10 Pequeños placeres de la vida

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La vida está llena de momentos. Momentos chiquitines y otros momentos inmensos, pero cualquiera de ellos nos hacen muy felices, ¿verdad?

El caso es que conforme avanzamos en nuestra vida, cambiamos, tenemos otros intereses y otras preocupaciones, nuestra manera de encontrar el placer y la felicidad también cambia. Aunque a quien es feliz, se le nota siempre. Pero hay momentos de rebosar felicidad.

¿Recuerdas el día que ese chico te besó? (shhh no le digas a tu marido que no es él) ¿Recuerdas ese momento en el viaje de tu vida que respiraste hondo y te encontraste tan tan feliz? O algo más sencillo, aquel día en el que encontraste en rebajas tus botas favoritas al 50%. Madre mía, ¡¡eso sí era un subidón!! Otros momentos que marcaron tu vida seguramente hayan sido tu boda, el nacimiento de algún hijo… Pero atrás quedaron esos momentazos de felicidad y grandes placeres.

Hoy vengo a hablar de la verdad, del día a día. De esas cosas pequeñas, esos gestos discretos en los que quizás no reparas, pero que están ahí y te crean un momento de placer, de tranquilidad en tu caos rutina de cada día. Ahí van los diez pequeños placeres de la vida:

1. Comer chocolate

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No hay nada más obvio que este. Pero es así, el chocolate espabila, alegra, anima y engorda. Sí, acordaos de eso también.

2. Beber una cerveza fresca

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Con la maternidad, y concretamente con la lactancia, esto se complica, porque de todo el mundo es sabido que la cerveza “sin” no es lo mismo. Y, además, beberla con dos criaturas corriendo, cayéndose, gritando “¡¡¡¡mamá!!!!” no mola. Pero beberla tranquilamente, en una terraza, mientras el sol te calienta la cara… ¡Eso sí!. Eso sí es un momento de placer, de relax, de esos breves pero necesarios.

3. Sentarse de cualquier manera en el sofá

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Es tu sofá, tu casa, ¡tus normas! Sentarse a lo indio, tumbado, con una manta, o dos, un libro, chocolate… Eso es estar cómodo y relajado.

4. Recibir un regalo inesperadoregalo

En general es genial que te regalen cosas, pero cuando no es una fecha destacada, es mucho mejor recibir un regalo. No penséis en un regalo de alto importe económico. Una flor, una nota de amor, un zumo de naranja recién exprimido. Esos son los regalos que llenan, que colman tu alegría y te dan energías para empezar el día.

5. Recibir un beso inesperado

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Estás distraída en casa y, de repente, llega tu hijo y ¡zas! te suelta un beso. Así sin más, sin pedirlo, sin verlo venir. No hay un pequeño placer que te de más alegría, y es que ser madre te hace ver las cosas de otra manera.

6. Encontrar unos pantalones que te queden como un guante

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Da igual que los encuentres en la tienda o en el fondo de tu armario (si aún lo tienes por ordenar sigue estos consejos). Ya no podrás decir eso de “no tengo nada que ponerme”. Disfruta del hallazgo.

7. Encontrar dinero en ropa que hace días que no te ponías

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Esto nos pasa a todos. El día que nos dejamos dinero en la ropa no nos damos ni cuenta, ¡pero mejor! Que alegría encontrar 10 € con los que no contabas, y si son 50 € ni te digo.

8. Rascar una picadura

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Ahora, en invierno, no os acordaréis de esto. Pero en verano, esos mosquitos que no te dejan dormir, que acabas con ellos en mitad de la noche pero te han dejado “huella”. Y pica. Y pica. Y le ofreces tu brazo a tu Paco y te rasca. Y te rasca con ganas que te entran hasta escalofríos ¡que placer!

9. Cagar con ganas

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Que poco fino queda esto, pero os lo explico en dos situaciones. Estás con tu bebé, lactando, y no acaba esa toma, y aunque parece que acaba se duerme, se despierta, y a ti… pues te ha entrado ganas de ir al servicio. Y decides, por amor, esperar a que tu retoño se despierte, no vayas a despertarlo y no quiera dormir más. Al final 30 minutos más tardes ¡por fin! puedes ir al baño, pero ya no es lo mismo.

Situación 2: Estás en el trabajo, reunida, llevas 5 minutos de reunión y notas esa llamada. Y claro, no vas a irte de repente, que mal quedaría acabar de empezar la reunión y marcharte. Y claro, aguantas y aguantas. ¿A que ahora entendéis porque es un pequeño placer? Lo que es genial es hacer las cosas con ganas, ¡sea cagar o cantar!

10. Tener wifi gratis

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En esta época que vivimos de estar superconectados, llegar a un restaurante, hotel, estación de tren o al centro médico y encontrarte Wifi gratis, ¡¡es la bomba!! No sea que por no mirar tu whatsapp 5 minutos te pierdas algo importante…

¿Qué me decís? ¿Compartís alguno de esos placeres conmigo?

Imágenes: Pixabay

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Soy Lydia, madre desde 2013 y que ha vuelto a ser madre en 2015, ya soy del club de las “Bimadres ” . Estoy cada día más inmersa en el mundo 2.0 tras comenzar un blog con la maternidad, Padres en Pañales, en el que hablo de todo un poco, me gusta compartir experiencias y aprender de las de los demás. Soy bailonga por naturaleza, optimista y charlatana. Espero aportar diversión, buen humor y ¡alegría!

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