Aventuras y desventuras de una tarde de parque

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En nuestra casa somos muy de parque. A mis hijas les encanta pasar la tarde entre amigos jugando con la tierra, montando en los columpios, jugando al escondite o simplemente buscando bichos (con lo que a mi me gusta). Para ellas no hay pereza. Salen del cole y después de preguntar por su merienda (no hace falta decir que son unas comilonas), la siguiente pregunta es: ¿Vamos al parque, mami? A mí la verdad es que no me disgusta, prefiero ir al parque a hacer castillos de arena, ponerme a charlar o sentarme al solete en un banco antes que irme a casa a poner lavadoras, recoger ropa, pasar aspiradora, hacer compra o preparar cenas. Lo malo que es que cuando las recojo del cole, yo aún no he pasado por casa desde que me fui a las ocho de la mañana, y la jornada así del tirón resulta algo más que maratoniana.

Aún así la mayoría de las tardes pisamos el parque, aunque solo sea media horita. Ellas desfogan: corren, gritan, se manchan, disfrutan… Y yo, aprovecho que muchas veces es el único momento de la tarde en el que me siento, eso cuando no me toca hacer volteretas en el césped, subirme al tobogán o empujar a todo quisqui en los columpios. Otras veces,por suerte, ellas deciden jugar a lo suyo y entonces yo aprovecho para sentarme y desconectar un rato. Ellas disfrutan sí pero suelo acabar de los nervios y es que la aventuras y desventuras que se pueden llegar a vivir en el parque con la fauna que los habita dan para escribir un libro.

Lugar de socialización de los niños dicen. Y también de los padres que nos juntamos allí para que nuestros peques pasen la tarde. Y como en cualquier lugar pues hay de todo, la fauna que allí te encuentras es de lo más diversa y variopinta y claro según sople el aire de tus hijas, del resto de niños y de la fantástica fauna allí presente pues así resulta la tarde. Hay tardes que resultan divertidas, otras tranquilas, otras demasiado entretenidas pero, por desgracia, hay otras que resultan tremendamente estresantes según la fauna que esa tarde habite el parque:

  • Esta la madre desaparecida. Esa que directamente no existe, que ni aparece por allí. Ni para lo bueno ni para lo malo y, a veces, los peques son tan pequeños, que alucino la verdad. ¿Es posible que niños de 6 ó 7 años anden solos por el parque? Y te toca a ti hacer de madre, como si una no tuviera bastante…
  • La madre pasota. Esa madre que está pero sin estar. Que pasa de todo, que ensimismada con su móvil o con el vuelo de una mosca no presta atención a nada. Ni a los juegos, ni a las hazañas, ni a las peleas o disputas. Como si no estuviera vamos y digo yo, ¿para eso mejor que no venga no?
  • La madre cotorra. Esa madre que no conoces mucho pero que te coge por banda y ya no te suelta en toda la tarde. Esa que se enrolla como las persianas. Y tú que sólo quieres disfrutar de un rato de calma te ves metida en la vorágine de conversaciones absurdas que no te interesan para nada. Pereza máxima…
  • La madre helicóptero. Esa madre que vive pegada de forma permanente al “culo” de su hijo. ¡Cuidado no te caigas! ¡Cuidado no corras! ¡Cuidado no tropieces! ¡Cuidado con la pelota! Me canso hasta yo de oírla… ¿Y si prueba a relajarse y dejar que su hijo disfrute sin más?
  • La madre del niño “santo”, sí ese que nunca hace nada. La madre del niño que empuja, que pega, que quita cosas… pero al que su madre nunca dice nada. Eso sí, que a tu hijo no se le ocurra colarse en el tobogán delante del suyo, porque entonces ya la tenemos…

¿Se os ocurre alguna más?

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Soy Natalia, mami de tres… bueno de dos princesas, que me tienen loca, y un blog donde, desde hace más de cuatro años, cuento mis historietas, mis ocurrencias y mi día a día. Mujer apasionada, responsable, trabajadora, comprometida, cariñosa y muy optimista, me gusta ver el vaso siempre medio lleno. Dispuesta a darlo todo siempre y a disfrutar de este nuevo proyecto con todas vosotras.

21 COMENTARIOS

  1. Yo soy más de madre gato, de las que se sube a la tirolina, arriba del barco, a la casita de arriba… Eso cuando da la sombra. Porque e esta ciudad, los parques están al sol. Y ahora no hay quién pare!! Preferimos las plazas con terracitas y una caña mientras los niños inventan juegos imposibles en las fuentes, el jardín o dibujando murales coloristas con las tizas en el suelo…

  2. 18 meses tiene mi churumbelita y 3 días mal contados de parque lleva a sus espaldas ¡y ya lo odio con todas mis fuerzas! Yo quiero ser una de esas madres pasotas, pero es muy pequeña, los demás niños muy brutos y me veo obligada por mi conciencia a ser una madre helicóptero. Excepto cuando se entretiene sola, en un lugar apartado rebozándose en la tierra. Ahí descanso. Porque ya me tocará pencar cuando llegue el momento de irnos y no sepa como manejarla de la suciedad que haya acumulado.

