jueves, enero 20, 2022
InicioMujer Actual10 señales por las que tienes que romper con tu pareja

10 señales por las que tienes que romper con tu pareja

abajo el amor

Ya lo decía la canción: «Breaking up is hard to do». Bueno, a menos que pilles a tu amorcito en la cama con otra pareja, que eso (estaremos todos de acuerdo) facilita mucho las cosas. Si la cosa es un simple «se nos acabó el amor de tanto usarlo» cuesta mucho dar el paso y romper la relación. Nuestra razón nos dice una cosa (huye, lárgate, vete, CORRE) pero nuestro corazón se ha quedado enganchado en la relación y nos cuesta cortar el vínculo.

En muchos de los casos, en el fondo es que apreciamos a esa persona que ha compartido la vida con nosotros durante más o menos tiempo. Sabemos que si acabamos la relación posiblemente nuestra relación con ella cambie y simplemente es que no lo queremos en nuestra cama pero sí cerca de nosotros. Y por otro lado está el miedo. A lo desconocido, a no saber qué va a ser de nosotros ¿moriremos solos? Y ya, si dejamos la imaginación volar, acabaremos poniéndonos en supuestos cada vez más inquietantes ¿volveré a tener sexo alguna vez? ¿seré demasiado exigente? ¿Cómo estará el mercado? ¿Sólo quedarán restos de serie, como si esto fuera un outlet de la vida? ¿me convertiré en la vieja de los gatos?

La realidad es que nadie sabe qué va a pasar a continuación, pero deberíamos plantearnos que estar atrapados en una relación que no nos hace más que daño no es la mejor de las opciones y es mejor adiós con la manita. No es cierto que vayamos a pasar de Guatemala a Guatepeor: posiblemente YA ESTEMOS en Guatepeor. Pero ¿a qué signos debemos hacer caso para saber que una relación está acabada del todo y es mejor seguir con nuestra vida?

Estas son las 10 señales que marcan el principio del fin. 

1. Falta de comunicación

Estáis en la típica reunión de amigos y de repente tu pareja empieza a contar cuáles son sus proyectos y tú te quedas con cara de seta: «¿pero y esto? ¡No tenía ni idea!». No es necesario saber todas y cada una de las cosas que pasan por la cabeza de tu pareja (sois novios, no siameses, podéis y DEBÉIS tener una vida y pensamientos propios), pero cuando tu pareja son más las cosas que no sabe que las que sí deberíamos preocuparnos. ¿No las sé porque no me importan? ¿No le importa lo que yo piense? Una de las mejores cosas de tener pareja es precisamente el hecho de poder compartir cosas, tanto lo bueno como lo malo.

gila-es-el-enemigo

2. Todo lo que hace te irrita

Cuando conociste a tu chico pensaste que era genial cuando iba al baño y recolocaba las toallas para que estuvieran todas a la misma altura. Años más tarde te recuerda inquietantemente a esa película viejuna de Durmiendo con su enemigo en la que él era un psicópata de manual. Cuando estás harta de tu pareja todo, absolutamente todo, te molesta. Esas cosas que te parecían adorables, te molestan. Lo que te parecía odioso, te parece MÁS odioso si cabe. Y si no hay nada que te saque de quicio, te lo inventas.

Yo no digo nada y lo digo to
Si es que lo escachuflaba

3. Insultos y peleas

Hay parejas cuya dinámica incluye frecuentes peleas con sus ardorosas reconciliaciones. Es normal tener desavenencias de vez en cuando porque es imposible del todo estar siempre de acuerdo (mira lo que les pasó a los empalagosos Seal y Heidi Klum que pasaron de recasarse anualmente y dejarse notitas por toda la casa a separarse de un día para otro), pero si tu casa se parece más a un ring que a un hogar, en serio, ¡para!. No merece la pena. Ni por el sexo de reconciliación.

¡lucha! ¡lucha! ¡lucha!
¡lucha! ¡lucha! ¡lucha!

4. Se pierde la confianza

Como decía antes, encontrarte a tu pareja con otro en la cama es como para que la confianza se tambalee, esto es así. Aún así, si decidimos seguir con nuestra relación lo que no podemos es estar sacándolo a colación cada dos por tres. O perdonamos o seguimos por otro camino, no hay más. No existe la opción de nadar y guardar la ropa. Si vamos a estar echándolo en cara constantemente porque no nos fiamos ¡eso no es vida!

