Hablemos de la (no) igualdad salarial entre hombres y mujeres

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Aunque el tema de la igualdad salarial es un clásico de nuestros días, fue mi tocaya Patricia Arquette la última en poner sobre la mesa este problema en el discurso de aceptación de su Oscar el pasado lunes. La actriz reclamaba “igualdad de salarios de una vez por todas e igualdad de derechos para las mujeres en los Estados Unidos de América”, mientras era aplaudida por todas las mujeres del auditorio (y bastantes de los hombres que se ven en cámara. ¡Vaya!, que se ven todo lo que Meryl deja que se vean).

El lunes pasado, además, fue el día de la Igualdad Salarial (no sé desde cuándo, ya que como todo el mundo sabe es el día de mi cumple y soy un poco celosa para compartir celebraciones) y los medios aprovecharon para publicar estadísticas de esas que tanto alborozo despiertan. Por ejemplo, según datos del Instituto Nacional de Estadística, las mujeres cobran un 23% menos que los hombres por el mismo trabajo en nuestro país.

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Además, UGT afirma que una mujer tendría que cobrar 79 días más al año para poder percibir el mismo salario que un hombre y, de hecho, en los últimos doce meses hemos dejado de ganar cerca de 28.000 millones de euros. Esta desigualdad es especialmente escandalosa en los trabajos peor remunerados, lo que sumado a la inestabilidad laboral desde el momento en el que te embarazas nos lleva a las mujeres a una situación de auténtica mierda miseria.

Esta situación se traduce en que cuando hay que conciliar casi siempre somos nosotras las que tenemos que dejar de lado nuestra carrera laboral porque, puestos a perder ingresos por reducir la jornada, mejor reducir de quien ingrese menos. Y este problema va más allá del famoso techo de cristal (que probablemente sea una de las causas de la desigualdad salarial), sino que me lo estoy encontrando en muchas empresas distintas y en todos los niveles de jerarquía.

El “impuesto” de la maternidad

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En Estados Unidos, donde nos llevan años de adelanto, han acuñado la expresión “impuesto de la maternidad” para reflejar esta realidad que muchas hemos vivido de ser penalizadas por el hecho de ser madres. En sus cifras oficiales, dicen que una mujer soltera y sin hijos cobra 93 céntimos por cada dólar que gana un hombre en su misma situación, pero que es realmente escandalosa en mujeres que son madres de niños pequeños, donde por cada dólar que gana un varón en su misma tesitura ellas ganan solo 76 centavos.

Un estudio llevado a cabo por el Banco Mundial que citan en la BBC, el salario es mucho menor entre mujeres que son madres de menores de seis años que en el resto de mujeres. Este informe asegura que la “sanción por maternidad” es grande, y probablemente mayor que la de género.

Me diréis que hay excepciones, como probablemente la presidenta de Siemens, Rosa García (que por cierto es mamá y lo cuenta casi siempre en sus entrevistas). Pues, ¿sabéis qué? Que ojalá esta no fuera la excepción sino que fuera la norma. Y ojalá mi hija pueda tener unos ingresos iguales a los de su hermano a igualdad de trabajo.

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