Yo confieso. Pecados de madre

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¡Venga! ¡Va! Vamos a empezar el año exorcizando todos nuestros demonios, con un “Yo confieso…”, con un acto de contrición que nos permita arrancar este 2017 libres de pecados… maternales, se entiende. Ya sea buscando vuestra absolución, ya sea en busca de vuestra comprensión, empatía o consuelo, o por simple liberación, las mujeres y madres de MMM vamos a gritar a los cuatro vientos nuestros más oscuros secretos como madres. Os contamos nuestros pecados de madre.

Todos… ¡y más! Merak

Si me apuráis, yo podría rellenar solita el vermut de hoy. A ver, a ver… ¿por dónde empiezo? Tema alimentación: No obligo a mis hijas a tomar todas las raciones de verduras y fruta que recomienda la OMS. Esa es una de las “cagadas” más gordas, pero ni mucho menos la única. La mayor come más o menos de todo y le gusta probar cosas nuevas, pero la pequeña ¡ay, la pequeña! Sota, caballo y rey. Y cuando digo sota, caballo y rey me refiero a sota, pero como la cocina abuela; caballo, pero rebozado; y rey, pero en una esquina del plato y sin mezclar con el resto. Ah! ¡Sí! Y todo ello aderezados con chorro de ketchup.

Soy una madre helicóptero -en general, soy una persona helicóptero, pero eso esa es otra cuestión-, así que vigilo deberes, ayudo a estudiar con los exámenes, controlo amistades y todo lo malo malísimo que os podéis imaginar. Y, por si fuera poco, aunque limito el tiempo de tablets, ordenadores y demás dispositivos electrónicos, soy mucho más laxa de lo que en mi imaginación pre-madre me imaginaba. A veces grito, me enfado y me vuelvo medio loca y, al ratito, soy encantadora ¡vamos! lo más lógico y coherente a nivel educativo…

Dejarlas que se acuesten tarde (Sara)

Mi marido tiene auténtica obsesión por que mis hijas se acuesten pronto… pero le puenteamos todo lo que podemos. Mis hijas la mitad de las veces salen a escondidas para no acostarse cuando deben y como él se acuesta a la hora de las gallinas ni se entera. Tienen la técnica super perfeccionada… y yo que soy una pésima madre me callo y no digo nada. A mí es que me da igual. Si tienen sueño ya se dormirán y ¡qué le voy a hacer si soy tan nocturna como ellas!

¡Mea culpa!

A despistes nadie me gana (Nat)

despistes

Despistes de madre tengo muchos, la verdad, pero muchos, muchos… Pero recuerdo varios relativamente recientes que han sido de traca. El comienzo de curso este año fue intenso y trajo consecuencias y sino pasen y lean 🙂 Antes de que comenzará el curso, a finales de agosto, compré todo los libros  de texto para el cole. El cole empezó y todo parecía estar en orden hasta que a finales del octubre mi hija mayor me dijo un día que no tenía libro de inglés (“Por cierto mami, no tengo libro de inglés. Siempre se me olvida decírtelo”) Me quedé de piedra. Estaba convencida de haber comprado todo los libros y me alucinaba que mi hija no me hubiese dicho nada antes. ¡Ya hacía casi dos meses que habían empezado las clases! Me enfadé con ella pensando que lo había perdido y también me enfadé porque no entendía como no se había acordado de decírmelo antes. Cuál fue mi sorpresa cuando volví a entrar a mi histórico de pedidos en Amazon para volver a pedir el libro y me di cuenta de que en realidad nunca lo había comprado. Le expliqué lo que me había pasado y le pedí perdón cien mil veces por mi enfado y, por suerte, ella se lo tomó a risa. “¡Estás buena mami!”, me decía entre risas…

Pero aún mejor fue cuando recibí una llamada del cole el primer día de comedor avisándome de que las niñas no tenían plazada reservada. “¿Cómoooooooo?” Si exagerar os cuento que había recibido como cuatro o cinco email genéricos del cole, en los que se recordaba a los padres comprobar las listas en secretaría. Correos que recibí y leí y que me hicieron pensar que eran unos plastas con tantos avisos y tantos correos, pero en ningún momento se me ocurrió ir a comprobar las listas. Total que las niñas no estaban en las listas y por eso me llamaban. Por suerte todo pudo solucionarse con una visita rápida a secretaria para cumplimentar y firmas los impresos correspondiente. Esos que teníamos que haber entregado allá por el mes de mayo… ¡Qué desastre!