No cariño, no ¡engañarte yo!
No cariño, no ¡engañarte yo!

5. Siempre estás de malhumor

Porque da lo mismo que antes fueras un cascabel, una suerte de Marisol que iba sonriendo por la vida con cara de buen rollo (la vida es una tómbola, ton, ton tómbola). Tus amigos a menudo se preguntaban qué te habías fumado (¿tal vez una compresa de esas que huelen como las cosas que no huelen?) porque siempre estabas feliz como un unicornio cagando purpurina. Ahora tienes ojeras y ninguna gana de sonreír. Siempre estás de mal humor. Amiga, háztelo mirar. Algo no va bien. Algo no funciona.

¡Estoy hasta el toto!
¡Estoy hasta el toto!

6. No tienes ganas de mambo

Cuando acababais de comenzar os pasabais el rato en la cama, esto es así. Bueno, quien dice en la cama dice en el ascensor, en el sofá, en la cocina… #yatúsabes. Con el tiempo, es normal que no tengas ganas de ir violándolo por las esquinas porque lo tienes ya muy visto y en esa lista de lugares en los que practicar el sexo ya tienes muchos más siles que noles. Pero mujer, de ahí a convertirte en una monja cartuja y que se te regenere el virgo pues hay un paso.

Y así en todos los sitios
Y así en todos los sitios

7. Nunca te viene bien irte de la oficina

Da igual que tengas un trabajo fantástico de esos soñados: bien pagado, con reconocimiento, que te encanta. No nos engañemos: la mejor parte del trabajo es cuando termina y podemos irnos a nuestra casa a tocarnos el pie a dos manos o whatever. Esto es así. Si por alguna incomprensible razón te apetece quedarte con el culo pegado a la silla porque se está mejor ahí que en casa ¡¡¡PELIGRO!!!

Quedarse y llorar debajo de la mesa dándose a la bebida
Quedarse y llorar debajo de la mesa dándose a la bebida

8. La diversión ha desaparecido

No todas las parejas son un festival del humor ya desde el principio, pero quien más quien menos pasa un buen rato con su media naranja. Lo que cada uno considera «un buen rato» sin duda varía. Para unos consiste en ir a una fiesta super glamourosa, otros (los menos) consiguen convertir una visita a Ikea en el no-va-más y otros encuentran la diversión jugando a rol. ¡Uno mismo con su mecanismo! Pero si después de estar un rato con tu pareja te quedas sin temas de conversación o directamente te entran ganas de echarte a llorar… malo.

Aquí huele a chamusquina...
Aquí huele a chamusquina…

9. Tu familia lo tiene claro

Tu madre no lo dice no, pero lo mira mal. Nadie como la familia o las amigas cercanas para oler la porquería a distancia. Las madres, por defecto, saben que hay algo que no funciona. Sabe que su hijita (aunque haga tiempo que pasó la mayoría de edad siempre será pequeña para ella) lo está pasando mal en cuanto la miran y si todos los indicios apuntan en la misma dirección recuerda: si es blanca, tiene pinta de leche y sabe a leche, ES leche.

tristura máxima, Bro
tristura máxima, Bro

10. No tienes planes de futuro

Pero la señal definitiva es que si no te ves en un futuro con esa pareja, si no te ves envejeciendo a su lado, o lo que es más triste,  sin él a tu lado pasado mañana (y no eres un personaje de Juego de Tronos, claro, que ahí la mortalidad va a su ritmo) en serio, déjalo. Si te pasa todo esto y no te importa es que eres una triste de la vida. Si te importa, cuanto antes pases página, mejor. Romper con tu pareja seguro que no es lo peor: lo que estás viviendo YA es lo peor.

Dios mío, voy a morir, ¡¡¡salgo en Juego de Tronos!!!

Imagen destacada: Película Abajo el amor

Sara Palacioshttp://www.mamisybebes.com
Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!
RELATED ARTICLES

2 COMENTARIOS

  1. Regeneración de virgo en curso… No te digo más.
    Cualquier escusa es buena para decirme que no.
    Es buen motivo para planteárselo???

Comments are closed.

