Madres y madrastras

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por Maggie

¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando escuchas la palabra “madrastra”? Si tu respuesta es la bruja de Blancanieves, bienvenido a los prejuicios que nos crearon las pelis Disney.

madrastra

¿Por qué madrastra es un término tan peyorativo? Si dices “padrastro” no suena tan mal, de entrada te puede recordar a un uñero, que es bastante desagradable, pero no te hace pensar en un monstruo que va a amargar la vida de unos pobres niños ¿Es ésta, otra forma de micromachismo, ese término que está tan de moda. El padrastro se percibe a veces como un personaje que entra en la vida de la madre para protegerla y ayudarla a sacar adelante a los hijos ¿Y la madrastra? Como una bruja que roba al padre y llega dispuesta a hacer la vida imposible a los retoños. Esto es muy de mujeres que machacan a las mujeres. La sociedad tendría que ir cambiando esta visión anquilosada y para conseguirlo, tenemos que ser las mujeres las que nos ayudemos unas a otras.

Porque seamos realistas, la madrastra, lo que se encuentra es un marrón (que te cagas). Bien sea porque la madre desgraciadamente no está o porque los padres se han separado, aterriza en una familia y tiene que lidiar con unos niños que ya tienen una madre. Nunca será como ella, ni la querrán como a ella, ni la verán tan guapa y maravillosa, porque MADRE SOLO HAY UNA, y sin embargo le tocará convivir con ellos, hacerles la cena, baños, deberes, vacaciones juntos, etc.

Ésta podría ser perfectamente su madrastra

Desde mi experiencia de madre divorciada, primero tuve que encajar que mi hijo tuviera una “madrastra” y, ahora que he rehecho mi vida con otra persona divorciada con hijos, me encuentro ejerciendo ese papel.
Al principio me molestaba mucho que otra mujer cuidara de mi hijo, hasta el extremo de bañarlo cuando llegaba de casa de su padre porque olía diferente… Era un instinto animal, un sentimiento de “hay otra leona lamiendo a mi cachorro”. Poco a poco vi que mi cachorro iba contento a casa de su padre y en parte era porque estaba ella, que le cocinaba comida que le gustaba, jugaba con él y hacían cosas divertidas juntos. Entonces cambié el chip y la vi como algo positivo en nuestras vidas, como alguien que sumaba en la felicidad de mi hijo. No la trato personalmente, porque ella es muy respetuosa y discreta y nunca viene a las actividades familiares que hacemos conjuntamente con su padre, pero si tuviera ocasión, me gustaría dale las gracias por ayudarnos a hacer que nuestro hijo sea un niño feliz.

El secreto de un niño feliz es una familia feliz, sea como sea.

Ahora me toca estar al otro lado y veo que va a ser una tarea difícil. Voy a tomar como ejemplo a la madrastra de mi hijo y voy a intentar respetar el espacio de esa familia, que aunque ya no esté unida, sigue teniendo un largo camino por delante. Y claro que seré cariñosa con los niños, pero con unos límites para que no se cree ningún tipo de confusión. No lo haré porque me da vergüenza, pero si pudiera, también le diría algo a la madre de estos niños que entran ahora en mi vida: no te preocupes, que voy a respetar vuestra familia y a cuidar a los tuyos.

Creo que todo sería mucho más sencillo si entre mujeres dejáramos de vernos como rivales y nos diéramos cuenta de que en el fondo, somos un equipo y esto no es una competición sino una carrera de relevos. Hagamos un esfuerzo y quitémonos de encima nuestros miedos, egos y tonterías, porque tenemos una función mucho más importante: criar niños felices.

Imágenes: Fotograma de la película Blancanieves de Walt Disney.

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