10 verdades-verdaderas sobre los lectores compulsivos

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Pleasantville el cielo de los libros

Desde niña he tenido una relación muy personal con los libros. Cuando era pequeña leía a tal velocidad (ese es mi superpoder) que aún no había llegado de la librería que ya había terminado el libro para desesperación de mi madre. Pero no quería ir a la biblioteca: luego no me acordaba de qué había leído y de qué no y además ME DOLÍA devolverlos. Sólo el que ha leído mucho entiende esa sensación de vacío absoluto cuando tienes que dejar un libro que te ha dejado sin aliento.

Para mí los libros tienen vida. Cuando un libro no me gusta intento buscarle un hogar en el que sea apreciado. Es como buscarle una persona que le quiere. No eres tú, soy yo. Por eso lloré cuando en la película Pleasantville (que si no habéis visto deberíais ver) los libros quemados, asesinados, van al cielo.

Dejadme hoy que escriba un post para los que no concebimos la vida sin la lectura. Hoy os cuento diez verdades verdaderas que todo lector compulsivo comparte.

1. Nunca tienes libros suficientes

Bella y bestia libreria
Yo siempre quiero maaaaaaaas

Una vez estuve organizando un cumpleaños colectivo de los niños de la clase de mi hija y yo, como siempre, propuse regalarles un libro. Una madre dijo que su hijo “ya tenía muchos”. Yo tuve que aguantarme la risa. Una persona que ame la lectura de verdad NUNCA tiene libros suficientes. Siempre quiere más. Siempre ha salido algo, te han recomendado algo, necesitas algo. Porque releer está muy bien (y la gente muy lectora lo hace, sobre todo por necesidad) pero el placer de enfrentarse a lo desconocido, a viajar a mundos donde no has estado, a historias que no te han contado todavía… a veces es indescriptible.

2. El lector elige en función de su estado de ánimo

Llorar leyendo un libro
¿Quién no ha manchado un libro alguna vez con sus lágrimas?

Los lectores somos personas. Unas veces estás bien, otras veces estás mal. Algunas veces lees en la tranquilidad de tu casa y otras veces lees rodeada de niños, en el tren, o en la piscina. Francamente, hay que saber elegir qué queremos leer en cada momento. Es absurdo ponernos a leer filosofía existencialista cuando sabemos que nos van a interrumpir cada dos minutos, por ejemplo.

Hay quien cuando está deprimido prefiere leer cosas tristes para regodearse todavía más en su dolor (a veces la lectura con hipo de tanto llorar es muy depurativa) y quien sólo quiere novelas insustanciales o cosas alegres para animarse. En general el que lee mucho suele ser bastante omnívoro y no se limita a elegir el mismo plato del menú.

3. Las librerías son los parques temáticos de la gente lectora

Julia Roberts libreria notting Hill
“No gracias, sólo estoy mirando” JA. Sabes que te vas a gastar lo que tienes y lo que no.

¿Sabéis la cara que se les pone a los niños cuando los lleváis a las ferias o a un parque temático? ¿Esa cara de emoción infinita? Pues lleva a un lector a un sitio donde vendan libros y le verás experimentar lo mismo. Tú prueba a soltar a una persona que ame la lectura de verdad con una visa en la mano en una librería, en la feria del libro, en internet. Dile que tiene crédito ilimitado y si no llorar ni bien ni mal.

La gente lectora suele ser compradora compulsiva. Es cierto que algunos se resisten y van a las bibliotecas, pero la mayoría tenemos un sentimiento de posesión con los libros. Puede que algunos de los libros los quieras leer y ya, pero otros los QUIERES tener. Y tenemos poquita voluntad. Tú te propones no gastarte más los cuartos (los que tienes y los que no), pero es recomendarte alguien un libro con fervor, encontrar una super ganga o encontrarte aburrida en la sala de espera de una estación de tren y todos los argumentos racionales se van a tomar por saco.

Yo estoy por pedir que mi sueldo me lo ingresen en Amazon directamente y así nos ahorramos complicaciones…

4. Aunque a veces nos rindamos al lector electrónico reconocemos que un libro en papel tiene más encanto

Jane Austen leyendo
Andar con un libro en la mano es más fácil, eso sí, si es electrónico

No seré yo la que niegue las virtudes del libro electrónico. Yo tengo uno y lo utilizo mucho porque sí que es verdad que fue un momento en que mi marido me hizo ver que o dejaba de comprar como si no hubiese un mañana o nos tendríamos que acabar mudando. Conozco una persona que tenía un piso sólo para los libros (basado en hechos reales). Los libros electrónicos son fantásticos y nos solucionan la vida mucho.

