lunes, enero 24, 2022
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Infertilidad, la enfermedad silenciosa

Conforme nos hacemos adultos tratamos de tenerlo todo cada vez más bajo control. Tenemos una tendencia más o menos generalizada a planificar nuestra vida; a esta edad debería tener un trabajo más o menos fijo, a esta otra espero poderme independizar, viviré en pareja a otra, tendré los hijos en este momento concreto… Pero la vida nos suele deparar caminos que no preveíamos y básicamente es habitual del todo que nuestros planes se vayan al garete apenas empecemos el camino. 

Es curioso porque en el caso de los hijos creemos que la decisión depende de nosotros. En 1978 la media de edad a la que las mujeres tenían su primer hijo eran 24,8 años cifra que se eleva a 31,5 años en 2018, según el INE. Cuando teníamos los hijos más jóvenes la infertilidad era algo testimonial, pero el progresivo incremento de la edad a la que tenemos nuestro primer bebé ha hecho que cada vez sea más común.

Test de embarazo negativo

La infertilidad, además, nos suele pillar por sorpresa. Nada más frustrante que haberlo cuadrado todo, decidirte a tener un bebé (después de, generalmente, muchos años poniendo medios para no tenerlos) y que éste no llegue. El sentimiento es devastador para quienes se encuentran en esta situación porque cuando el instinto maternal o paternal se despierta es complicado de parar. La frustración es un sentimiento muy común… sobre todo porque es totalmente natural en estos casos. 

¿Y por qué no llegan los bebés? 

Las causas por las que no tenemos un bebé son muy variadas. Aproximadamente, según IVI, un 30% de las veces depende de la mujer, otro 30% depende del hombre y el resto pueden ser o bien por ambos o incluso (lo que resulta más terrible todavía) por causas inexplicadas. En todo caso, da igual quién sea el causante, al final es un problema de la pareja y es necesario abordarlo juntos necesariamente… sobre todo porque no es fácil de digerir. 

Causas de esterilidad femenina

  • La edad. A partir de los 35 años la fertilidad cae en picado. Esto es algo que no suele tenerse en cuenta cuando eres muy joven, pero la biología definitivamente está en nuestra contra conforme nos hacemos mayores. Podemos sentirnos jóvenes de espíritu, pero a veces nuestra reserva ovárica está profundamente comprometida y cada año que pasa se complica más la cosa. 
  • Factor tubo-peritoneal: a veces podemos tener lesiones en las trompas de Falopio
  • Endometriosis: otra enfermedad silenciosa y que tarda muchísimo en diagnosticarse, ¡una media de más de 7 años!
  • Otros factores de riesgo: de acuerdo con IVI miomas, ETS, diabetes, cáncer, depresión, tiroides… pueden influir en la fertilidad. 

Causas de esterilidad masculina

  • Alteraciones del tracto genital
  • Problemas de disfunción eréctil
  • Alteraciones en el semen, tanto en calidad como en cantidad.
  • Situación anómala del meato urinario
  • Obesidad

De todas maneras todavía están por determinar muchas de las causas: el mundo científico está en constante producción de estudios que permiten avanzar. Recientemente, por ejemplo, hemos sabido que la clamidia puede causar infertilidad no sólo a las mujeres sino también a los hombres, o que los niños varones nacidos con bajo peso tienen mayores posibilidades de sufrir infertilidad de mayores

Y si sufrimos infertilidad ¿Qué nos espera?

Asumir que tener hijos nos va a costar es un trago, esto es así. La recomendación general es acudir al ginecólogo tras un año de relaciones sin protección o seis meses si pasamos de los 35 años. Pero dar este paso es, evidentemente, duro. Muchas preguntas se agolparán en nuestra mente, dudas, incertidumbres… 

Según dicen los expertos los mejores consejos, además de ponerse en las manos adecuadas, son dejarse sentir y apoyarnos en nuestra pareja. No deberíamos esperar estar al cien por cien en todo momento. No es ni realista ni sano. Sufriremos altos, bajos, momentos de euforia, momentos en la que la moral estará por los suelos. Tenemos que perdonarnos y tener compasión de nosotros mismos. No somos superwoman, ni debemos pretenderlo. Y por otro lado apoyarnos en quien puede echarnos una mano también es necesario. Nuestra pareja debería ser fundamental en este camino, pero a veces hay que buscar ayuda externa. No pasa nada; para esto están y nadie como quien ha pasado por un proceso como éste podrá ponerse en nuestros zapatos. Gente como Marian Cisterna y su grupo de apoyo han ayudado a un montón de personas y conviene tener su contacto bien a mano. 

Hay muchos tratamientos y muchas opciones para conseguir nuestro objetivo. En algunos casos podremos lograrlo con un poco de ayuda; en otros es posible que tengamos que acudir a donación de gametos.

Y la tecnología avanza una barbaridad, también en este campo. Un ejemplo es Fenomatch, una empresa aragonesa que da servicio a las clínicas de fertilidad.  ¿Su objetivo? ayudar a las clínicas de fertilidad a encontrar el donante ideal para quienes necesitan gametos de otras personas, buscando que no tengan enfermedades recesivas que puedan desarrollarse en combinación con el otro gameto. Incluso miran el parecido facial para que bebé y padres se parezcan lo máximo posible. 

Por supuesto las clínicas de fecundidad no dejan de dar importantes pasos para que el proceso además de más científico sea cada vez más humano. Porque en el fondo no podemos olvidar que trabajan con personas en un momento duro de su vida y la humanidad es más necesaria que nunca

Sara Palacioshttp://www.mamisybebes.com
Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!
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