Nuestro trabajo más bizarro

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Cuando eres estudiante o muy jovencita, lo normal no es tener un megatrabajo con sueldazo desde el primer día. Muchas de nosotras hemos estado un tiempo tumbos y aceptando cualquier cosa que te ofrezcan (a no ser que seas hija de Amancio Ortega).

¿Quién no se ha disfrazado de Holandesa con patines en el Carrefour para una promoción de quesos? o ¿Quién no ha tenido que dar clases particulares al vecino que suspende mates? todos hemos tenido alguna vez trabajos extraños. Empleos bizarros que nos han hecho pasar momentos divertidos y aprender muchas cosas.

Hoy te contamos nuestros trabajos más raros ¡a ver qué te parecen!

Organizando eventos (Sara)

paella gigante

Durante tres años trabajé en el departamento de marketing y comunicación de una cervecera. La verdad es que fue un trabajo de lo más interesante en el que aprendí lo que no está en los anales. Entre mis labores estaba organizar eventos para alguna de las marcas en los distintos canales y ahí viví algunas de las situaciones más delirantes de mi carrera profesional. Un día me tocó ir a una gran superficie con dos dados de un 1,5 metro de lado cada uno. La primera fue meterlos en mi coche, un Seat Ibiza y la segunda circular con ellos en un carro por las escaleras mecánicas. Un show. Otra vez fui a la inauguración de una calle de Zaragoza montada en un carro lleno de flores (una cosa preciosa y que olía de maravilla) que se suponía que íbamos a entregar a la gente. El problema es que la gente por un clavel ma-ta y casi nos pegan ¡menos mal que iba en lo alto!. Pero de la que más me acuerdo y más me río al recordarlo fue en una paella de éstas para chopotocientos. Me alucinaba que por un plato de paella la gente estuviera dos y tres horas antes con un sol de justicia (cuando había para todos, aunque fueses justo cuando abrían, pero es que eran gorrones profesionales) pero casi muero cuando las azafatas de al lado se pasaron tres horas preguntándole a la gente si querían Coca Cola … en un stand pagado por Pepsi.

… Y demás familia (Merak)

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Dieciséis años, ahí es nada, toda una vida trabajando en el mismo lugar. Así que yo no os voy a hablar de empleos bizarros, sino más bien de funciones bizarras que incluyen o incluyeron en el pasado mi cometido como redactora. Porque cuando uno trabaja en una empresa muy pequeña, muchas lo sabréis, se convierte en chica para todo. Así que, además de escribir noticias he repartido todo tipo de material promocional, he hecho de mano inocente para sorteos, he acomodado hinchas enfervorecidos en un bus camino de una fase de ascenso a Segunda División, he adornado árboles de Navidad, cambiado muebles de sitio, taladrado paredes… y “picado” esquelas. Sí, esquelas. A que siempre os preguntasteis qué pringado es el encargado de escribir las esquelas que leéis en los periódicos… pues esa fue la menda durante mucho tiempo.

Teleoperadora haciendo encuestas (María Jardón)

teleoperadora

Yo al contrario que mi compañera Merak he tenido muchos trabajos, por suerte, la mayoría relacionados con el periodismo donde he trabajado en todas las ramas, pero antes de eso, uno de mis primeros trabajos fue hacer encuestas telefónicas. Si, como lo lees, la típica que llama a tu casa a horas intempestivas y que solo piensas en colgarle el teléfono, pues durante unos meses era yo. Al principio me pareció un trabajo horrible donde acababas con la cabeza taladrada por el tono del teléfono durante horas, después, reconozco que le cogí el gusto y aprendí mucho. Me sirvió para coger muchas tablas y debo confesaros que tengo anécdotas buenísimas de aquella época.

Modelo de kimonos (Nuria)

kimonos

Vivía en Japón. Mi beca de estudios se había terminado y con ella expiraba mi visado. Pero quería explorar el país un poco más. Así que tenía que regresar como fuera. Salí y volví a entrar con visa de turista por tres meses. Tenía una oportunidad laboral a la vista pero el tiempo pasaba y no acababa de concretarse. Mis ahorros se terminaban y las clases que daba no bastaban. Había que encontrar una solución y me fui directa al tablón de anuncios de la universidad en busca de “lo que fuera”. Y lo encontré. Un papelito manuscrito que decía: FOREIGN FEMALE STUDENTS WANTED FOR MODELLING y un teléfono.

“Mira este, qué chulo” -me dije. Concerté una cita y fui, pensando que me darían un pegote de barro y me pondrían a MODELAR. Al llegar, vi las revistas, el trípode y las burras con kimonos y comprendí que la burra había sido yo. Les dije colorada como un tomate. “No, no… aquí hay un error. Es que me confundí.”
Estaban TAN desesperados que me convencieron de que NO había ningún error, que mis 168 centímetros les bastaban y les sobraban e iniciamos una simpática relación con la que sobreviví medio año hasta que ¡por fin! me salió el trabajo esperaba.

Cantante de Orquesta de BBC (Pilar)

microfono

O lo que es lo mismo, cantante de bodas, bautizos y comuniones 😉

En mi época de estudiante universitaria quería una trabajo que me diera algo de dinero para mis gastos, pero que no me quitara demasiado tiempo para poder estudiar y también salir con mis amigos.

