5 razones por las que cumplir 40 mola más

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En esta redacción, somos unas cuantas las que este año cumplimos los 40, así que os vamos a contar 5 razones por las que cumplir mola más. Alguna hay aventajada que ya los cumplió, y otras cuantas que irán cayendo poco a poco. 40 años que nos caen del ala. 4o años que implican experiencia, conocimiento y muchas ganas de seguir acumulando historias, y sí, cumplir 40 mola más y os lo voy a contar.

Si pienso en mi madre, y la recuerdo con 40, la veo ya una señora. Supongo que el resto de los jóvenes nos ven desde esa misma perspectiva. Piensa la rabia que te da que un niño se dirija a tí como: “Señora”. Pero vamos a verle el lado positivo:

1. Contamos con más experiencia

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El paso de los años es la excusa perfecta para adquirir conocimiento y experiencia, laboral y personal. La mayoría ya hemos completado nuestros instintos maternales, y las que no, están brillando con una vida profesional plena. A estas alturas, ya no nos preguntan sobre nuestra futurible maternidad en las entrevistas, y se nos aprecia por todo lo que podemos aportar.

Somos buenas maestras y mejores profesionales. Optimizamos nuestro tiempo, no calentamos asientos y damos lo mejor de nosotras para poder salir disparadas a por nuestros retoños.

2. Disfrutamos más intensamente los momentos

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Todo momento es perfecto, desde ir al supermercado hasta hacer shopping. Cualquier excusa es buena. Aprendemos a apreciar los pequeños momentos y los convertimos en una fiesta o un momento de desahogo. ¿Quién no se ha escapado a hacer la compra semanal y se lo ha tomado como su “momento” slow del día, sin prisas, sin estrés y sin ganas de volver a casa?

Quedarte extasiada mirando los botes de mascarilla y pensando si ese momento de relax vas a poder vivirlo, así que por si acaso, lo disfrutas anticipado en tu imaginación.

3. Tenemos un máster en paciencia

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Después de habernos desesperado infinitas veces, hemos aprendido a tomarnos las cosas con calma. Si el problema tiene solución, y véase por solución: que pueda volver a su estado original, ya no nos alteramos. Todo lo que pueda resolverse con un paño y cristasol, es fácilmente recuperable. Así que para qué.

Hemos aprendido a ser prácticas, a no desesperar, y a preocuparnos por las cosas realmente importantes, como la formación del nuevo gobierno, o las arrugas y/o canas que empiezan a darnos guerra.

4. Sabemos qué queremos y qué no en el sexo y lo decimos

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¿Recuerdas tu primera experiencia sexual? Yo prefiero olvidarla, la primera, la segunda y alguna más… Si ahora tuviera que empezar a salir a ligar lo tendría claro. Primero yo, segundo yo, y luego yo. Con ello no quiero decir que no satisfaga a mi compañero de cama. Satisfacerle también me gusta, por lo que entra en mi “yo”. Pero desde luego, no renuncio a mi propio placer.

Ha llegado ese momento de dejar atrás prejuicios, tenemos la experiencia, conocemos nuestro cuerpo y sabemos qué es lo que queremos, y así lo exigimos en la cama. ¿Te imaginas a Samantha de Sexo en Nueva York renunciando a su propio placer?

Pues eso, ¿con todo lo que sabemos te vas a conformar con las migajas? Yo no.

5. Salir con las amigas de copas es el súper plan del año

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Quien dice copas, dice de comida, de merienda, o de desayuno. Un momento para vosotras, en el que habléis de lo que más os preocupa: hijos, maridos, amantes, jefes cabrones, o jefes que te ponen. La cuestión está en recuperar ese momento, y encontrar las personas perfectas para poder tener esa conversación, o tan sólo disfrutar del silencio mirando el mar delante de un café.

Avanzamos en nuestra vida y vamos conociendo gente que pasan a ser imprescindibles, un “must” en tu vida. A lo mejor, no para siempre, pero sí durante un tiempo. Amigas del colegio, del instituto, de la universidad, de tu primer trabajo, del segundo, amigas de los blogs, e incluso de las madres del colegio.

Ja, ja, ja,… ¿A qué no te planteabas que esas madres del colegio pueden llegar a ser amigas? Pues es posible. No todas las madres del whatsapp son unas pesadas, las hay que te entienden, con las que compartes un café rápido, o un mensaje en paralelo, con el único contenido de unas caritas de risa con lágrimas ( sonríe, sonríe… que te he pillado).

Un gin tonic puede ser el plan perfecto para olvidar la varicela de los niños y poner a caldo a la profe de turno que os amarga la existencia.

A punto de cumplir los 40, he decidido no llorar por las esquinas, afrontar la vida, encarar los años que vienen, y montar un fiestón por todo lo alto con mis amigos más íntimos y mi familia. Con la gente que significa todo para mí, y que forman parte de msi 40 años… Porque

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Imágenes: Sexo en Nueva York, Malas Madres la peícula, Danielle Guenther

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María José Sarrion, profesional de los RRHH y blogger de La Alcoba de Blanca desde hace más de 4 años. Necesito como respirar contar lo que me pasa por la cabeza. Soy mujer y madre de 2 niñas, que han sacado facetas nuevas en mí. Multiapasionada, creativa e inquieta. Y con ganas de hablar de otros temas distintos a la maternidad. Porque como decía una buena amiga “hay vida más allá de la maternidad”.

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