Agachisdemotuplayen o como el sing-along llegó a mi vida

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En mi vida hay, en cuestiones de ocio, dos épocas de mi vida, la ADMH y la DDMH. O sea, la de antes de mis hijas y la de después. Cuando estaba soltera (porque yo en mi caso casarme y preñarme fue todo uno) a mí me encantaba ir a bailar y al cine. Siento romperos el mito, pero nunca he sido de cerrar discotecas: lo de llegar a mi casa a las 8 de la mañana nunca se ha encontrado entre mis planes. Si os soy sincera, esto de estar el domingo reventada y arrastrándome por las esquinas (y esto sin resaca, que para más inri yo no pruebo el alcohol) nunca me ha parecido que compensara así que no es que lo eche mucho mucho de menos. Pensar en salir me da la pereza del siglo, y eso que cuando lo hago me lo paso cañón pero … ya no estamos para esos trotes. Pero el cine sí que lo eché durante mucho tiempo de menos. Para una persona que iba una o dos veces al cine a la semana durante 5-6 años estar limitada en este sentido me ha matado. Tanto mono tenía que me iba a ver las pelis de Campanilla con el mismo entusiasmo con el que algunos se van a las salas de arte y ensayo. ¡Era cine! ¿Qué más daba?

Pero hace unas semanas llegó el Sing-Along a mi vida. Y ya os digo yo que para quedarse (todo lo que lo permita vivir en provincias)

Grease singalong

¿Y eso que-eh-lo-que-eh?

Ay amigos y amigas, es la RISIÓN más absoluta, sobre todo para una persona absolutamente desinhibida y un poco friki como yo. Son películas musicales de toda la vida de dios (moderneces la justas, van sobre seguro) que se proyectan con subtítulos con la intención de que la gente cante en el cine. Como su nombre indica: sing-along. O sea, un gigantesco karaoke en pantalla grande.

Pero claro, no es todo llegar y cantar, que hay que entrar en materia y no todo el mundo tiene la misma poca vergüenza que tengo yo. Yo fui a ver Grease y cuando llegamos había un photocall montado con Sandy y Danny para hacerte fotos. Haciendo el melón, obviamente, no te las vas a hacer seria. Con la chaqueta de las Pink Ladies si querías y con gafas tipo cat-eye ¡ah, pero si son como las que llevo yo todos los días!. Podías comprar el kit de animación por tres eurillos y a mí estas cosas de hacer el chorras me gusta tomármelas muy en serio, así que nos lo compramos.

Los animadores primero te explican como hay que cantar y bailar las canciones y todo el cine va entrando en materia. Nos levantábamos, nos sentábamos, aplaudíamos, movíamos las caderas… lo que nos mandaban. ¡Y empieza!

Singalong grease

Es un poco shock ver una película que has visto tantas veces en tu casa tan grande. Tan tan tan grande. Esto de verle las arrugas a Rizzo y los pelos de la nariz a Travolta es cuando menos curioso porque te das cuenta de que te han estado tangando todos estos años y NI UNO parece tener los 17-18 años que se les supone. Es más, están más cercanos a los 30-40. Y se nota. Vaya que si se nota. El único que daría el pego es Lorenzo Lamas el rey de las camas que tenía 20 y parece tierno como un bebé entre semejante panda de abuelos.

El sing-along es tremendamente divertido. Te animan a grabar, a hacer fotos, vídeos, subirlo a las redes sociales, vamos, todo lo contrario que en cualquier película. Y se genera un buen rollo bestial entre todo el público que está tan pirado como tú. En nuestra sesión había unas disfrazadas de Pink Ladies que eran lo más de lo más. ¡Me morí de la envidia!

Canté, bailé, animé al equipo de Rydell como animadora más, me reí, llené el cine de pompas de jabón y salí de la sala con un subidón de los buenos. Y aquí me tenéis, contando los días para que vengan de nuevo y poderme escapar a una sala a cantar como si no hubiese un mañana. ¿Quién quiere psicólogo nadie cuando tiene el sing-along?

Para consultar la programación visita su página web. Hacen espectáculos en un montón de ciudades españolas.

 

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

6 COMENTARIOS

  1. Qué bueno! Debe ser muy gracioso!
    Me has recordado una vez, hará creo que 3 años, que me fui con una amiga a ver un especial que hacían echando la grabación de un concierto de Bon Jovi en un cine, un año de no tenía gira por aquí. Nos desgañitamos a cantar y nos lo pasamos pipa; los de alrededor lo daban todo también, jajaja

  2. Pensé que hablabas de algún juego para la videoconsola pero… ¡¡¡¡es mucho mejor!!!! ahora le echo un vistazo y como vengan a mi ciudad me voy de cabeza 😉

  3. Que chulo y divertido, no??
    A mi me pasa a ti, yo no soy de salir y quedarme hasta las tantas. Me gusta mas lo de quedar de cañas y hasta que dure (en Ciudad Real se lleva mucho lo de comer de cañas). Soy bastante casera. Pero el cine… No es que vayamos demasiado, pero las pelis de acción o miedo me gusta verlas allí, el ambiente es diferente al del salón de tu casa.
    besos!!

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