10 cosas que harás con tu hijos este verano, sí o sí

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Amigas mías, no sabemos qué ha pasado, si hace nada estábamos en plena cuesta de enero y ¡ya es junio! ¡junio!, ¡horror! Hay que pensar en el verano, el largo tiempo de ocio, las mañanas de niños remolones (o de los que madrugan como si siguieran en el colegio), las tardes sofocantes, las noches de verbena… Es el momento de los campamentos, las colonias de verano en la ciudad o bien lejos (afortunados… los niños, digo). Y es el momento de renovar propósitos. Porque esos que hicimos en enero ya no nos sirven, ahora necesitas unos nuevos, otra lista más con “las cosas que haré este verano”.

Bien queridas, dejad de engañaros, porque para la mayoría de las madres trabajadoras, el verano son solamente 15 días de no trabajo y 8 fines de semana. Así que, estas son las 10 cosas que harás con tus hijos, qué el verano no da para más… y lo sabes.

1. Aburrirte.

Siento soltarlo así, pero es que vas a acabar echando de menos a las vecinas, cuando te hayas dado varias vueltas al pueblitobueno, los niños ya no tengan más piedras que tirar al río o se te hayan agotado las ideas para construir castillos y fosos de arena. Te vas a aburrir y es bueno. Y que se aburra tu prole es magnífico: ponen su imaginación a funcionar y puede que les surjan temas para varios días. Eso sí, el rato de pesadez, en plan “mamá, me aburro”, no te lo quita nadie.

2. Castillos con el cubo y la pala

No necesariamente en la playa, que se que hay muchas que no la pisáis en todo el año. Porque no se necesitan varias toneladas de arena para esta efímera construcción. Con unos centímetros cúbicos que pueda rascarle tu hijo al suelo de debajo del columpio del parque, te tocará estar un rato construyendo lo que sea. Y así empezó Calatrava…

3. Comer helados

helados fuentes
Ramón, el heladero de Soria, en la puerta de la Dehesa

¿Qué queda de un verano si no se comen helados? Alguna afortunada habrá que los coma todo el año. Nosotros solemos dejarlos para el verano-verano. En Soria, el heladero tiene un par de carritos y se pone a vender polos en la puerta del parque. Son los mejores del planeta, el polo de vainilla y el cucurucho de leche merengada. En mi casa, el verano no empieza hasta que no vemos (y catamos) el helado del Fuentes.

4. Cantar a grito pelado la última canción de Morat

Porque para mitad de junio, nos sabremos la letra entera y habremos entonado su pegadizo estribillo unas… doscientas veces. Para las que no sabéis de quién hablo, os dejo a la banda colombiana de moda.

5. Ver una y otra vez los mismo capítulos de Ladybug o La Patrulla Canina

ladybug

¿Qué les pasa a los programadores de televisión? Entiendo que se vayan de vacaciones, pero podrían dejar alguna novedad en la parrilla. Si en mayo habíamos visto unas diez veces el capítulo de Lady Bug en el que Marinette quiere regalarle a Adrien un pañuelo, espera a julio… De la Patrulla Canina, ¿qué te voy a contar a ti, que cuando te confundes de nombre, llamas a tus hijos Rocky o Marshall?

6. Negar tres veces

O alguna más… Porque negarás tener ganas de que se acabe el verano. Negarás que tu prole te canse. Y negarás, por encima de todas las cosas, querer pasar unos días en un playa paradisíaca con tus tres mejores amigas y un bidón lleno de mojito.

7. Intentar emular algún DIY divino de Pinterest

concha

Venga, que todas lo hemos hecho. Y ese es el quiz de la cuestión: si otra madre igual de ocupada que tú, con el mismo poco tiempo y las mismas morcillas por manos ha conseguido crear un cuadro tan mono de animales con las conchas que recogió en la playa… tú también puedes. Y te vienes arriba, compras todo lo necesario y visualizas el final, esa foto en Instagram o en tu tablero DIY de Pinterest. ¡Ay, alma cándida! Que lo nuestro, más que Do It Yourself, es Deja de Intentarlo Ya.

8. Bailar Cantajuegos en una verbena

O en la terraza del hotel o camping de turno, mientras la minidisco entona. Bailar La Taza y la Tetera es un clásico del verano, como en su momento lo fueron Los Pajaritos. Las madres nos venimos arriba y nos emocionamos si nuestros pequeños están en un escenario subidos, dándolo todo. “Mira Paco, ha salido artista como su madre”.

9. Coger moras y espachurrarlas pensando que es mermelada

cogiendo moras

Nos acercamos al final del verano, cuando empiezan las moras y los higos. Me encantan esas semanas (son las que suelo estar con mis peques de vacaciones en el campo). Las moreras se ponen a tope y, con la excusa, nos damos un paseo todas las mañanas. Y luego me creo Alma Obregón y me meto en la cocina, enchufo la TMX hasta llenar lo menos diez botes de un sospechoso líquido morado. “Es mermelada”, le digo a mi madre. Y ella siempre sonríe en plan “claro cariño, si tu lo dices…”

10. Desear que empiece el colegio

¿O no? Puede que no todos lo días, a todas horas… Pero a veces el verano se nos hace muuuuy largo. Todavía estamos en junio, deseando que acabe el colegio, las extraescolares, los festivales de todas las extraescolares, la fiesta del colegio, que se paralicen los grupos de whatsapp y escapemos de la rutina. Sí, esa que en 12 semanas, estarás deseando que vuelva.

Imágenes: Pixabay, Desde Soria y propias.

5 COMENTARIOS

  1. Yo estoy deseando que llegue el verano ¡me encanta eso de no madrugar y no tener horarios fijos para nada!
    Nosotros pasamos el verano en modo “asilvestrado playero” que significa que vivimos en bañador y chanclas y tan contentos oye jaja

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