Eso de la ducha diaria…ejem (Pilar)

Mi hija mayor ya va siendo más responsable y toma la iniciativa a la hora de ducharse, pero la pequeña sigue en lo típico de que no quiere bañarse nunca y luego no quiere salir de la bañera.

A veces me lío con otras cosas, estamos jugando, viendo una peli, me pongo con las cenas y tal y cuando me doy cuenta ya es muy tarde para ducharse, así que al día siguiente se va a cole lavándose como las gallinas: cara, manos y culo 😉

Ahora  estricta, ahora laxa… (Nuria)

¡Eres una madre desconcertante! No se si llamarlo tira y afloja o llamarlo simplemente incoherencia… Todo sería más fácil si pudieran programarnos para ser la madre ideal que planeábamos ser. Sin duda, nuestra performance (o por lo menos la mía) depende de nuestro grado de energía particular. A veces, celebro ser una madre laxa y relajada, que cede a sus hijos el espacio para crecer y experimentar que les corresponde. Sin embargo, otras veces soy una plasta insoportable… ¿Dónde estará ese ansiado equilibrio? Bueno, no nos fustiguemos. Ser perfectas a tiempo completo sería agotador. 😉

Grito mucho (María Jardón)

La verdad es que grito mucho, es cierto que mis peques son todo menos tranquilos pero pierdo la paciencia en seguida. Intento controlarme pero en cuanto me doy cuenta, ya he vuelto a levantar la voz. A veces pienso que mis vecinos tienen que alucinar conmigo, porque mis hijos la verdad es que pasan bastante… Lo reconozco, este es sin duda mi principal pecado de madre, pero es algo que tengo muy presente. He probado métodos como el Rinoceronte naranja y aunque me funcionaron un tiempo, perdí la constancia… Este 2017 estoy segura de que lo conseguiré y dejaré de levantar la voz.

La tecnología, Ojazos y yo (Let)

pecados de madre tecnologia

Pues sí, amigas y amigos, yo también soy de esas que piensa que mi hijo ve demasiada tele y usa demasiado la tablet o el móvil. Hasta en mi ordenador le gusta trastear ahora con aquello de “¿Puedo escribir mi nombre?”. Mi hijo es adicto a la tecnología.

Sí, yo también juré y perjuré antes de casarme que en mi casa no estaría la televisión puesta todo el día de ruido de fondo como pasaba en casa de mi madre. Aunque lo cierto es que está mucho menos tiempo encendida que en aquella, por razones varias lo está más de lo que yo quisiera. Así que Ojazos ve más tele de la que me gustaría. Pero, además, es que le encantan los juegos de la tablet y el móvil… bien que nos lo hace saber, a gritos si hace falta.

Como diría aquel, estamos trabajando en ello y racionando las sesiones pero lo cierto es que, en cuanto se aburre, se escucha un “quiero ver dibuuuuuussss” suplicante. No siempre tiene la recompensa, claro, pero algunas veces sí… y como lo vive como una adicción no sabe parar. Ay, qué difícil es esto de ser madre. ¿No venían los niños con libro de instrucciones?

¿Y tú? ¿Tienes localizado tu talón de Aquiles maternal? ¿Cuáles son tus pecados de madre?

Imágenes: Pixabay

2 COMENTARIOS

  1. Señoooor q complicado es ser madre jajja. Yo soy un poco bipolar, y soy consciente de q los vuelvo locos a ellos y ellos a mi. Así todo el rato. Lo de ducharse por fascículos ya es cátedra en mi casa. Y así suma y sigue.

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