Cuestión de prioridades

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chica corriendo

Si hay algo que me caracteriza es mi capacidad de organización. Además del supepoder de ser algo bruja, también tengo algo de multitarea, como mi compañera Majo, y estoy bastante acostumbrada a oír con frecuencias la frase: “No se cómo lo haces ni de dónde sacas el tiempo, la verdad“. A veces, lo confieso, no lo sé ni yo pero se me da bien eso de engranar todas las piezas y hacer múltiples cosas a la vez o tener varios frentes abiertos. En el fondo me mola, qué le vamos a hacer. Me pasaba en el cole y me ha pasado siempre en el trabajo. A ver, no es plan de tirarme flores alegremente, pero es una realidad. Soy bastante organizada y cuando me preguntan cómo lo hago, me resulta difícil explicarlo, es algo que me sale innato, sin pensarlo.

Ya nos contó Sara (otra alumna aventajada en esto), hace algunas semanas, sus trucos para organizarse bien el tiempo. Un post lleno de consejos muy útiles pero os diré, que para mí, la clave es priorizar. Muchas veces nos sobrecargamos en exceso y tendemos a pensar que todo tiene que resolverse de forma inmediata, que todo tiene que ser perfecto. ¡¡Ay amigas!!, qué equivocadas estamos. La clave es aprender a priorizar. Ni todo debe ser resuelto al instante ni podremos llegar a todo muchas veces. Pero… ¿hay algún problema en ello?

En la oficina tiendo a no posponer temas, a darles solución rápida. De nada me sirve tomar notas de lo que tengo que hacer, perder el tiempo haciendo un esquema o una lista, si tardo mucho menos haciéndolo directamente en el momento, en caliente y quitándomelo así, rápido de encima. ¡Una cosa menos! Por supuesto, saber priorizar por orden de importancia también es otra de las claves. A veces tendemos a entretenernos en cosas que no son tan urgentes pero si más fáciles, por comodidad, dejando para el final de nuestra jornada los temas que son más complicados y más farragosos y que más pereza nos dan. Yo siempre empiezo por lo que supone un reto y si es a primera hora mucho mejor. ¿Sabías que las primeras horas del día son las mejores para hacer temas donde necesitemos volcar todas nuestra creatividad? Dejo el trabajo mecánico, fácil y que menos requiere de inspiración para el final. Y el día me cunde mucho más.

Y en casa prioriza, prioriza y prioriza. Es donde más lo hago y desde que soy madre, aún mucho mas. No todo es igual de importante y, por supuesto, es imposible llegar a todo, por mucho que hay quien te diga que sí. Si algo se queda sin hacer siempre habrá un mañana, no se va a hundir el mundo. Eso sí, suelo organizarme bien. Mientras hago la cena o baño a las niñas, soy capaz de improvisar una cocido para la comida del día siguiente, programando la vitro para no olvidarme de apagarlo cuando esté listo. Y mientras les cuento el cuento o recojo la cocina, dejo programada una lavadora para que termine justo cuando me levanto al día siguiente y así dejo la ropa tendida antes de irme. Y además os confesaré que en este aspecto en casa hay bastante coresponsabilidad y esto también es clave, la verdad.

Y os diré algo más, me encanta guardarme un rato al día para hacer algo que me gusta, por breve que sea. Pintar, correr, escaparme al gym, hacer algún DIY… cualquier cosa con la que libere mi mente aunque apenas sean 30 minutos por salud mental. Algo que viene genial para recargar pilas cada día y empezar los días con con ganas y energía.

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Soy Natalia, mami de tres… bueno de dos princesas, que me tienen loca, y un blog donde, desde hace más de cuatro años, cuento mis historietas, mis ocurrencias y mi día a día. Mujer apasionada, responsable, trabajadora, comprometida, cariñosa y muy optimista, me gusta ver el vaso siempre medio lleno. Dispuesta a darlo todo siempre y a disfrutar de este nuevo proyecto con todas vosotras.

6 COMENTARIOS

  1. La verdad que la clave para poder hacer muchas cosas es esa.. PRIORIZAR… yo poco a poco me lo voy aplicando y van mucho mejor las cosas 😉

    • Si consigues hacerlo todo resulta mucho más fácil. Algunas cosas pueden esperar y otras no, lo importante es aprender a distinguirlas 😉

  2. Mi eficiencia, por momentos, se limita a hacer lista. En otros, en cambio, resuelvo cosas sin parar casi sin darme cuenta. Lo que sí tengo claro es que bajo presión trabajo mucho mejor.

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