Los juegos que no deben faltar en la playa este verano

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Agua y arena -si de la playa hablamos-. Poco más necesitan nuestros hijos para disfrutar a tope de una tarde de sol, pero lo cierto es que una tarde da para mucho y si cambiamos playa por piscina, todavía para más. Por eso resulta inevitable buscar planes alternativos, pequeños trucos para garantizar el entretenimiento. He aquí juegos y accesorios que no deben faltar en tu mochila este verano.

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Juegos para una tarde de playa

Todavía no has extendido la toalla sobre la arena, no te has quitado ni las sandalias y un niño poseído, manguitos a medio poner, parcialmente embadurnado en crema solar, corre ya hacia el agua. Chapotear y saltar olas, echarse algunas brazadas, bucear un rato puede ocuparle buena parte de la tarde pero, si la jornada se prolonga, ¿qué bártulos resultan imprescindibles para exprimir la sesión de playa? Aun a riesgo de parecer un caracol con la casa a cuestas, cuando vamos a la playa no puede faltar un buen cubo y una pala, unas “palas” (raquetas) para una buena sesión de tenis, un paipo -pequeña tabla de surf para coger olas acostado- si hay olas e, incluso, algún que otro “objeto” hinchable.

Juegos para una tarde de piscina

Eliminando de la ecuación verano-con-niños el momento olas y el momento arena, no digo yo que la tarde no vaya a ser igualmente divertida -o más-, pero las opciones de pasárselo bien son más limitadas. Cierto que los niños nadarán mejor en la piscina, competirán para ver quién da más volteretas o quién hace la mejor “bomba”, pero cuando estén en tierra firme, prepárate. Por eso yo me llevo siempre un pequeño arsenal cargado de minijuguetes y juegos de viaje.

Polly Pocket

El neceser de las Polly Pocket es fundamental. Y quien dice Polly dice cochecitos o Clicks de Playmobil. No necesitan mucho repertorio para montarse una historieta o pasar horas viste y desviste. Eso sí, prepárate para que tus dominios acaben invadidos por todos los niños menores de 8 años en varios metros a la redonda.

Unno

En mis tiempos, con una baraja tradicional nos montábamos un “Chúpate 2” sin mayores problemas, pero si por cuatro duros nos hacemos con un Unno mejor que mejor. Para mí es uno de los juegos de cartas más divertidos con los niños y uno de esos que puede aglutinar a jugadores de distintas edades sin demasiados problemas, lo cual siempre es una ventaja.

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Baraja de cartas

Este año hemos optado por meter en nuestra bolsa mágica una baraja tradicional y recuperar juegos “clásicos” que mis hijas desconocían como el “cubos de caca”, el asesino o el burro. También lo hemos intentado con la brisca y la escoba, pero sin tanto éxito.

Dobble

Llevo años recomendándoselo a tooooodo el mundo. El objetivo del juego es encontrar el dibujo que se repite en cada par de fichas. Ya veis que no puede ser más sencillo y creo que esa es una de las claves de su éxito, que ni tiene mucha complicación ni apenas normas. Además, tiene otros puntos a su favor: no necesita gran preparación, las partidas son muy rápidas, las cartas son pequeñas y se guardan en una caja metálica ideal para jugar en cualquier sitio, reúne a jugadores de distintas edades…

Fantasma Blitz

Este juego resultó un auténtico descubrimiento. No es tan sencillo como el Dobble, pero tampoco tiene mayores complicaciones. Resulta un poco más exigente mentalmente, pero por lo demás comparten características: un público heterogéneo en cuanto a edad, partidas rápidas, fácil transporte… Tenemos una serie de objetos de madera de diversos colores: un fantasma, una silla, una botella, un ratón, un libro… y unas cartas en las que aparece la imagen solo de algunos de esos objetos. La finalidad es coger antes que los rivales lo que se solicita en la carta -coincidiendo color y forma- o, de no ser posible, hacernos con los objetos y los colores que sí aparezcan. Ahora puedes encontrarlo con mucha facilidad, cuando yo lo compré hace algunos años lo hice en Zacatrus, una tienda online que me parece de lo mejorcito tanto por la calidad en el servicio de compra como por lo bien que te orienta en la elección de los juegos.

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Tabú casero

Lo mejor del tabú casero es que garantiza un doble entretenimiento: primero cuando elaboras las fichas y después cuando juegas con ellas. El mecanismo es el habitual: definir una palabra sin mencionar otras estrechamente relacionadas con ella. Para los niños es siempre un aliciente tomar la iniciativa y reflejar en las tarjetas sus gustos e intereses. Si os gustan las manualidades, hasta podéis “tunear” una caja para guardarlo.

Bolígrafo y libreta de notas

Gracias a ellos se abre un abanico inmenso de posibilidades: improvisar un Pictionary, un Headband -ese juego en el que tienes que averiguar qué o quién eres a partir de las respuestas que dan el resto de jugadores acerca de tu identidad-, una partida al hundir la flota, el ahorcado o de “ceros”.

Fotos: María L. Fernández

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Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.

3 COMENTARIOS

  1. Bueno, bueno, bueno.. es que algunos de estos juegos son un must para pequeños y para mayores.
    La semana que viene saco unos cuantos de estos y otros más en el blog porque son ideales para que las tardes de piscina sean más geniales de lo que ya de por sí son.
    Ya me explicarás lo del “Chupate 2” para echar una partidilla… 😉

    • Es cómo el Unno, pero con las cartas de la baraja española. Creo recordar que el 2 era “chúpate 2”, con la sota cambiabas de color, con el caballo saltabas y con el rey cambiabas de sentido. Ah! y el uno “chupabas 1.

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