4 pensamientos tóxicos cuando estás cabreada

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En esta etapa vital que me está tocando ahora, me da por reflexionar más. Vamos, que lo reflexiono todo. Así, en plan Mafalda. Me paro y emito un pensamiento, normalmente positivo. Mi coach está muy contenta con mis progresos.  Y yo también, porque los pensamientos tóxicos ocupan mucho sitio en la mente. Así que “saco la basura” (¿a qué mola la terminología del coaching?)

envidia

He leído que el cerebro posee una cualidad, la neuroplasticidad, que hace que regeneres los circuitos neuronales, por lo que nuestros pensamientos se pueden “resetear”. Podemos creer desde pequeño que no somos capaces de hablar en público, por ejemplo, y “reseteando” el cerebro, conseguir hacerlo.

Empecé con esto de los pensamientos positivos y negativos hace unos meses, en plan hobby. Pero tras ser consciente de que la ansiedad iba a pasarme factura, que me llevaría unos meses recuperarme y que debía rebajar el acoso al que sometía a mi cerebro, me lancé a la desintoxicación total. Fuera pensamientos negros, hola mente re-limpia.

La sensación las primeras semanas era rara, como si mi cerebro se estuviera blanqueando. Tanto que llegué a pensar que estaba apagado del todo, ya que no era capaz de cabrearme, nada me alteraba. Pero fue una ilusión pasajera… Y de nuevo, con el paso de los meses y la recuperación de mis funciones cerebrales casi al 100%, han vuelto los pensamientos tóxicos.  Bueno, no exactamente. Sólo los que tienen que ver con los demás y cuando me cabreo. Y, ¿qué queréis que os diga? Un poco de toxicidad y vicio al día, hasta te saca una sonrisa.

Normalmente se habla de pensamientos tóxicos sobre uno mismo: mensajes que nos enviamos sobre cosas que creemos que no somos capaces de hacer (creencias limitantes), responsabilidades que asumimos que no son nuestras del todo (o directamente, nada de nada) o intentos de auto convencernos de algo que no es cierto.

mujer-enfadada

Pero en este caso, vamos a ver esos pensamientos tóxicos que nos asaltan cuando nos enfadamos con otra persona; esas reacciones que suele tener nuestro cerebro en los primeros minutos de “calentón”.

  • Calificar despectivamente a la otra persona

No pasan ni dos segundos desde que alguien te cabrea y rápidamente lo califica el cerebro. Primer pensamiento tóxico. Pero ¡ay!, el placer que provoca el hecho de ir desgranando ese calificativo que le acabas de plantar a la pobre chica del supermercado que se ha equivocado tres veces con las vueltas cuando tu tenías prisa porque el coche estaba en doble fila con los niños dentro: “no es más tonta porque no la hicieron a medida”, “para ver pavas como esta me voy al zoo”, “¿de dónde coj***s habrán sacado una tía tan lela?”

  • Relacionar el comportamiento de alguien con sus carencias sexuales

Pensar que la que te ha contestado tan mal cuando le has pedido algo a la salida del cole “está mal follada” o “no le echan un polvo en meses” es feo, burdo, basto, machista y todo lo que me digáis. Por eso lo pongo en esta lista. Tóxico a morir, pero ahí está. Lo curioso es que cuando alguien sonríe, es amable, educado…no decimos “mira, uno bien follado caminando por ahí”

  • Desear una desgracia ajena

Este es uno de esos pensamientos que menos mal que son fugaces. Y menos mal que solo es tóxico y no se materializa. Vamos, que agradezco que uno de mis superpoderes no sea convertir deseos en realidades. Y es que cuando nos cabreamos mucho, en plan muuuuuucho, así apretando los dientes y todo, suele aparecer el pensamiento ese de “jo**r, no se cayera ahora mismo por la escalera con esos taconazos y ese bolso y se rompiera una pierna y la mano con la que wasapea”. No, no, no. Desear el mal ajeno está muy pero que muy feo. Aquí encuadro el que tenemos muchas madres cuando, tras repetirle 30 veces al niño un “bájate de ahí que te vas a caer”, el niño se cae y llora. Y tu piensas disimuladamente: “te está bien empleado, por no hacerme caso”. Malooooooo