Pero ningún lector de verdad niega que el encanto de un libro de-los-de-toda-la-vida-de-dios está ahí. Los libros de papel huelen diferente, se pueden anotar, tienen esquinas, portadas más o menos llamativas, contraportadas, se pueden dedicar. Y ya no hablamos de los libros ilustrados o de los pop-up de los niños, que eso es directamente irrepetible ¿Son menos prácticos? Es cierto, pero no siempre se vive de las cosas prácticas. En mi casa me temo que siempre convivirán los dos…

5. De vez en cuando hay que releer

Gato leyendo
Leo y leo a ver si adivino cómo dominar el mundo

Hay veces que hay que releer porque sencillamente no tienes otro libro (aunque esto es como cuando abres el armario y exclamas ¡no tengo qué ponerme!… no tener otro libro no siempre quiere decir que LITERALMENTE no tengas otro libro sin leer). Y otras veces es por gusto. Hay libros que nos gustan tanto que acudimos a ellos recurrentemente a lo largo de nuestra vida. Siempre que los leemos nos dicen algo nuevo. No es lo mismo leer un libro con ocho que con dieciocho. Las cosas que nos dice son diferentes. Hay libros que leímos demasiado tarde y otros que leímos demasiado pronto. Un buen libro te habla y a veces quieres que crezca contigo

Releer a veces es una obligación pero otras es todo un placer.

6. El lector siempre tiene su propio criterio

Paseando leyendo
Vaya pestiñaco. Mira que el Señor Darcy me dijo que era la leche pero… no.

Los lectores sabemos que no hay libros buenos y malos por lo general, sino momentos y personas adecuadas para leerlos. No le tengo yo especial estima a 50 sombras de Grey pero si ha conseguido que un montón de gente lea para mí está bien. No me voy a poner exquisita ni creo tener derecho a ser una snob que juzgue lo que los demás leen.

A mí me gusta leer lo que me gusta leer. Y me da igual que me digan que es bueno, malo o regular, si me gusta me gusta y si me parece aburrido o un truño, pues ya está. Es mi criterio. Me da lo mismo que al vecino le guste o a toda mi comunidad de vecinos. Hay cosas que me gustan que las cuento y la gente arruga la nariz (sí, me gusta la chick-lit) y otras que no le gustan a nadie y a mí sí. Los libros nos hablan. Unos lo hacen, y otros no. ¿Por qué nos tiene que gustar a todos lo mismo?

Eso sí, yo intento dejarme aconsejar por quien sé que tiene un criterio parecido al mío y que solemos coincidir. ¿Qué sentido tiene que me guíe por lo que dice, digamos, Juan Manuel de Prada al que odio leer porque me cuesta tres minutos pasar de cada línea?

7. Los lectores estamos llenos de manías

Amelie leyendo
Yo tengo lo mío, no te creas

Hay quien lee antes de dormir. Quien prefiere hacerlo tumbada. Sentada. De pie. Quien lee primero la contraportada. Quien dobla las esquinas. Quien subraya. Quien deja notas. Quien intenta no dañar el lomo. Quien tiene una colección de marcapáginas.

¡Me encantan las manías de los lectores! 

8. Si no has dejado de dormir una noche por leer no eres lector

Boo solo uno mas
Sólo una más, porfaaaaa

Yo creo que nos gusta tanto leer porque nos lleva a mundos que no conocemos. Cuando éramos niños corríamos aventuras, conocíamos a gente interesante, hacíamos hablar a los animales. Con los años somos quienes no somos, tenemos profesiones que no podríamos ni soñar, nos enfrentaríamos a desafíos impensables. Cuando una persona muy lectora lee se olvida del reloj y no encuentra nunca el momento para apagar la luz. Quien no haya robado horas al sueño para hacer como Bastian en la Historia Interminable y acabar un libro porque sí, porque simplemente aunque quieres no puedes dejarlo… no es un lector de verdad.

9. Un gran lector siente sudores fríos cuando tiene que hacer una lista con sus libros favoritos

indecision
¿Y cuál dejo fuera, por Tutatis?

