miércoles, octubre 27, 2021
InicioLifeStyleLos americanos y la relación con la comida

Los americanos y la relación con la comida

Por Mamá en Massachussets

Hace ya casi 20 años (¡Madre mía, 20 años!) visité por primera vez Estados Unidos. Pasé diez días en New York con una amigas. Diez días en que yo era una turista en la ciudad más famosa del mundo, la ciudad de los rascacielos, donde aún existían las torres gemelas (que no visitamos) y donde andábamos horas y horas por sus calles en busca de los puntos más conocidos del archifamoso Manhattan. Cuando nuestros pies nos suplicaban un descanso, cogíamos el metro, también conocido por las innumerables películas que lo han grabado (recuerdo «Ghost», con un Patrick Swayze fantasma que hizo las delicias y los lloriqueos de casi todas las mujeres del globo).

fastfood

Cuando paseas por la ciudad, tu cara permanece en lo alto, pues no te cansas de observar los edificios gigantes por doquier, quieres ver hasta dónde llegan, si acaban en algún lugar de la estratosfera. Pero cuando puedes sentarte en el metro, observas a las personas, a los demás pasajeros que viajan en este sistema de automoción. Y cuando yo observé a las personas, en ese momento me quedé pasmada. Pasmada de ver a unos individuos particularmente obesos. Recuerdo muchos chicos jóvenes, fueran blancos o negros, exageradamente gordos en el metro. Sus camisetas eran gigantes, así como sus pantalones, y su cara parecía una pelota a punto de explotar. Su ropa XXXXXL conseguía disimular sus michelines, pero no así su volumen. Sus gestos eran lentos aunque su cara era cándida. Recuerdo que hace 20 años (continuo con lo de madre mía del amor hermoso, qué rápido pasa el tiempo), esa imagen de gente de cintura descomunal en el metro me impresionó.

El año pasado, antes de saber que viviríamos en Boston, decidimos pasar las vacaciones de Pascua en New York. Aún recordaba, evidentemente, las imágenes que más me impactaron de aquel entonces que acabo de contar (no, no voy a decir otra vez «Madre mía ¡¡¡¡qué vieja soy!!!!») y, al entrar en el metro, estaba predispuesta a ver a gente muy muy gorda (y, como no, papeleras tambaleándose porque Patrick Swayze y otro fantasma se peleaban). Y cual fue mi sorpresa al ver a la mayoría de gente…»normal» (normal = no obesa). Muchas chicas jóvenes vestidas para practicar running (una forma de decir que van a correr pero en plan chic), mucha gente con traje chaqueta para ir al trabajo, muchos chicos con tejanos y camisetas anchas, pero que no servían para disimular los incipientes michelines.

Hace 20 años me impresionó el exceso de peso de la gente en New York, el año pasado me impresionó descubrir cómo habían cambiado los estereotipos que tenía guardados en mi mente.

Al llegar a Boston, comprobé aún alucinada que tampoco había mucha gente obesa paseando por las calles. Los americanos (como mínimo los de New York y los de Boston) han empezado a tomarse en serio sus problemas de sobrepeso. Han comprobado que las personas obesas son potencialmente más propensas a tener cualquier tipo de enfermedad crónica y han visto que haciendo ejercicio y comiendo sano pueden vivir mejor y más años (o eso les han contado). Estoy convencida que este cambio radical es porqué el coste en salud de una persona con mucho sobrepeso es infinitamente más caro que el coste en salud de una persona «normal».

Yo he dejado el tema del ejercicio para mi marido (¿Por qué todo el mundo sonríe y me mira con cara de pena cuando les digo que yo no me apunto al gimnasio porqué educar a mis niños ya es suficiente ejercicio para mi?) y voy directamente al tema de la comida.

En los supermercados (o grocerys), intento comprar verdura y fruta fresca, paso de los congelados y el aporte de proteina que doy a mi familia es a través de carne (y algo de pescado) con muy buena pinta. Eso si, cabe decir que los fines de semana comemos de todo lo que no queremos permitirnos durante la semana. Es decir, en nuestra casa, con ejercicio (en el gimnasio mi marido y yo corriendo detrás de mis niños) y comida sana, nuestra familia se mantiene en buen estado. No estamos hechos unas sílfides, pero bueno, estamos dentro de los límites que la gente considera «normales».