Madonna-caída

  •  Ironizar con su situación

Encima pensamos que somos más inteligentes y todo. Cuando nos cabrean, muchas veces pasamos de los descalificativos individuales y vamos directamente a descalificar toda la situación completa. E ironizamos sobre la misma: “como no va a ser tan tonta si es que la pobre no ha aprendido otra cosa en su larga vida” o “claro que contesta así, que se puede esperar de un cerebro atrofiado por la falta de movimiento diario”.

Estos pensamientos que pasan haciendo flash por nuestra mente forman parte de la lucha interna por mantenernos alineados con nuestra ética y los principios que hemos adquirido. ¿Ponernos en el lugar de la otra persona? Noooo, pa’que. ¿Reflexionar sobre que la culpa suele ser más nuestra que del otro, porque somos nosotros los que nos sentimos de una determinada forma en ese momento? Altamente improbable…

Los pensamientos tóxicos sobre otros son tan fugaces, pasan tan rápido por nuestro cerebro, que eso es lo mejor. No tiene sentido darles muchas vueltas. Son involuntarios y tan pronto llegan, se van. Según los expertos, no son insanos. Eso sí, consumidlos con moderación 😉

¿Qué pasa por tu mente cuando te cabreas? ¿Cuales son tus pensamientos tóxicos para los demás?

13 COMENTARIOS

  1. Hola!! Que malos son esos pensamientos, tienes toda la razón. Es cierto que igual que vienen se van y, al menos a mi, cuando se han marchado dejan un mal sabor… La verdad es que cuando me pasa, luego me siento mal conmigo misma por pensar esas cosas y soy dura conmigo por haberlo pensado.
    Yo además de los que has dicho, soy mucho de “madre mia, te daba una colleja y te espabilada…” o cosas asi, bastante agresiva para lo que soy por lo general.
    Y encima, me he dado cuenta que cuando voy conduciendo soy peor aún! Cosa que estoy intentando mejorar, no quiero que cuando tenga que conducir y llevar a mi hijo en el coche oiga y vea esas cosas…
    Espero lograr limpiar mi mente y dejar todos esos pensamientos tóxicos.
    Saludos!!

  2. Buenas R d R…..después de leerte, y a pesar de ser lunes, hasta puede que me plantee boicotear mi cerebro frenándole esas malicias de par de mañana que suelo desparramar al llegar a la oficina…Claro que después de tanta constancia , quizás resulte harto difícil. Aún así, tomo nota…Me quedo con el trasfondo de tu texto, y le doy un primer plano. Saludos.

  3. Prometo que he intentado dejarlo pero no puedo. A mí los pensamientos más tóxicos y ruines me aparecen conduciendo. Soy una persona muy sensata y tranquila, o eso dicen, pero me subo al coche y me retransformo y me convierto en alguien a quien no aguanto ni yo. Pero es que hay tanto energúmeno suelto en la carretera…no puedo!

  4. Uff tome los tengo que qwuitar porque aparte del pesimismo, puede llegar a desear cosas malísimas de la gente, que en el fondo no quiero que se cumplasn y saco culebras y sapos y hago mucho daño. a aprenderr a empatizasr y sacar la basura yaaaa, un besazo

  5. ¡Oyoyoy! Me doy cuenta de que dependiendo del día ando algo podrida por dentro. Soy un bicho malo y peco de todo esto. No constantemente,pero sí cuando cojo algún que otro cabreo importante. Y lo peor es que a estas alturas no sé yo si sabré reconducirme.

  6. Pues sip…. A estos pensamientos tóxicos les falta una buena dosis de empatía!! Ponerse en la piel del otro, en sus zapatos, camisetas, angustias y sueños… y eso cuesta cuando ni una misma entiende como le funcionan las hormonas que ahora le hacen gritar como reír o llorar….

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