Most Popular

Recent Comments

María L. Fernández on Problemas maternales del primer mundo
Alejandra deF on ¿Eres supersticiosa?
Alma Rosa Calderón Herrera on ¿Tute gratuito? ¡No, gracias!
Juan Luis on Odio Star Wars
María L. Fernández on Mis 10 blogs de cocina IMPRESCINDIBLES
Irene on A veces grito
Silvia - Mimette.com on Mis zapatos depilados, gracias
Ana (Pequeña Hormiguita) on Corresponsabilidad esa gran desconocida
La loca del Pelo Gris on Encorsetar a una hija (escoliosis)
Anya on Verano ¡ven!
Natalia Martín on Encuentro MMM a la vista
Natalia Martín on Encuentro MMM a la vista
Cata de mamatambiensabe on ¿Por qué tenemos miedo al feminismo?
Natalia Martín on iMMMprescindibles de abril
Emmanuel rivera on Odio Star Wars
marisa, la estresada on iMMMprescindibles de abril
Maria José on Esas costumbres molestas
Natalia Martín on ¿Tú no tienes papá, mamá?
Omar on Odio Star Wars
Limonerías on Londres, de niño a niño
Natalia Martín on Cariño, ¿te gusta tu escroto?
Madreexilio on Educar sin género
Sara Palacios on Música para follar
Maria José on Música para follar
Violeta Rodríguez Fotografía on Ama, vive y come
Marta on Ama, vive y come
Natalia Martín on Ama, vive y come
Noelia - Golosi on Querido Fassbender
Noelia - Golosi on Querido Fassbender
Julieth montaña on La frustración y la maternidad
Natalia Martín on Nuevo año o vida nueva
Natalia Martín on Nuevo año o vida nueva
marisa, la estresada on Nuevo año o vida nueva
Ruth de Rioja on ¡Feliz 2017!
anya on ¡Feliz 2017!
Limonerías on Inocentadas de bombero
marisa, la estresada on Inocentadas de bombero
Susana on Querido Fassbender
Sofia Sanchez peña on Sobrevivir a la Navidad en familia
Limonerías on El juguete de tu infancia
Epaminondas on Hablemos de princesas
Alejandra deF on ¿Eres puta o princesa?
Ana Guillén on Agendas bonitas para 2017
Noelia - Golosi on Agendas bonitas para 2017
Sara Palacios on Tu juego de mesa favorito
Juegos de mesa Addicted on Tu juego de mesa favorito
marisa, la estresada on Tu leyenda urbana favorita
La maternidad de Krika en Suiza on Tu leyenda urbana favorita
Paola Velázquez on El segundo hijo o el segundón
Verónica Reng on El segundo hijo o el segundón
Natalia Martín on El segundo hijo o el segundón
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
AniPatagonia on Todos somos Chenoa
Johanna Arco on Todos somos Chenoa
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Sara Palacios on Todos somos Chenoa
Noelia - Golosi on Todos somos Chenoa
Ana [Mi mama es asesora de lactancia] on Tu nombre de pueblo favorito
Limonerías on Mi luna de miel
anya on Mi luna de miel
Limonerías on Tu juego de mesa favorito
Laura Arceo on Homeopatía y caries
Marisa, la estresada on La llamaron «loca»
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Harry Potter y el Legado Maldito
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Harry Potter y el Legado Maldito
Alfonso de Lozar on Asúmelo… ¡eres tu madre!
Vestidos para bautizos on De tutús, pelucas y masculinidad
Aprendemos con mamá on Cerrar etapas para…¿abrir otras?
Sara Palacios on Mujeres y libertad
Noelia - Golosi on Mujeres que son historia
Noelia - Golosi on Mujeres que son historia
Johanna Arco on Mujeres que son historia
Virginia A. C. on Mujeres que son historia
Sónia Cristina Relvas Luciano on Mujeres que son historia
Noelia Martin on Mujeres que son historia
Jess vaquero cuervo on Mujeres que son historia
Patricia Barreiro on Mujeres que son historia
Lupe Soria on Mujeres que son historia
Noelia Martin on Por qué me gusta Peppa Pig
Marisa, la estresada on Río 2016: olimpiadas y machismo
Natalia Martín on Visitar Valencia este verano
rosi marugan on Ser madre y opositar
