La revolución del útero

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No soy yo muy de hablar de maternidad, de lactancia, de mujeres en modo madre… Los míos son otros registros. Pero es que esta mañana, caminando por la calle a la vez que me actualizaba (eufemismo para decir que iba absorta móvil en mano leyendo whatsapp), he leído a unas amigas una frase de esas que te impactan por lo enrevesado del planteamiento

Si yo tuviera tu útero, no me lo pensaba dos veces”

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¿Cuanto nos pensamos las mujeres lo de tener hijos?

Imagino que eso va con la edad. Cuando tiene 16 o 17, pensar en tener hijos es un horror. Algo que echaría por tierra tus sueños y aspiraciones. Quieres irte de casa cuanto antes, estudiar fuera, viajar, conocer mundo y hombres del mundo.

Acabada la universidad, quieres currar. Cuanto antes y cuanto más, mejor. Si es posible en una ciudad lejos, para tener independencia económica y familiar. Tampoco ahí se piensa en hijos, que te gusta tu vida y no quieres cambiarla. Así que nos ponemos en los 30, como media. Es el momento en el que tus padres comienzan a miraros raro a tu paco y a tí, a sugerir cosas como “si no eres madres ahora, será abuela…” o cosas más sutiles, como dejarte por descuido un Ser Padres en la mesa del salón.

Si no tienes pareja, tienes suerte. Los comentarios llegarán más tarde (pero llegarán, que ahora con echar mano de un espermatozoide rápido solucionamos el tema embarazo, no hace falta macho alguno), serán bienintencionados, aunque depende cómo te pillen serán respondidos con un “Ya vale mamá, ¿eh?”

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La edad media de un útero en acción

No tengo ni idea de si el útero tiene vida media, como si de un ente fuera del cuerpo estuviéramos hablando. O si es más activo a los 14 que a los 34. La verdad es que nunca había pensado en úteros intercambiables, de mujeres que ya no quieren tener más hijos a mujeres que están en ello. El útero es un gran desconocido… Y, sin embargo, mis amigas hablaban de esto. Una de ellas se consideraba demasiado mayor, porque superaba ampliamente los 40, para tener otro hijo. ¿45 años son muchos años?

Si estamos en una sociedad donde los 40 son los nuevos 30, ¿a qué edad no queda bien un embarazo? Rodeados de consumo e inmediatez, hoy en día un porcentaje alto de parejas tienen que recurrir a la fecundación artificial para tener hijos. ¿Intentarlo tarde es una de las causas? Sí, tu quieres tener hijos, pero nunca encuentras el momento. Este año por el nuevo trabajo, el siguiente porque vais a ver a tu primo el de Canadá. Al próximo te comprarás casa, a tu jefe no sabes como le sentaría o te han regalado un perro y no sabes si la raza es de esas buenas para convivir con bebés…Y así sumas y sigue. ¿Aceptas un consejo logístico (de los de Si A=B entonces B=A)?

Si nunca es buen momento para tener hijos, cualquier momento es bueno”

Da igual la edad, la condición física o la base sentimental. Tengo hijos cuando me da la gana. Es mí útero y yo decido. Esa es la clave, no hay buen momento, sabes que tras el primer nacimiento nada volverá a ser igual. Y aún con todo, estas dispuesta a cambiar tu estatus vital por ello. ¿Qué nos ocurre entonces para ir contra lo que nuestra cabeza nos dicta?

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Es la revolución del útero

Mi vecina de arriba tuvo al primero cerca de los 46. Mi otra vecina de arriba lo tuvo a los 23. Madres que comparten rellano, patio y amistad. Dos generaciones de diferencia unidas en torno a un montón de problemas y vivencias comunes: parque, colegio, amigos… Un par de años después, la de 46 años tuvo al segundo, cuando la otra estaba todavía pensando si cambiaba de casa para “adaptarse a lo que viniera”.

Son mujeres que conectan con su útero, sienten esa llamada imparable. Saben que es un órgano que está en constante revolución, da igual la edad y el momento. Hay mujeres que eligen tener un hijo, estamos las que sabíamos que 2 era suficiente, las de los úteros con un par de churumbeles colgados del brazo y otra en silleta, las valientes de 4, 5 o 6 niñas rubias…

Cuando de repente tu útero te llama y escuchas los gritos desde dentro, sabes que estas perdida. Y tu paco, ¡ay tu paco! No tiene nada que decir. Sí o sí pasará los próximos meses cambiando pañales. Ante un útero revolucionado, no queda otra que ampliar la familia.

Imágenes: Pixabay

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Soy de esas personas que siempre llega tarde, siempre tiene que hacer más de tres cosas para ayer pero siempre lo hace con una sonrisa puesta. Estoy encantada con mi vida, aprendiendo cada día, disfrutando todo lo que puedo. Y riéndome, que es el ejercicio más saludable de todos

6 COMENTARIOS

    • A tu ginecóloga, Lorena, hay que hacerle entender que no es quien para dar ultimátums a nadie. Que tú eres libre de elegir y que ella debería limitarse a hacer su trabajo lo mejor que pueda/sepa. Y que eso es: asesorarte, acompañarte, atenderte y ayudarte y en ningún caso decirte lo que debes o no debes hacer. 😉 Un abrazo y suerte!!

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