  3. jajajaj, me ha encantado. Nosotras somos mucho de parques, vamos todos los días. Lo que pasa es que la mia tiene casi 3 años, y me toca jugar con ella!!, sociabilizar poco, más bien cada 15 minutos. Pero nos entretenemos mucho, es bueno desconectar un rato.
    Yo no tengo una madre, sino un grupo de madres/padres!!
    Tienen su propia pandi, y se juntan a puro cotorrear (dijo la celosa, jijijiji!! ya tendré mi propio club)
    Son de niños mayores entonces pasan un poco de ellos. Pero hacen sus verdaderos picnic en los bancos del parque.
    un saludo!

  4. Nosotros solo vamos al parque los fines de semana, salgo muy tarde de currar. Pero lo que si veo muchísimo son abuelos y abuelas. Los pobres van corriendo detrás de ellos, de columpio en columpio, pero claro, son difíciles de alcanzar, jajaja. Besicos

  5. Me ha gustado el post. Yo bajo de vez en cuando al parque y soy de las que está detrás del mayor, que no tiene los 3 años todavía y con el enano de 13 meses, que quiere ya empezar a andar. Así que yo ando detrás de los dos y no me da para ser social, porque entonces seguro que a uno de los dos le pasa algo. Vamos, que soy de las de tipo avión súper sónico, jaja. Lo que no soporto es a las madres del niño santo, ni tampoco a las que hablan de su hijo como el futuro premio Nobel de Física. Y es que se oye cada cosa, que si mi hijo no pega, es que demuestra su cariño así, que si mi hijo ya habla 15 idiomas, etc. al principio me quedaba alucinada, pensando que hacía yo mal como madre, ahora me doy cuenta que no es oro todo lo que reluce. Por Dios, que son niños y por definición, todos son bichillos, con sus defectos y sus virtudes. Dejemos ya de compararlos.

  6. jaja me ha encantado compañera!
    Cuando mi hija mayor era bebé habia una madre helicóptero que en lugar de estar pegada a su hija estaba pegada a la mia por si se caía ¡qué pesada!! “cuidado que te caes” “no subas por ahí que es peligroso” aysss XD

  7. Jajjaja. Yo soy entonces la mamá spring, pues a mi hijo d 21 meses lo que se le ocurre siempre es salir a correr hasta el otro extremo del parque (donde siempre hay una super fuente o una carretera maldita) justo en el momento en que su madre mira hacia otro lado…

    Por cierto, también está el papá moderno, ese q lleva una mochila con todo lo necesario para una tarde de parque, incluyendo el casco de la bici colgando porque luego volverán a casa todos sobre ruedas.., y que se preocupa de encontrar un rinconcito para que su nena haga pipí sin que nadie la vea… Estos me hacen mucha gracia por cómo se relacionan con las mamis q allí están. ..

  8. Pues no sé qué mamá soy, jaja. La verdad es que bajamos poco al parque propiamente dicho. Cuando solo estaba Marcela íbamos cada día desde bien pequeña, yo solía jugar con ella en la tierra hasta que creció y empezó a subir a los columpios, donde le dejaba estar pero vigilante a cierta distancia. Con Bruno ya hemos ido menos, pero es que en cole de mis hijos el patio queda abierto después de las clases, hay juegos y columpios y casi todas las tardes nos quedamos, así que esa es la hora de “parque” de mis hijos. Cuando bajamos de casa solemos llevarnos las bicis, patines o patinetes y a lo sumo juegan con la tierra, pero los columpios de debajo de casa los pisamos poco, entre otras cosas porque suelen estar llenos de gente y no me mola mucho la florifauna que hay (niños brutos, padres pasotas…)

  9. JAjajaja Los parque y su fauna de madres…. es cierto que las hay de todo tipo. Mi cuñada se ríe de mi porque me encabronan las madres pasotas o las desaparecidas, que casualmente tienen hijos que tocan las narices a los demás… La última vez que acompañé a mi cuñada al parque, estabamos vigilando a mi sobrino, que ya ha aprendido a entretenerse solito, y apareció un crió que no paraba de molestar y apenas les dejaba tirarse por el tobogan y haciendo perrerias ¿y la madre? Pues charlando con el padre y pasando totalmente de su hijo. Anda que me faltó tiempo de ponerme a sacar las uñas jaajjaja
    Madre mía cuando me toque bajar a mi con mi niña, con lo cafres que son en este pueblucho!!!! jajajajaja

    • A mi esos son los que menos me gustan. Una cosa es dejarles su espacio y otra cosas es que estén pero sin estar… ¡Santa paciencia!

  10. A mí me da mucha pereza ir al parque porque soy muy casero, pero si no voy me siento mal por la peque. Yo voy detrás de ella donde quiera ir, pero si está jugando con otras peques me aparto:-)

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