Un objeto que te recuerde a alguien

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Siempre hay cosas que te recuerdan a alguien. Seguro que si te paras a pensar tú también encuentras algún objetos o alguna cosa que relacionas con algún ser querido o con algún buen amigo, ¿verdad? Nosotras lo hemos hecho y aquí os dejamos una selección de objetos que nos traen a la cabeza a alguna persona

Las matrioskhas y mi abuela (Sara)

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Matrioskhas vía Shutterstock

En casa de mi abuela siempre hubo unas matrioskhas. No sé muy bien cómo llegaron ahí. A mí me gustaban mucho y cuando mi hija mayor era pequeña jugaba con ellas cuando íbamos a verla. Cuando murió las heredé y me hizo mucha ilusión poder adoptarlas como símbolo, porque adoraba a mi abuela. Era una persona súper especial y la echo muchísimo de menos.

Los polvorones y mi sobrina Noah (Nat)

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Polvorones vía Shuttersock

Los polvorones y mi sobrina Noah siempre estarán relacionados. Le encantan desde que era un mico y ahora, que vive lejos de España, más todavía. Siempre que vamos a verles a Holanda y le pregunto que quiere, adivináis lo que responde ¿verdad? ¡Polvorones tita! Y así volamos, cargados con la maleta llenita de polvorones para ella 🙂 por eso siempre que los veo me acuerdo irremediablemente de ella.

Las soperas de mi bisabuela (Urban&Mom)

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Sopera vía Shuttersock

Para mi bisabuela las soperas eran un elemento indispensable en la mesa. Siempre las ponía cuando nos reuníamos a comer. Las más bonita estaban en una vitrina donde las cuidaba con mimo. Eran su objeto especial. Quizás porque sentía que después de muchas angustias y miedos las podía poner a la mesa llenas de guisos para todos. Era una luchadora en tiempos difíciles y las soperas siempre me recuerdan a ella.

La lotería y mi abuela (María Jardón)

Mi abuela tenía muy pocos vicios. Era una mujer muy trabajadora que tuvo que sacar adelante sola a sus siete hijos, pero si hay algo que le encantaba, era la lotería, sobre todo, la lotería de Navidad y del Niño. Todos los años tenía que llevarle algún décimo de Madrid y se lo ponía en el zapato para el día de Reyes, era lo primero que miraba al levantarse, si estaba su décimo… Ahora, cada vez que compro lotería no puedo evitar acordarme de ella.

La rosa de los vientos y el camino a casa (María L. Fernández)

objetos

Da igual que esté a miles de kilómetros de distancia porque yo se dónde encontrarla a ella y ella sabe dónde encontrarme a mí. Desde hace algunos años, mi hermana y yo compartimos tatuaje, una rosa de los vientos -ella en la cara interior de su tobillo derecho; yo en la interior del izquierdo- que nos indica cuál es el camino a casa.

Colores (Majo)

objetos que me recuerda

En nuestra vida casera,los rotuladores, cuadrículas, y lápices de colorear son parte de nuestra día a día. Y no solo por las peques, sino por el padre.

Sin duda, uno de los mejores regalos que le hice fue su manta de rotuladores, por lo que cuando coge su papel cuadriculado y su manta, no se le puede hablar, y es que ha llegado la inspiración a su cabeza. Y ya os digo, que eso sucede muy a menudo. Así que, cuando las peques ven lapices de colores o rotuladores siempre dicen: “Mira mami, como los de papá”.

Los manteles de hilo a mi abuela (Pilar)

hilos colores

Y no porque en su casa se solieran utilizar mucho precisamente sino porque la recuerdo haciéndolos, no bordándolos, sino haciendo dibujos sacando los hilos de la tela, encontrando la figura escondica y mostrándonosla a todos.

No tengo ni idea de cómo se hace esa labor, pero era impresionante verla meterse en ella como quien esculpe o quien pinta, puro arte y pura admiración.

Así que si venís a comer a casa puede que os enseñe alguno de sus manteles, eso sí, solo mirar….

Imagen: Majo (propia), Unsplash (Pilar)