Si tú quieres ver a un lector implosionar, hazle decidir la lista de sus libros favoritos. Y si quieres matarlo lentamente dile que te elija tres en lugar de diez. Verás como empieza a ponerse enfermo en ese preciso momento “¿y cuál elijo?” – estará pensando – “y sobre todo ¿cómo voy a dejar el libro patatito con lo que me gustó? Pero es que ya tengo equis y no me caben más.”

Como tortura macarra no tiene precio.

10. El que dijo eso de “El saber no ocupa lugar” MENTíA COMO UN BELLACO

El saber no ocupa lugar libros
Que no ocupa lugar, dice…

¿Cómo que no ocupa lugar? ¿CÓMO QUE NO OCUPA? ¡Que se vengan a mi casa y les digo yo si ocupa!

Foto: escena de la película Pleasantville

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

35 COMENTARIOS

  1. Pues ya tenía yo olvidada mi colección de Chick- Lit, pero igual retomo alguno de esos libros este verano… Mis ultima horas de sueño las robó hace dos noches Un Jardín al Norte. Y ahora me las roba mi paco con sus ronquidos!!

  2. Me encanta y me veo completamente identificada! Soy lectora adicta, robo ratos de sueños, trayectos en tren, lo que sea por una página mas, jijijijiji.
    Ahora en las vacaciones tengo pendiente la trilogía Baztan, a ver que tal está , tiene buena pinta.
    Y si, mi maridin por falta de espacio en casa, me regaló un libro electrónico pero no “sabe” igual, no huele igual, no tiene espirito.
    Ais los libros…

  3. Ja, ja, ja, ja….. Nunca me habían descrito tan bien. Y eso que ahora q soy madre he reducido el tiempo de lectura porque el de dormir ya no podía reducirlo más. Muchas gracias por recordarme que no estoy sola

  4. Así me siento yo, con el añadido de la frustración que me supone no tener tiempo para leer desde que me dio por reproducirme.
    Me ha dejado impresionada eso de tener un piso sólo para los libros… Mi sueño inalcanzable!!!

    • Era una profesora universitaria. Los libros le comían viva y tuvo que alquilarse un piso para poderlos tener. Créeme, no lo llevaba nada bien, pero no sabía como deshacerse de ellos 😉

  5. totalmente identificada,,, esa soy yo ni mas ni menos, mucha gente no lo comprende pero yo he llegado a leerme el diccionario palabra por palabra cuando como tu bien dices “no tenía nada para leer”.

    Un saludo de otra lectora compulsiva,,

    Mariela

  6. Totalmente identificada ! y ahora llega la temporada por excelencia para leer, si el resto del año devoro, lo del verano ya es para hacérmelo mirar. Ay lo que voy a disfrutar !!! Un abrazo para todas y todos. Por cierto, venga, recomendaciones !!

    Yo acabo de leer la trilogía de Haruki Murakami: “1Q84” y me ha encantado.

    • jajajajajaja yo con niñas he bajado mucho el ritmo, a pesar de que sigo leyendo más que la mayoría. Pero en verano es lo que dices ¡como churros caen!

  7. Todas! Todas! Todas! Es que es un post de “verdad, verdadera”!!! Si a todas dos veces! Déjate de Port Aventura, a mi me llevas a “La casa del libro” y me tienes! De hecho de pequeña mi madre me llevaba a la Libreria General con la condición de “solo uno,eh!”…
    Deshacerme de mis libros es como ir perdiendo la vida… de hecho he prestado algún libro que no me han devuelto y “a Dios pongo por testígo que nunca más!!!”
    Creo que el lector electrónico es uno de los mejores inventos, pero cuando acabo un libro en él que me ha vuelto loca corro a pillarlo en papel!
    Hacemos un grupo de terapia???

  8. Yo tengo una manía que pone los pelos de punta a todos los buenos lectores ¡leer siempre la última frase del libro antes de empezar! Que sí, que normalmente en la última frase no se desvela nada, pero en jugar a la ruleta rusa con cada nueva historia. Ahí, viviendo al límite. Eso sí, desde que tenemos ereader en casa, yo sí he dejado de comprarlo todo en papel, Porque es que no podíamos acumular más. Cuando sea rica y con una mansión grande ¡volveré a comprar!