Este trabajo fue perfecto para mi porque sólo trabajaba un par de fines de semana al mes (y en fiestas especials como nochevieja), pero me daba suficiente pasta para darme caprichos y salir con mis amigos.

Lo mejor era que mis amigos se colaban en algunas bodas para verme cantar (y para tomar copas…ejem) y cuando terminaba mi concierto, nos íbamos por ahí a tomar algo.

Agente censal (Patch)

censos 2001

Corría el año 2001 y me había propuesto irme de Erasmus al año siguiente, por lo que me corría cierta prisa ahorrar para no esquilmar a mi familia (y para que al menos mis padres no tuvieran la excusa del dinero para que no me fuera) así que cuando dijeron que el Instituto Nacional de Estadística pagaba unas 100.000 pesetas al mes (600 euros) por ir de casa en casa preguntando quién vivía ahí pensé que necesitaba más la pasta que la timidez. Recorrí tres manzanas de mi barrio como agente censal conociendo a ancianitas, inmigrantes y gente maleducada que curiosamente no entraban en ninguno de esos dos grupos. Merendé con la mitad de ancianitas que censé (y alguna hasta me dio un aguinaldo porque estaba cerca la Navidad) y me dieron un plus de peligrosidad porque había un vecino que me abría la puerta cuchillo en mano las tres veces que fui.

Me vino fenomenal para ahorrar, para quitarme vergüenzas y para conocer la realidad de mi barrio.

Vendedora de compact discs (Verónica)

vender-musica

Nos situamos en el año 2004 y con la Licenciatura de Derecho recién salida del horno. ¿Alguien pensaba que mi primer trabajo iba a ser de Ally McBeal? ¡Despertad, this is Spain!, así que solamente ser su becaria ya hubiese sido un milagro (y no del tipo Lewinsky precisamente).

Tras pasar un verano divertido en una cadena francesa de artículos deportivos, acabé con la llegada del otoño en otra cadena multinacional, esta vez de informática y electrónica con un contrato que mejoraba el anterior en horas (no se vayan a pesar que lo mejoraba en sueldo, os he dicho que despertéis). Y resulta, no os lo vais a creer, que mi puesto era ¡VENDEDORA DE DISCOS! y lo mejor ¡ya tenían contratadas a cuatro personas más para la misma función e incluso teníamos un jefe de sección! ¿A que parece Ciencia-Ficción? Imaginaos, en un pequeña capital provinciana cinco personas estábamoos viviendo de vender cd´s, de vender música enlatada… Una auténtica locura.

Ahora es tu turno ¡cuéntanos tu empleo más bizarro!

Imágeness: Pixabay

10 COMENTARIOS

  1. Yo también fui agente censal, en 2011. Nos pagaban un poco más del doble que en 2001 y me tocó recorrerme varios pueblos de Valencia, estuvo muy bien.

  2. He flipado al ver la foto con la que Merak ilustra su texto… en Bulgaria las esquelas también se cuelgan por la calle! Hasta escribí sobre eso, de lo curioso que me resulta. Ahora, el trabajo de redactarlas para un periódico la debía hacer sentir muy.. viva! XD

    Yo confieso que a los 17 años me contrató una madre empresaria muy ocupada para que ayudara a su hijo de 4 años a hacer los cuadernos Rubio jaja! Parece fácil pero nunca conseguí que el niño llegara siquiera a coger el lápiz. Era un monstruito y me odiaba porque con quien quería estar era con su madre y apenas la veía. Desesperada, llegué a rellenar yo misma algunas páginas para disimular, pero luego dejé el trabajo porque me avergonzaba que me pagaran sin conseguir nada.

  3. Yo he sido teleoperadora, promotora sobre patines y….. payasa! Y sinceramente, el de payaso ha sido con diferencia el trabajo más divertido y mejor pagado de todos cuántos he tenido. Incluso los de ya licenciada.

    Un abrazo 🙂

  4. Yo hice como 2500 promociones de productos, como azafata. Una de las mas bizarras fue disfrazada de mago, dando petit suisse congelad como helados, buffff hay gente para todo, de verdad, lo que eran capaz de hacer, decir, o esperar por uno de ellos. Desde entonces los aborrezco, el olor de 6000 u 8000 petitsuisse se me incrustó muy dentro! Pase mucho frio (en pleno agosto) porque estaba en la zona de camaras siempre, y tenia que entrar en las camaras congeladoras a cuerpo.

    Otra bizarra fue vestida, con un compañero, de rojo riguroso…abrigo y todo! en las gasolineras de cepsa para dar a conocer las bombonas de aluminio y haciendo encuestas. Creo que valgo para todo menos para ir disfrazada de rojo suuuuuperllamativo…ademas, nos pilló el inicio en febrero el dia 14, y la gente hasta nos pedía bombones ??????

  5. Cuando me mudé a Cataluña, como inmigrante española que era, no me daban ningún trabajo por no saber catalán, así es que mientras estudiaba el doctorado en comunicación, sólo me seleccionaron para trabajar sirviendo mesas y fregando platos en una cocina enorme de una fábrica enorme de electrodomésticos. Mira que soy una vaca-burra, pues en aquella ollas cabía casi entera y el agua salía de unas mangueras a presión que no podía controlar. Estuve una tarde y ya no volví más.

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