Realmente ¿qué está pidiendo tu melena para brillar?

El cabello no tiene las mismas necesidades a los veinte años que a los treinta, a los cuarenta o a los cincuenta y tampoco en verano o ahora, cuando se acerca el invierno. El cabello es la única estructura de nuestro cuerpo capaz de renovarse en su totalidad sin dejar ni una sola cicatriz pero en cada época de nuestra vida necesita unos cuidados y presenta unas características que conviene tener en cuenta para que siempre esté saludable, así que vamos a reparar los cuidados imprescindibles del cabello a cualquier edad, para conocerlos y ponerlos en práctica cuando más los necesitemos.

Pasamos el otoño y parece que la sensación de pérdida de cabello se generaliza aunque para los especialistas no es que el pelo se caiga más en esta época del año, sino que se renueva. En otoño el cabello se “recambia” más que en otro momento del año, de hecho se le llama “efluvio estacional” y se trata de una caída natural que forma parte del proceso natural de renovación del pelo. En condiciones normales las lociones anticaída en esta época del año no son necesarias.

De cada 100 pelos que tenemos, lo habitual es que entre el 12 y el 15% estén en fase de recambio habitualmente, algo que se nota más en otoño y en algunos casos también en primavera pero que forma parte de la normalidad de un cabello sano.

Lo que es innegable es que según se van cumpliendo años, el cabello también envejece, como cualquier otra parte del cuerpo y también va evolucionando y presentando nuevas características y necesidades que conviene conocer y tener en cuenta.

Cuidados imprescindibles del cabello a cualquier edad

La melena a los veinte años

Los cuidados en esta etapa vital se deben enfocar al mantenimiento y a paliar los efectos colaterales de los “experimentos” habituales en esa franja de edad (tintes, peinados, cambios de look, planchas para el pelo) que pueden provocar que el pelo se debilite, se quiebre, se seque y sea más propenso al encrespamiento y la rotura.

Un champú adecuado para las características del cabello, un acondicionador y una mascarilla semanalmente, son los tres ingredientes imprescindibles que deben acompañar desde este momento el cuidado del cabello de forma habitual.

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El cabello cumple los treinta

A partir de esta década los cuidados están pensados para contrarrestar el problema de las puntas abiertas, la falta de luminosidad y el encrespamiento que empieza a ser más frecuente en la mayoría de los casos. Es imprescindible proteger el pelo y el cuero cabelludo del sol y aportarle una hidratación extra.

Si se opta por la coloración, muchos expertos señalan que es interesante probar con los tintes vegetales o semi-vegetales porque necesitan menos retoques que la coloración tradicional y suponen menos agresiones para el cabello. Empiezan a notarse los cambios de textura en las melenas femeninas y hay que empezar.

Cuidar la melena cumplidos los cuarenta

Es innegable que el pelo a esta edad se ha ido volviendo más fino por lo que devolverle su vitalidad es una prioridad en esta etapa. El ciclo de crecimiento del cabello se ralentiza a partir de los cuarenta años, se empieza también a perder la melanina y el cambio en la textura del pelo es evidente en la inmensa mayoría de los casos.

Productos con ingredientes como ácidos grasos o antioxidantes son los más recomendados para cuidar el pelo a partir de los cuarenta años.

El cuidado capilar a los cincuenta

Dos de los problemas más importantes a los que hay que enfrentarse a partir de esta edad son el afinamiento y la tendencia frizz. Si se han estado usando o se siguen empleando, tintes y decoloraciones en el cabello la luminosidad se habrá reducido en gran medida.

Muchos expertos recomiendan a esta edad, aplicar un tratamiento mensual de colágeno para cuidar la melena, para devolverle al pelo algo de la elasticidad, el cuerpo y el volumen perdido.

A los sesenta también hay que mimar el cabello

La pérdida de cabello suele ser habitual, suele tener menos volumen y menos cuerpo a esta edad y por eso la tendencia a llevar el pelo corto es mayoritaria cuando se cumplen los sesenta años.

Sellar la cutícula y calmar las texturas más complicadas son dos de las prioridades que se plantean los expertos a la hora de cuidar el cabello una vez cumplidos los sesenta años.

El descenso de los estrógenos que se produce cuando empieza la menopausia es muy probable que acelere la caída del cabello, suele ser un proceso normal pero si la sensación es que se pierde demasiada cantidad, si el cabello se vuelve más fino y si se rompe con facilidad, lo más recomendable es consultar con un especialista para poner remedio al problema cuanto antes.

Cuidarse desde dentro a cualquier edad

Llevar una dieta saludable y adecuada durante toda la vida es una forma de asegurar la buena salud capilar a cualquier edad y en cualquier época del año. Es importante incluir en la dieta alimentos que aporten antioxidantes y vitaminas que influyen directamente en la buena salud del cabello.

Las carnes rojas, marisco y pescados y algunas verduras como las espinacas, nos aportan Hierro, Cobre y Zinc, y consiguen una mejor oxigenación del cuero cabelludo. El zinc ayuda al crecimiento del cabello y repara el tejido capilar por lo que es imprescindible para cuidar los cabellos con una textura fina o que han perdido su brillo. El cobre sintetiza la melanina del pelo y lo protege.

La Vitamina B8 o Biotina interviene en la producción de queratina y su deficiencia en la dieta está muy relacionada con una de las principales causas de la calvicie. El cabello está formado en un 80-85% por queratina, si por alguna causa se produce una disminución de su síntesis, el pelo se va a volver más frágil y más seco.

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Los cereales integrales, los lácteos, los huevos y las verduras nos aportan Vitaminas B5 y B6. La Vitamina B6 es fundamental para la prevención de la caída del cabello por lo que nunca debe faltar en la dieta habitual.

En el pescado, la leche, los huevos y la carne de ave podemos encontrar también Vitamina B12 cuya carencia provoca mayor sequedad en el pelo, mayor aparición de canas y mayor caída del cabello.

La Vitamina D, la Vitamina E y la Vitamina F son indispensables para la salud del cabello. Están presentes en los pescados azules, los frutos secos y el aceite de girasol.

Además de todos estos alimentos que protegen la salud del cabello y que conviene incluir en la dieta habitual, hay otra serie de productos que conviene no consumir o por lo menos consumirlos muy de vez en cuando si queremos cuidar el cabello independientemente de la edad. 

Todos aquellos que presentan un exceso de grasa, los embutidos, los procesados y ultraprocesados o el alcohol, es mejor evitarlos o consumirlos de manera muy esporádica.

Pilar Fonseca

Primero fui mujer, después periodista, luego esposa y ahora además de todo eso madre. Esto último me obligó a reorganizar todo lo anterior.
Me gusta escribir y comunicar.
Disfruto con un buen libro, una buena película, una buena serie, un buen viaje y una buena charla con amigos.
Podría alimentarme sólo de queso y chocolate acompañados de un buen vino, una que es mujer de gustos sencillos.

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