y liendres- y aspiración, o la combinación de ambos, es el más extendido entre estos procesos naturales y menos invasivos. El precio, eso sí, suele ser más elevado que el de los productos químicos que aplicamos en casa, pues oscila, según el centro elegido y la longitud del cabello, entre los 38 y los 50 euros. A ello hay que añadirle revisiones y/o sesiones preventivas.

Espero que toda esta información y consejos te hayan sido útiles y, si ahora mismo estás metida de lleno en la eliminación de una plaga… ¡paciencia y constancia!

Imágenes: Shutterstocks

 

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Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.

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