¿Qué es lo que hacen los americanos? ¡CUENTAN CALORÍAS! En el paquete de cualquier comida, encontramos lo siguiente:
Nutrition facts (que podría traducirse como Información sobre los nutrientes);

Y aquí hay datos cuantitativos sobre las calorías por toma, sobre el porcentaje de grasas saturadas e insaturadas, sobre el aporte de colesterol, minerales, carbohidratos y proteinas, y si me apuras, casi te dan información sobre el color de los ojos de la persona que ha cultivado lo que está dentro de la cajita que tu acabas de comprar.

Además de toda esta información, si escaneas el código de barras que siempre lo acompaña, y te descargas una aplicación muy americana sobre el control de lo que comes, puedes obtener información sobre si tus hábitos alimentarios son correctos o no, sobre si te excedes en azúcares y debes rebajar su dosis diaria, sobre si comes suficientes proteínas diarias… en fin, que quién no está sano es porqué no quiere. Mediante cualquier app o contando tú mismo las calorías sumando la información de los paquetes de tu comida, puedes saber si las calorías ingeridas exceden tus parámetros establecidos. Y la gente cuenta y cuenta las calorías ingeridas, y la gente se desespera o se va contenta a la cama. Depende.
Fijándome detenidamente en el estereotipo americano, cabe decir que hay bastante gente que, aunque no está obesa, está entre la obesidad y un cuerpo normalito. Vaya, que está «gordita«.

Sé porque me lo han contado, que están rebajando también muy mucho las cantidades de comidas y bebidas. Las pizzas, hamburguesas, colas y demás tenían unas dimensiones super exageradas y excedían cualquier regla sana sobre aporte diario de nutrientes. Hoy en día, los americanos están intentando racionalizar en el tema de la comida (una de las pizzas más anunciadas es la de espinacas con queso feta, aunque creo firmemente que la más vendida continúa siendo la de carne a la barbacoa) y los resultados, poco a poco, se van notando.

Considero muy triste ver a un niño obeso. Si a los diez años tienes problemas de sobrepeso, éste seguramente te acompañará al largo de tu vida adulta. Y debo decir que en el cole de los niños tan solo he visto a dos niñas con este tipo de problemas. ¡Bien por ellos!

Mamá en Massachusetts es española y vive en Boston con su marido y sus hijos. Nacida en Barcelona, primero vivieron en Polonia donde vio que no estaba tan mal esto de ser una expatriada como dice ella y que culturalmente enriquece muchísimo a las personas. De vez en cuando se acercará a Mujeres Y Madres Magazine a contarnos su visión más allá del Océano. 

Sara Palacioshttp://www.mamisybebes.com
Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!
RELATED ARTICLES

5 COMENTARIOS

  1. Qué interesante este tema. Yo sólo he estado una vez en Estados Unidos, y aluciné un poco con esto de la comida. Todo enorme, las raciones de comida enormes, y la gente también enorme. Todo me pareció grande! Soy bastante curvilínea pero esos días me sentí muy escuchimizada.

    • Yo he notado mucho la diferencia de volumen en estos veinte años. Aunque actualmente aún están muy lejos de estar delgados, su volumen corporal ha disminuido muchísimo, así como el volumen de sus raciones 😉

  2. Definitivamente hoy hay mucha más conciencia sobre la salud. Sin embargo en este país es mucho más barato comer una comida completa de McDonald’s por $6 que por ejemplo una ensalada sabrosa por $12. Hay mucha pobreza y mucha gente preocupada en llenar el estómago en lugar de nutrir. También están las familias que se ejercitan juntas y las que no porque los padres trabajan dos o tres trabajos.
    El referente socio-económico va muy ligado al peso y la salud en general.
    Yo vivo en Chicago y puede decirte que hay sectores donde la gente a forma general es más delgada o gordita. Incluso en las escuelas.
    A mi me da mucha pena ver niños obesos porque a futuro esa obesidad desarrolla otra enfermedades.
    Lo que mencionas de la escuela de tus hijos me parece curioso porque en las escuelas de los míos no he visto ningún niño obeso, sin embargo si los hay.

  3. Yo también estuve en EE.UU. hace diez años (madre mía del amor hermoso, qué rápido pasa el tiempo) y aluciné el día que me pedí una ensalada en McDonald´s porque echaba de menos el verde y, por un precio irrisorio, ¡había una pechuga de pollo a la plancha dentro con la lechuga, el tomate y el queso! Os lo juro, no un filetito, la pieza entera cortada a trozos. En un bol enorme. Con la carne no pude y eso que en mi casa me enseñaron que hay que acabarse el plato.

Comments are closed.

