miércoles, diciembre 8, 2021
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Que se avergüencen ellos

Cada vez escuchamos con mayor asiduidad la expresión micromachismos, que hace referencia a aquellas situaciones aceptadas como normales en la sociedad que son eminentemente machistas, aunque mucho me temo, tras la emisión del programa Salvados titulado El machismo mata (si no lo has visto, puedes hacerlo aquí), que el mensaje aún no ha calado en el grueso de la población.averguencen_soledad

La sociedad patriarcal, tal como recalca Barbijaputa en su columna de opinión acerca de ese mismo programa, ha normalizado situaciones que para nada son normales. En sus propias palabras

Los hombres, todos, para sentirse interpelados, necesitan entender que nos agreden cuando hablan de nosotras como objetos, cuando valoran más nuestro físico que nuestra profesionalidad, cuando copan nuestros espacios, cuando se sienten empoderados para hacer cualquier tipo de juicio sobre nosotras, cuando nos callan para opinar sobre temas del que nosotras sabemos objetivamente más y mejor, cuando nos infantilizan, cuando nos siguen con la mirada por la calle, cuando… podría seguir hasta el fin de los días, porque hay ejemplos y matices en cada detalle.

Y es que la sociedad patriarcal ha ido inoculando poco a poco en nuestras mentes, las de nosotras y las de ellos, que las mujeres cuidamos y los hombres defienden el fortín. Asunción y perpetuación de roles. Y es aquí donde entra mi artículo de hoy. Quizá haya aún quien nos encuentre exageradas, quien diga que no es para tanto, que hable de lo bonita que es la caballerosidad y los rasgos característicos de la femineidad y es aquí cuando yo digo YA ESTÁ BIEN, SEÑORES. Y digo «señores» en genérico porque ojocuidao con lo que algunas mujeres proclaman y promueven por el mundo. Durante mi vida me he visto envuelta en situaciones incómodas, incomodísimas, en las que mi espacio ha sido invadido y ninguneada mi manera de pensar. Comportamientos no solo de parejas o rolletes, sino también de compañeros de trabajo e, incluso, algún superior. No es habitual alabar la belleza de los hombres en sus puestos de trabajo o comentar que se está mejor donde están ellos porque son más guapos y es mejor deleitarse con esas vistas. No lo es. En cambio nosotras escuchamos constantes referecias a nuestro aspecto físico, a lo bien que nos queda tal o cual prenda, a cómo nos hemos peinado o maquillado hoy. Son situaciones molestas, que casi ni comentamos entre nosotras, en alguna ocasión hemos escuchado incrédulas cómo otras mujeres lo justificaban por su naturaleza de macho alfa dominante, porque nos causan cierta vergüenza, pero yo digo que se avergüencen ellos. averguencen_reflexion

Así que, al estilo de Barbijaputa para poder ejemplificar de lo que hablo, pregunté a varias amigas mías si se habían sentido así en sus trabajos. Gente normal, con vidas normales. Quería saber si alguna vez se habían sentido agredidas y en qué momentos. Quizá estábamos exagerando… tenemos tan metida la normalidad de esos machismos en la cabeza que ya no sabes si el problema lo tienes tú. Para mi sorpresa, no estábamos hablando en la mayor parte de los casos de frases susurradas con alevosía en la intimidad de dos, aquello del tipo que te arrincona contra la máquina de café mientras te intenta meter mano. No, eso sabemos positivamente que está mal. De eso no nos cabe duda.

[Tweet «Son comentarios deslizados en la normalidad de la conversación como quién no quiere la cosa.»]

Ahí reside la trampa, el recurso por el que cuando lo pones de manifiesto te responden «qué exagerada eres».  Os voy a contar algunas de las historias que me contaron. No son bonitas, aviso, y leer una detrás de otra te deja con cierta desazón.averguencen_chica-fuerte

  • Me comentaba una amiga que en una reunión para preparar un evento su jefe le quiso poner un Gin tonic. Cuando ella lo declino él le dijo «es una lástima, las mujeres cuando beben se dejan meter mano».  En esa misma reunión le dijo a otra mujer que se pusiera escote en el evento que necesitaban que fuera un cargo político. Como si las mujeres fuéramos objetos.
  • A otra, embarazada, le dieron la baja por tener contracciones antes de tiempo. Su jefe, médico, le preguntó si las tenía en el útero o en el cerebro porque no entendía el reposo. Un alto nivel de empatía el de este responsable.
  • Otra de ellas, al entrar al despacho de un compañero en el que había tres hombres, escuchó a uno decir «uf, esto es demasiado hasta para ti, ¿vas a poder con los tres?» para continuar después con otras frases similares. Olvidó hasta a qué iba al despacho. ¿Desde cuando la sexualidad de una compañera es tema de conversación?
  • A otra un conocido le facilitó una entrevista para un puesto de trabajo. Cuando le llamó para agradecerle el chivatazo del puesto, el hombre le propuso tomar un café, pero cuando mi amiga llegó al café le esperaba una invitación a un hotel. Alto precio para un contacto. Huelga decir que no aceptó.
  • Otra de ellas trabajaba en una agencia en la que pasado x tiempo los hombres eran ascendidos. Las mujeres no. Y en otro puesto de trabajo convive con un chico que emite constantemente juicios tales como «es que las chicas no sabéis hacer esto» o «es que de esto no entendéis». A tope de paternalismo.
  • En una conversación sobre violencia de género, una de mis amigas escuchó a su jefe decir «es que algunas mujeres se merecen que las pasen a cuchillo». El mismo jefe también dice que el fin del paro pasa por enviar las mujeres a sus casas y poner hombres en su lugar.