Sari - Hechizos de Amor on Tácticas amorosas: el tira y afloja
Julia Martín on Montessori para novatos
Sara Palacios on La fiebre de las minicasas
Immi on Extranjera eres
Marisa, la estresada on Extranjera eres
Raquel on Extranjera eres
Laura on Extranjera eres
Esther on Extranjera eres
madrexilio on Extranjera eres
Limonerías on La vieja que quiero ser
Marta García on 7 días sin beber coca-cola
anya on Tengo cursitis
Noelia - Golosi on ¿Hacemos la tortuga?
Noelia - Golosi on Talentos ocultos
notengowhatsapp on Queridas madres del Whatsapp
Marta Capella on Queridas madres del Whatsapp
Alejandra deF on Queridas madres del Whatsapp
Sara Palacios on Queridas madres del Whatsapp
María José on Eres viejuno
La Sonrisa de Mini Yo on No quiero morirme sin visitar…
Limonerías on Eres viejuno
Natalia Martín on Eres viejuno
Noelia - Golosi on El profesor de balonmano
Limonerías on Yo también soy gay
La Sonrisa de Mini Yo on Cómo destrozar Grease
Bobyshaftoe on Cómo destrozar Grease
Natalia Martín on Cómo destrozar Grease
marisa, la estresada on Querido Marido 1.0
Noelia - Golosi on El chico perfecto tendría…
María trinidad espinosa guirao on No, esa frase ya no se dice
Padres en pañales (@Padresenpanales) on El lado Wonderful / Puterful de las cosas. Tú eliges
Mamagnomo on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sara Palacios on Querido Fassbender
Sandristica on Querido Fassbender
Natalia Martín on Querido Fassbender
Vidas_pixeladas Carla on ¡Maldito Mickey Mouse!
marisa, la estresada on ¡Maldito Mickey Mouse!
Verónica Reng on Calladita estás más guapa
Noelia - Golosi on Calladita estás más guapa
cata de mamatambiensabe on 12 cosas que adoro de ser autónoma
Ana - Querubino on Calladita estás más guapa
Carmen on ¡Adoro Divinity!
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Claves para elegir un buen regalo para un recién nacido
MamaCloud on 7 días sin enfadarme
Limonerías on 7 días sin enfadarme
madre estresada on Cosas que me irritan…
Mónica de Objetivo Tutti Frutti y Blogger Paso a Paso on 7 días sin tomar azúcar ni harinas
Auxi on A veces grito
Teresa - El Rincón del Peque on A veces grito
Daniells on A veces grito
Lorena on A veces grito
VANESA ALONSO CIMAS on A veces grito
Natalia Martín on A veces grito
Carol on A veces grito
Carmen Abián on Confesando mi adicción
Sandristica on Confesando mi adicción
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Natalia Martín on Así viví #elVermmmut
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Así viví #elVermmmut
Madre Exilio (@Madrexilio) on Así viví #elVermmmut
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
Verónica Trimadre on La brutal sensación de estar viva
María on Ladrones de tiempo
Alejandra deF on Hay amores que matan…
Cata de mamatambiensabe on Ladrones de tiempo
Eduardo Muñoz on Micromachismos intolerables
Sandristica on Cómo volverle loco
Vyacheslav Dudkin on Las Monas de Pascua más feas
Chica Perika on Dale a tu cuerpo alegría
Natalia Martín on Dale a tu cuerpo alegría
Mamá Resiliente (@MamaResiliente) on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
Verónica Trimadre on Hija, tu cuerpo será tu prisión
El espacio del bebé on Fantaseando… o quizá no
Cuestion de Madres on ¿Cómo comunicaste tu embarazo?
Violeta Rodríguez - Fotografía infantil. on Fantaseando… o quizá no
Noelia - Golosi on Modas ideales que vuelven.
Johanna Arco on Modas ideales que vuelven.
marisa, la estresada on Adolescentes y Sexo
marisa, la estresada on Adolescentes y Sexo
marisa, la estresada on Adolescentes y Sexo
marisa, la estresada on Adolescentes y Sexo
marisa, la estresada on Adolescentes y Sexo
marisa, la estresada on Adolescentes y Sexo
marisa, la estresada on Adolescentes y Sexo