Por lo que más quieras, los pequeños a contramarcha

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Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, eso es evidente. Pero tengo la sensación de que en ocasiones no sabemos establecer prioridades, la mayor parte de veces por falta de información y/o de reflexión sobre asuntos de especial interés.

La compra de una silla de seguridad infantil para el coche no debería valorarse nunca en términos de ahorro. Sé que la capacidad económica de cada familia es diferente, pero tenemos que pensar que una silla para el coche es un artículo al que vamos a dar uso durante varios años y sobre todo ¡es que estamos hablando de la seguridad de nuestros hijos! Debe ser una prioridad absoluta. De todos los artículos y artefactos de puericultura infantil éste es, sin duda, el único imprescindible si el bebé va a viajar en coche.

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Las estadísticas y los datos a bocajarro son fríos y, aunque arrojan información importante y potente por puro contraste, normalmente no nos hacen tomar consciencia de que cualquiera de nosotros puede engrosar la lista de afectados. La realidad es que si coges el coche puedes tener un accidente aunque pongas todos los sentidos en la carretera. La mecánica puede fallar y/u otro conductor puede cometer un error (fatal). Si tus hijos van dentro del vehículo, son vulnerables y esa vulnerabilidad es mayor cuanto más pequeños son.

Se sabe que la cabeza de los bebés representa casi un 20% del peso de su cuerpo (en los adultos es un 6-8%) y sus huesos son más frágiles. Ello supone que su capacidad para absorber un impacto y resultar ilesos cuando viajan en sentido de la marcha es muy, muy baja.

En las sillas en las que los más pequeños viajan en el sentido de la marcha (como el resto de ocupantes), el arnés o el cinturón en caso de impacto bloquea los hombros del niño y efectivamente, su cuerpo NO sale despedido. Pero el peaje por ello es que su cabeza se desplaza bruscamente siguiendo la inercia y lo hace con una fuerza que muchas veces el cuello y la columna no pueden soportar causando importantes lesiones medulares o incluso la muerte.

Al contrario, en las sillas ACM (a contramarcha), la cabeza está sujeta y no se desplaza hacia el punto de impacto de forma que en el cuello no se estira peligrosamente en esa dirección.

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Resulta cansino citar siempre a los países nórdicos como ejemplo, pero en este caso la procedencia de tomarlos como modelo está demostrada con sus bajas cifras de lesiones y mortalidad infantil en caso de siniestro. Y esto se debe a que los suecos, a diferencia de los sistemas de retención infantil de Estados Unidos y Reino Unido de los que somos herederos, concibieron un sistema de seguridad infantil en el coche cuyo eje principal no fue la sujeción del niño, sino su PROTECCIÓN.

Como revela A contra marcha en su página de Facebook, “en SUECIA no han existido ni los capazos ni las sillas de frente (con escudo o con arnés). Desde 1967, las únicas sillas utilizadas han sido a contramarcha para niños de entre 0 y 4 años. Medio siglo después, sus estadísticas de accidentalidad les han dado la razón. Ningún país que utilice de manera generalizada sillitas de frente en menores de 4 años se acerca mínimamente a los resultados de SUECIA. Y eso es un hecho irrefutable”.

En la página web de A contra marcha dan respuesta a la siguiente pregunta: ¿Durante cuánto tiempo debe viajar el niño de espaldas a la marcha?

“Siendo una silla de espaldas un 500% más segura que una silla de frente con arnés, la respuesta a esta pregunta es bastante obvia: El mayor tiempo posible. Cualquier niño debería viajar de espaldas a la marcha como mínimo hasta 2 años de edad y si es posible, se recomienda fervientemente llevarles de espaldas hasta los 4 o incluso hasta los 7 años si es posible. El 95% de los papás españoles creen que su niño debe ir en una silla de espaldas sólo hasta los 9 kgs. (6 u 8 meses aprox.) Esta presunción, además de errónea, puede tener (y tiene) consecuencias desastrosas”.

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Quizá estés pensando que en España no existen modelos de sillas a contramarcha, menos para niños que superen la edad de dos o tres años. Pues lo cierto en que en esta misma web puedes encontrar toda la información para adquirir una silla de estas características en cualquier establecimiento especializado de tu ciudad.

Ahora viene la gran pregunta… Si está sobradamente probada su eficacia para prevenir graves lesiones en accidentes, si está demostrado que los bebés y niños pequeños están terriblemente expuestos a sufrir daños importantes o fatales en las sillas en sentido de la marcha, incluso en accidentes leves para los adultos… ¿por qué siguen estando homologadas las sillas en sentido de la marcha?

No sé la respuesta, aunque puedo adivinar algunos motivos. No todo lo homologado es siempre lo más fiable. Hace unas pocas décadas ni siquiera era obligatorio utilizar los cinturones traseros de los vehículos, tal es así que muchos salían al mercado sin ellos. Si algo debemos agradecerle a la sociedad del conocimiento es el acceso casi universal a la información desde entornos multidireccionales. En cualquier caso, sobre lo que existe un amplio consenso por parte de distintas instituciones, incluidas la OMS, la OCU y la Dirección General de Tráfico es sobre la recomendación de que los niños viajen el mayor tiempo posible a contramarcha.

Por último, no me resisto a dejaros aquí el vídeo que ha compartido Vanesa de La Orquídea Dichosa. Porque a veces necesitamos ver qué ocurre cuando la estadística se convierte en una historia de carne y hueso que llega al corazón.
(Podéis poner los subtítulos en castellano)

Imágenes vía la Nave del Bebé, Pixabay y Acontramarcha

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Este post ha sido escrito por una colaboradora puntual de Mujeres y Madres Magazine. Aquí os damos voz para que la vuestra llegue lejos.
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4 COMENTARIOS

  1. Llegas a la maternidad con tantas dudas con respecto a tantas cosas que lo de la sillita de auto ni se te pasa por la cabeza. Además, tu tienes un trío que así ahorras. Con el Grupo 0 que viene con tu cochecito de última generación (o de generación heredada como el nuestro) vas tirando hasta que ya no puedes más. Y entonces la gran pregunta llega a tu cabeza ¿cuál es el mejor sistema de retención infantil? Comienzas a ver páginas web, descubres marcas y das con los rankings. Y estos te lían del todo. De forma casual, descubres un vídeo de un impacto a contramarcha. Y lo ves claro: eso es lo que tu peque necesita, ahí es donde estará más seguro. Por el camino has perdido tiempo y en muchas ocasiones dinero. Porque podrías haber comprado un dúo y haber invertido en una sillita a contramarcha más duradera que el Grupo 0. Pero, afortunadamente, llegaste a esa conclusión y tu hijo viaja más seguro. Gracias por hacer más fácil todo este proceso.
    Un besote.

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