Most Popular

Recent Comments

Viajar a Praga en familia, todo un descubrimiento | MyM on Descubrir Roma en familia, un viaje para crear recuerdos
María L. Fernández on Problemas maternales del primer mundo
Alejandra deF on ¿Eres supersticiosa?
¡Nos vamos de comunión! Zapatos y ropa de ceremonia para los más peques — Mujeres y Madres Magazine – Entre Mujeres… on ¡Nos vamos de comunión! Zapatos y ropa de ceremonia para los más peques
Alma Rosa Calderón Herrera on ¿Tute gratuito? ¡No, gracias!
Juan Luis on Odio Star Wars
La mejor película estrenada en 2017 (de las que has visto, claro) — Mujeres y Madres Magazine on La mejor película estrenada en 2017 (de las que has visto, claro)
¿Te sumas al regalo azul de Unicef? — Mujeres y Madres Magazine on ¿Te sumas al regalo azul de Unicef?
10 cosas por las que los hijos te cambian la vida – Título del sitio on Trucos de maternidad que aprendí viendo Jurassic World
María L. Fernández on Mis 10 blogs de cocina IMPRESCINDIBLES
Irene on A veces grito
¿Cómo comprar una casa o piso? - Mamis y bebés on ¿Quieres ese vestido? Los realities de vestidos de novia
Estudio sobre el juego en los hogares – Mamá también sabe on El Club de los niños cansados
Silvia - Mimette.com on Mis zapatos depilados, gracias
Ana (Pequeña Hormiguita) on Corresponsabilidad esa gran desconocida
Como Decorar Con Plantas | Berryd.com on 10 ideas para decorar tu casa con plantas y flores
La loca del Pelo Gris on Encorsetar a una hija (escoliosis)
Anya on Verano ¡ven!
Dar una conferencia, consejos para que sea épica on Pierde el miedo a hablar en público
Natalia Martín on Encuentro MMM a la vista
Natalia Martín on Encuentro MMM a la vista
Cata de mamatambiensabe on ¿Por qué tenemos miedo al feminismo?
Natalia Martín on iMMMprescindibles de abril
Emmanuel rivera on Odio Star Wars
marisa, la estresada on iMMMprescindibles de abril
Maria José on Esas costumbres molestas
Lunes en Positivo. Navidad a la Vista - Se me cae la casa encima on Calendarios de Adviento
Natalia Martín on ¿Tú no tienes papá, mamá?
8 de marzo 2017: día de la mujer | Violeta Rodríguez   on Así viví #elVermmmut
Omar on Odio Star Wars
Las madres del cole, ese mundo paralelo – La aventura de mi embarazo on Amistades a pie de colegio: las Walking Dead Mothers
FastPass en Disneyland Paris - Las historietas de mamá on Cómo disfrutar en Disneyland Paris
Limonerías on Londres, de niño a niño
Natalia Martín on Cariño, ¿te gusta tu escroto?
Madreexilio on Educar sin género
Sara Palacios on Música para follar
Maria José on Música para follar
Novedades para llevar a los niños en el coche - Las historietas de mamá on Por lo que más quieras, los pequeños a contramarcha
5 cosas que echo de menos de cuando no era madre - Las historietas de mamá on ¿Cuándo nos levantamos?
Un DIY muy fácil para el Día del Padre - Las historietas de mamá on Ideas para sorprender a Papa el Día del padre
Las alfombras de Lorena Canals - Las historietas de mamá on Redecora tu vida
Mi médula es tuya #retounmillon - Las historietas de mamá on ¿Por qué hacerte donante de médula ósea?
Violeta Rodríguez Fotografía on Ama, vive y come
Marta on Ama, vive y come
Natalia Martín on Ama, vive y come
Noelia - Golosi on Querido Fassbender
Noelia - Golosi on Querido Fassbender
Channing Tatum publica una foto de su mujer desnuda on Niños y nuevas tecnologías: teoría vs realidad
Julieth montaña on La frustración y la maternidad
Natalia Martín on Nuevo año o vida nueva
Natalia Martín on Nuevo año o vida nueva
marisa, la estresada on Nuevo año o vida nueva
Ruth de Rioja on ¡Feliz 2017!
anya on ¡Feliz 2017!
Limonerías on Inocentadas de bombero
marisa, la estresada on Inocentadas de bombero
Susana on Querido Fassbender
Sofia Sanchez peña on Sobrevivir a la Navidad en familia
Limonerías on El juguete de tu infancia
Epaminondas on Hablemos de princesas
Alejandra deF on ¿Eres puta o princesa?
Ana Guillén on Agendas bonitas para 2017
Noelia - Golosi on Agendas bonitas para 2017
Menú semanal fácil, rápido y equilibrado para toda la familia on 7 días sin tomar azúcar ni harinas