Después de leer todas estas experiencias, rememorando algunas de las mías, y sumando todos los problemas que encontramos para conciliar, me pregunto si el alto nivel de emprendimiento de las mujeres no tendrá también algo que ver con esto. ¿Será que la reinvención encuentra fundamento en alejarse de comportamientos tóxicos? Esperemos que no, porque el futuro no puede pasar por encerrarnos, hay que levantar la voz.

Imágenes: Pixabay

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Let B. Díazhttp://estonoescomomelocontaron.com/
Soy Leticia la mamá de Ojazos desde 2013, mujer desde 1978. Siempre corriendo y con mil cosas en la cabeza para hacer pero con poco tiempo para llevarlas a cabo. Escribo en Esto no es como me lo contaron y Las Letras de Let porque es lo que más me gusta hacer en el mundo. Activa, habladora y comprometida, cabezota y risueña vivo en una permanente contradicción. Necesito contar las cosas que me pasan para que no se me enquisten en alma.
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4 COMENTARIOS

  1. Buenas tardes Leticia! Sobre micromachismo no había oído hablar en mi vida. Pero sobre fascismo y en su versión ibérica, nacional catolicismo y su prolongación contemporanea el franquismo sociológico me duelen los oídos y la mente. Me parece muy triste, muy poco reflexivo y muy poco inteligente, esta guerra declarada a la otra mitad de la humanidad que estáis llevando adelante. Además de que el tiro esta errado 360 grados. Con declaraciones como la tuya, la enésima, en la que se criminaliza a todo un sexo (el género es cosa de las palabras y no una atribución de los seres humanos) «LOS HOMBRES», jamás conseguiréis una solución a vuestras peticiones de igualdad, porque el enemigo es otro. No todo el sexo masculino. Como perteneciente al tal, este tratamiento criminal, esta ausencia absoluta de presunción de inocencia, esta proceso kafkiano que trata a todo el sexo masculino sin distinción como un Edmundo Dantes en If, pues no sólo arrebata mis simpatías frente a vuestras demandas, sino que además me ofende, insulta e injuria personalmente. El más mínimo y detenido análisis de las situaciones que tu describes nos conducen a que lo que tu señalas como » machismo» ( macro o micro indistintamente!) Es hijo indeseable de una ideología social y política, conservadora, rancia, retrógrada, acultural e irracional. Acaba con esa ideología social y política y acabarás con tu machismo. Pero eso conlleva acabar con la tauromaquia, con las fiestas populares y tradicionales ancladas en una manifestación esquizofrenica conocida como religión, acabar con cabalgatas de reyes, con novias de blanco ante el altar, etc, etc,etc…. Pero todo eso supone lucha, sacrificio, esfuerzos y sobretodo un montón de renuncias para lo cual no veo a algunas muy capacitadas. Es mucho más fácil inventarse un enemigo abstracto meter a todos los hombres en ese saco de boxeo y pasarte la vida con los ojos vendados agitando un palo esperando reventar esa falsa piñata del «machismo sui generis», así genérico sin padre, ni madre, donde nos metéis a todo el sexo masculino(a vuestros padres, a vuestros abuelos, a vuestros hijos, a vuestros hermanos, todos somos criminales!). Buena suerte estáis en guerra, esa no es mi guerra, ni pienso lucharla contra vosotras, ni contra nadie, porque yo a pesar de ser un hombre respeto a los demás seres humanos y no los injurio, calumnio, ni criminalizo por su sexo. Buenas tardes.

  2. Hola Julio. Queda claro que tú estás en el grupo de los que nos encuentra exageradas por lo que dices 😉
    He releído mi texto intentando encontrar alguna frase en la que criminalizara a todos los hombres, pero no la he encontrado. Dices sentirte injuriado y molesto, pero si no te comportas como ninguno de los hombres reflejados en mi relato, o en los de mis amigas, no entiendo el porqué.
    Por mi parte no me encuentro en guerra contra nadie, solo inmersa en la ardua tarea de hacer de este mundo un lugar mejor para mi hijo. Buenas noches.

    • Pues si querida Leticia parece que estas en guerra! Primero no sé cuales son los argumentos para encasillarme en el grupo de los que considero a “ ALGUNAS” mujeres exageradas. Porque el lenguaje es tan rico, que si no se quiere hablar del plural general de todos los hombres, utilizas adjetivos indefinidos como: “ALGUNOS” hombres, y de esa manera no estas acusando al 100% del sexo masculino. En referencia a las mujeres exageradas, creo haber señalado muy claramente que erráis el tiro, y lo erráis de lejos. El “machismo” que señalas es manifestación de una tendencia ideológica y sociológica muy clara y definida, si quieres acabar con ese “machismo” deberás acabar con esa tendencia ideológica y sociológica, lo que sucede es que acabar con eso supone una serie de sacrificios y entregas, para las que veo cualquier cosa menos preparadas a “algunas” mujeres de hoy en día. Todo lo que no sea esto es coger el rábano por las hojas, serán intentos baldíos, vacíos, absurdos y sin ningún progreso aparente para acabar con lo que tu llamas “machismo” vía criminalización de todo el sexo masculino. Y en consecuencia no tendrán ni mi simpatía, ni mi apoyo. Es muy encomiable y admirable tu labor de hacer de este mundo un lugar mejor para tu hijo. La pregunta que ronda mi cabeza, es. Como definimos lo que es “un lugar mejor”? Buenas tardes.

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