  9. Cuando mi marido y yo comenzamos a vivir juntos, sumamos nuestras bibliotecas. Y siguió creciendo. Pero cuando añadimos las de dos familiares difuntos, tuvimos que decidir entre vivir nosotros en la casa o dejársela a los libros. Desde entonces, compro casi nada, cojo en la biblioteca (siempre he sido muy fan aunque no consigo devolverlos a tiempo), tomo prestados de amigos (y los devuelvo, palabrita del Niño Jesús) y regalo los que no me han gustado o no me han aportado nada porque, como bien dices, otra persona los disfrutará. Pero tenemos libros repetidos que nos gustan tanto que somos incapaces de deshacernos de uno, por ejemplo, La Historia Interminable de Ende (la edición en dos colores, por supuesto).
    Confieso, ahora que no me oye nadie, que cuando conozco a alguien que dice que no le gusta leer, deja de parecerme interesante. Puede no gustarte un género, un autor o una época, ¿pero que no te guste leer? Inconcebible.

  10. Me he sentido totalmente identificada con cada uno de los puntos, de hecho me encantan los libros en papel, el ebook, no me termina de convencer, para mi no es lo mismo leer en una pantalla me gusta muchísimo más el papel, y los temas de lectura pues variopintos como bien dices, depende del momento te apetece leer una cosa u otra, y si claro alguna que otra noche sin casi dormir porque quería saber como terminaba la historia, y bueno lo de ir a la feria del libro, librería o similar es una perdición tanto para mi como para Laura…yo creo que nuca tienes demasiados libros o en el caso de niños cuentos…sí, lo de cogerlos de la biblioteca pues depende si es un libro que no me ha dicho nada pues chica está bien porque no te has gastado el dinero, pero hay algunos que los quieres tener como tu bien dices…en fin en resumen que suscribo punto por punto, aunque he de reconocer que desde que soy madre el ritmo de lectura ha descendido por falta de tiempo, pero bueno.

  11. Ay Dios!!! Pero este post lo he escrito yo??? De verdad de la buena que lo parece, suscribo todos y cada uno de los puntos, pero yo por ahora me estoy resistiendo a la malvada tentación del ebook. Cuando mi marido me dijo que los libros nos iban a echar de casa lo mandé al Ikea a por nuevas estanterías para aprovechar cada uno de los rincones de casa, el problema va a venir cuando heredemos los de mi padre que tiene más de 5000!
    Y es verdad que con los peques se reduce el tiempo,tengo uno de tres años y rebusco los momentos hasta debajo de las piedras para poder leer un ratín.
    Gracias por hacerme sentir que no estoy sola ni tan loca.

  12. ¿Qué te voy a decir, Sara? Leo, leo y releo. Me encanta. Leo chick-lit, he leído a Faulkner y a Matute, a García Márquez e incluso las insoportables 50 soombras (puf). Puedo leer mil veces Olvidado Rey Gudú a pesar de sus espesisímas 100 primeras páginas porque adoro las 600 siguientes. Y vivo enamorada de la tremenda historia de amor de El amor en los tiempos del cólera. He leído los siete libros de Harry Potter al menos dos veces. Y me quedo prendida de las historias cuando acabo un buen libro tal como le pasa a Lucía en Lucía y el sexo. Me da mucha pena que se acabe un libro que me ha gustado mucho e intento guardar un momento especial para leer las últimas páginas. Mi vida sin literatura no sería nada. Gracias por el artículo.

  13. Me siento totalmente identificada con todo lo que dices. Que manía tienen algunos de preguntarte por tú libro favorito. Uno sólo IMPOSIBLE!!!!. Y hay gente que se extraña, pero con todo lo que leo como voy a tener sólo uno…
    Y con lo de que el saber no ocupa lugar, que se lo digan a mi marido que está harto de hacerme estanterías por toda la casa….
    Un saludo

  14. Enhorabuena por este escrito. Al ir leyéndolo me daba la sensación de ser yo misma la que lo había escrito. Palabra por palabra.

    Muchas gracias.

  15. […] Yo era una mujer a un libro pegada. Leía cuando iba andando por la calle. Leía de día. Leía de noche. Con una linterna. Leía comiendo. Pero llegaron mis hijas y dejé de leer. No es que no leyera nada, claro, pero para alguien que lee doce o trece libros al mes leer diez libros al año era una miseria. Pero oye, todo vuelve y ahora que mis hijas tienen 10 y 7 años he retomado la lectura y estoy otra vez bebiéndome historias como si me fuera la vida en ello. ¡Y no sabéis lo feliz que me hace! La lectura me da la vida. […]

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