¿Por qué tenemos miedo al feminismo?

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Este fin de semana he visto del tirón Las chicas del cable en Netflix. Le tenía muchas ganas si os soy sincera: me gusta la ficción de época en general y he visto grandes series como Galerías Paradise o Mr. Selfridge que me han encantado. No soy yo demasiado amiga, en honor a la verdad, de la ficción española, que me gusta poco sobre todo por una cuestión de ritmos (esto de que todo dé tantas vueltas me enferma, no es para mí) pero quería darle una oportunidad por encontrarse un gigante como Netflix detrás. Y no me ha gustado, pero no quería hablar yo de eso necesariamente sino del miedo al feminismo.

las chicas del cable. Poster

Valentía

Me despierto con un artículo del Huffington Post en el que TODOS y cada uno de los protagonistas de la serie pasan de largo sobre el feminismo (en serio, leedlo y quedaos de pasta de boniato). Algunos lo hacen por omisión, pero otros directamente opinan que “Decir que Las Chicas del Cable es feminista me parece una visión muy reduccionista de la historia.” (Martiño Rivas).

Y se quedan tan anchos.

Mátame camión

¿Perdón? En este país se tiene un miedo visceral a salirnos de la norma. Mandan los shares y por eso se tratan de hacer a toda costa productos que gusten a todo el mundo. ¿Lo que se consiguen? Que siempre se llegue a la misma gente y quede siempre fuera el mismo grupo de gente, el que no se conforma con una ficción generalista y que pide ir más allá. Pero para eso está Netflix, que trae productos más minoritarios en sus series de ficción propia ¡y curiosamente están triunfando! ¿Podría emitirse una serie como 13 reasons why (Por 13 razones) en la televisión en abierto en España? ¡Definitivamente no! Aborda temas difíciles como son el suicidio, el bullying, la violación y lo hace de manera cruda. Pero son necesarios. Tal vez no interesen a un determinado público, pero definitivamente tienen uno y bastante más amplio del que pudiera parecer.

En España nadie se ha atrevido a hablar de este tipo de cosas en la televisión en abierto pero ¿en Netflix? ¡Era lo que estábamos esperando! Y por eso declaraciones como las de los actores de Las chicas del cable nos dejan locas. ¿Qué diferencia hay entre hacer una serie como ésta en una plataforma como Netflix o en cualquier otra cadena? Después de ver la serie lo entendemos todo: absolutamente ninguna.

miedo al feminismo, las chicas del cable

Lo que podía haber sido una serie interesante y rompedora, que abordara temas interesantes de verdad desde un punto de vista distinto, se queda en lo que la misma Nadia de Santiago (Marga en la serie) califica como “Melodrama romántico con toques de humor”. Y no puedo estar más de acuerdo, pero yo lo digo con pena. Nos lo vendieron como la primera ficción feminista española en Netflix y se ha quedado en un melodrama en el que todo da miedo: da miedo abordar el feminismo, da miedo abordar el espionaje, da miedo abordar la homosexualidad. Miedo de comprometerse. Y como todo da miedo pues nos quedamos en más de lo mismo con un presupuesto y un despliegue de medios inusual para la ficción española. Porque sí, los medios son apabullantes (maravilloso el trabajo de mis paisanos Entropy) pero falta valentía para dar un puñetazo en la mesa y decir “Sí, vamos a hacer algo feminista de verdad, que no pase por encima de todos los temas”. Y buena falta que hace, visto el bochornoso espectáculo al que asistimos en El Hormiguero, por ejemplo.

Y es que hay una confusión total en los mensajes. No nos gusta que nos traten como objetos (y con razón, eh) pero al mismo tiempo montamos una promoción diciendo que La chicas del cable ni es feminista ni se la espera. Y no lo es, es cierto, porque es tibia a más no poder… pero podría haberlo sido. DEBERÍA haberlo sido.

Las chicas del cable. Yon González y Martiño Rivas

Miedo al feminismo ¿por qué?

Si el post del Huffington nos da mucho que pensar es leer la entrevista que Mariló García les hizo a los actores (masculinos) de Las chicas del cable y morir, no sé si del susto o de la pena, de que estemos a estas altura de la película así.

Algunas de las perlas que soltaron en la entrevista:

-Comentadme, en concreto, cómo animáis a la gente joven a ver esta serie…

-”Hay chicas tan guapas en la serie –ríe Yon– que merece la pena verla sólo por esto”, resume, mientras sus compañeros permanecen en silencio.

Un argumento de peso, sí señor. Pero es que luego cuando Sergio Mur habla de porqué a él sí que le parece feminista (¡menos mal!) González termina de retratarse con estas declaraciones.

Entrevista en Yo no me aburro.

Ahí, súper bien, culpando a la agredida y justificando de algún modo la violencia. O sea, que no es que no haya que pegar, es que si no te defiendes es culpa tuya igual.

Esta sociedad tiene un miedo atroz al feminismo, como si las mujeres feministas comieran niños y fuera una palabra de la que avergonzarse cuando está claro, visto lo visto, que buena falta hace que TODOS seamos un poco más feministas. Pero no. Dice Maggie Civantos “No creo que la intención sea ser feminista” y apostilla Nadia de Santiago “Es que no es una serie sólo para el público femenino, es una serie para todo tipo de público”. ¿O sea, que si es una serie que habla de feminismo sólo puede ser para mujeres? El feminismo no es algo exclusivo de las mujeres. Atañe a los hombres sin ninguna duda; decir lo contrario sería decir que la igualdad real es un problema nuestro y que los hombres no tienen nada que ver. Cuesta alinearse junto al feminismo, por alguna extraña razón, cuando todos deberíamos preocuparnos por ello, por lo que sufren nuestras hermanas, madres, mujeres e hijas.