Sara Palacios on Tu juego de mesa favorito
Juegos de mesa Addicted on Tu juego de mesa favorito
marisa, la estresada on Tu leyenda urbana favorita
La maternidad de Krika en Suiza on Tu leyenda urbana favorita
Paola Velázquez on El segundo hijo o el segundón
Verónica Reng on El segundo hijo o el segundón
Natalia Martín on El segundo hijo o el segundón
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Palacio de Cibeles en Madrid | Violeta Rodríguez   on Harry Potter y el Legado Maldito
AniPatagonia on Todos somos Chenoa
Johanna Arco on Todos somos Chenoa
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Noelia - Golosi on Todos somos Chenoa
Ana [Mi mama es asesora de lactancia] on Tu nombre de pueblo favorito
Limonerías on Mi luna de miel
anya on Mi luna de miel
Limonerías on Tu juego de mesa favorito
Laura Arceo on Homeopatía y caries
Marisa, la estresada on La llamaron «loca»
“Cómo prevenir que abusen sexualmente de nuestros hijos”. Verónica Trimadre. | Fundación Hugo Zárate – blog on Siempre son los hijos de los demás
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Harry Potter y el Legado Maldito
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Harry Potter y el Legado Maldito
Mujeres y libertad - Mujeres y Madres Magazine on Otra agresión sexual
Alfonso de Lozar on Asúmelo… ¡eres tu madre!
Historias de Conciliación: parte 2 - Pack WordPress on #ConciliarEsVivir ¿Luchamos por la conciliación?
Vestidos para bautizos on De tutús, pelucas y masculinidad
Aprendemos con mamá on Cerrar etapas para…¿abrir otras?
Cerrar etapas para...¿abrir otras? - Mujeres y Madres Magazine on 40 cosas que aprendes al cumplir 40
Sara Palacios on Mujeres y libertad
Mujeres y libertad - Mujeres y Madres Magazine on Manual de supervivencia para madres en caso de apocalipsis zombie
Mujeres y libertad - Mujeres y Madres Magazine on Río 2016: olimpiadas y machismo
Mujeres y libertad - Mujeres y Madres Magazine on De tutús, pelucas y masculinidad
Mujeres y libertad - Mujeres y Madres Magazine on Diez historias conmovedoras de Río 2016
Noelia - Golosi on Mujeres que son historia
Noelia - Golosi on Mujeres que son historia
Johanna Arco on Mujeres que son historia
Virginia A. C. on Mujeres que son historia
Sónia Cristina Relvas Luciano on Mujeres que son historia
Noelia Martin on Mujeres que son historia
Jess vaquero cuervo on Mujeres que son historia
Patricia Barreiro on Mujeres que son historia
Lupe Soria on Mujeres que son historia
Libros para ninos de mujeres de la historia {Con sorteo} - Tigriteando on Sin mujeres no hay historia
Noelia Martin on Por qué me gusta Peppa Pig
Marisa, la estresada on Río 2016: olimpiadas y machismo
Natalia Martín on Visitar Valencia este verano
rosi marugan on Ser madre y opositar
Sari - Hechizos de Amor on Tácticas amorosas: el tira y afloja
Julia Martín on Montessori para novatos
Menú semanal fácil, rápido y equilibrado para toda la familia on El brownie, muerte por chocolate
Menú semanal fácil, rápido y equilibrado para toda la familia on 7 dias sin comer carne ni pescado
Sara Palacios on La fiebre de las minicasas
Immi on Extranjera eres
Marisa, la estresada on Extranjera eres
Raquel on Extranjera eres
Laura on Extranjera eres
Esther on Extranjera eres
madrexilio on Extranjera eres
Planes para hacer en la ciudad en verano on Y tú… ¿viajas o haces turismo?
Planes para hacer en la ciudad en verano on Las cosas que más odias de ir al cine
Limonerías on La vieja que quiero ser
Marta García on 7 días sin beber coca-cola
anya on Tengo cursitis
Noelia - Golosi on ¿Hacemos la tortuga?
Noelia - Golosi on Talentos ocultos
notengowhatsapp on Queridas madres del Whatsapp
Marta Capella on Queridas madres del Whatsapp
Alejandra deF on Queridas madres del Whatsapp
Sara Palacios on Queridas madres del Whatsapp
María José on Eres viejuno
La Sonrisa de Mini Yo on No quiero morirme sin visitar…
Limonerías on Eres viejuno
Natalia Martín on Eres viejuno
Noelia - Golosi on El profesor de balonmano
Limonerías on Yo también soy gay
Mamen on