Yo soy feminista. Tengo mis contradicciones por supuesto y no soy perfecta: a veces hago cosas que parece que no lo sean. Pero el feminismo lo que pide es libertad para poder ELEGIR. Elegir si pintarte, si maquillarte, si vestir así o así. El feminismo es libertad de ELECCIÓN.

Es feminismo:

  • Considerar que por un mismo trabajo tienes que cobrar lo mismo.
  • Que nadie tiene derecho a decirte lo que puedes o no puedes llegar a ser.
  • Que nadie tiene que sentir miedo por ir sola a casa.
  • Indignarte cuando se cosifica a las mujeres y sólo se las valora por su aspecto físico.
  • Pensar que tu marido no te ayuda en casa, sino que es tarea de los dos.
  • No sentir que eres menos por ser mujer

No hay que tener miedo al feminismo, ni tampoco a la palabra feminista. No es doloroso, ni grave, ni agresivo. Ser feminista es estar en el siglo XXI y considerar que han cambiado muchas cosas pero que otras todavía no y que tienen que caer. Y es importante la palabra. Es importante decir que somos feministas porque ninguna de estas cosas debería ser mirada con suspicacia. Deberíamos estar orgullosas de decir que queremos que se nos tome en serio, que los hombres no son nuestros enemigos ni nosotras los de ellos.

Aunque luego venga Elisabeth Moss, la actriz que interpretó a la sin par Peggy Olson en Mad Men durante 7 temporadas y nos deje sin palabras en sus últimas declaraciones.

No es una historia feminista, es una historia humana, porque los derechos de las mujeres son derechos humanos. Nunca tuve la intención de interpretar a Peggy [su personaje en ‘Mad Men’] como una feminista y nunca esperé interpretar a Offred [su personaje en ‘The Handmaid’s Tale’] como una feminista.

what the hell

O como diría aquel TÓCATE LOS CO**NES MARIPILI.

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

9 COMENTARIOS

  1. Alucino con los comentarios de la entrevista con Mariló García…que alguien pueda decir esas barbaridades y quedarse tan pancho…

    YO es que creo que la gente malinterpreta la palabra feminista, porque creen que las feministas somos lo contrario que los machistas, es decir, que queremos que las mujeres estén por encima de los hombres y nada más lejos de la realidad.

  2. Yo me pregunto si es la palabra “feminismo” “feminista” lo que da más miedo.
    A lo mejor si reclamamos nuestros derechos y nuestras libertades con otro nombre, los machistas y los que andan asustados lo llevarían mejor

  3. Por alusiones (sí, en tu frase final.. jajajaja) no puedo estar más de acuerdo contigo.
    En este país se tiene tanto miedo a defender el feminismo como a defender una ideología de izquierdas y creo sinceramente que estos lodos vienen de aquellos polvos que no se pudo o no se supo o no se quiso limpiar a tiempo, pero eso es sólo mi opinión personal.
    Sí, como melodrama dramático la serie está muy bien, como cualquier otra cosa pues es que no es cualquier otra cosa. Netflix fue a la productora y pidió un “Velvet II” (esto lo puedes leer en entrevistas que le han hecho a Ramón Campos, productor y guionista de ambas series a través de su productora Bambú) y no sé en qué momento ver en el cartel a cuatro mujeres nos llevó a pensar en que era una serie de tintes reivindicativos o feministas.
    Por cierto, después de leer la defensa que ha hecho Yon González de cómo llevó Pablo Motos la entrevista a sus compañeras… y después de leer el fragmento que has extraído… en fin ¡¡cuánta pedagogía queda por hacer en este país, la virgen!!

  4. No he visto la serie, pero te digo que ya por la entrevista en el Huff que si me la leí, me parece triste… triste que se hagan las afirmaciones que se hacen sobre el feminismo, la ignorancia total sobre el tema que se ve en los actores ya de por si marca que no habrá de ello en la serie.. el resultado: no, no la veré!

    Creo que hace falta, mucha falta lo que tu dices, series, películas, y medios de comunicación comprometidos, que sean capaz de asumir riesgos.. el primer párrafo de tu post, bien se aplica a mucho más que esta serie, se aplica a todos esos ensayos tibios pero mediáticos que se abanderan sin posicionarse realmente, en todos los aspectos de la vida: terrorismo, homofobia, maternidad, islamofobia, etce, etc…

    Me encantó tu post. Gracias Sara.

    • Muchísimas gracias Cata. Tenía necesidad física de escribirlo. En la presentación del libro no sé si venía a cuento o no, pero tenía la misma necesidad de decir que yo era feminista y que había tomado la decisión de hablar en femenino conscientemente, que no era una casualidad.

  5. Con la boca abierta me has dejado… No he visto la serie porque esta semana aún no he tenido tiempo pero vamos se me quitan un poco las ganas…Y bueno YO TAMBIÉN SOY FEMINISTA!!! Un post sencillamente genial, mejor no podía estar escrito Sara.

  6. A mí me apetecía verla, después de todo esto ya no, la verdad.
    Sí que parece que hay miedo a hablar de feminismo, igual es que a día de hoy se sigue sin entender qué es el feminismo y creen que queremos que por el mismo puesto de trabajo una mujer cobre más que un hombre y cosas así…
    Hay que seguir haciendo pedagogía para que dejen de ver el feminismo como si fuera el demonio.

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