¡Aprende a escucharte!

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slowlife

¿Parece sencillo verdad? ¿Y por qué en la mayoría de los casos resulta tan complicado? La vorágine de vida que llevamos hoy en día hace que vivamos a cámara rápida, con prisa y no saboreemos como se merece cada etapa. Hemos dejado de escucharnos y vivimos para los demás antes que para nosotros mismos. Siempre anteponemos algo (la familia, los hijos, la pareja, los amigos, el trabajo, los amigos…) y nosotros ocupamos el último lugar y, muchas veces, ni siquiera eso.

Cada vez son más frecuentes los casos de gente a mi alrededor que cae enferma cuando coge vacaciones y rompe esa vorágine de vida en la que está inmerso, muchas veces, sin ni siquiera saberlo. Esa vorágine en la que sobrevivimos día a día, pensando que somos nosotros los que tenemos el control y es más bien ella, la dichosa vorágine, la que lleva la riendas de nuestra vida a su antojo. La vorágine se frena en seco y entonces aparecen las consecuencias del estrés al que hemos estado sometidos, sin saberlo, durante demasiado tiempo.

El cuerpo, en la mayoría de los casos, avisa y varias veces pero nos hemos olvidado que además de escuchar a los demás, debemos escucharnos a nosotros mismos. Algo tan primitivo como escucharnos ha pasado a un segundo o tercer plano. Identificamos a la perfección cuando nuestra pareja ha tenido un mal día con solo mirarle a los ojos o nos anticipamos con gran precisión cuando algún virus ronda a alguno de nuestros hijos pero, por el contrario, nos cuesta interpretar las señales de nuestro propio cuerpo. A veces, porque no nos damos cuenta y otras muchas veces porque aún habiéndonos dado cuenta decidimos no otorgarles la importancia que merecen.

De vez en cuando te encuentras mal pero tienes demasiadas cosas en la cabeza como para parar, escucharte y cuidarte. Siempre hay algo mejor que hacer, algo más urgente que resolver o algo a lo que le das más prioridad. Nos volcamos en los demás, porque nos gusta y porque además eso es parte de nuestra fuente de energía, cuidar a la gente que nos rodea nos recarga las pilas, pero no somos conscientes de que también nos resta energía. Y es importante no olvidar que si no nos cuidamos a nosotros mismos una pieza en el engranaje fallará, más tarde o más temprano, pero finalmente fallará.

¡Esto debe cambiar! Aprender a dedicarnos unos minutos todos los días es fundamental. Escuchar a nuestro cuerpo para poder reaccionar antes de que el mal sea mayor ayudará. En definitiva, aprender a querernos más porque nosotros también somos importantes y muchas veces debemos ser la prioridad ante todo lo demás. Ya lo dijo mi compi Merak hace algunos meses, qué importante es vivir, pero sin olvidarnos de querernos, disfrutar y confiar.

¿Te animas a escucharte más?

Foto: Mujeres y Madres Magazine

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Soy Natalia, mami de tres… bueno de dos princesas, que me tienen loca, y un blog donde, desde hace más de cuatro años, cuento mis historietas, mis ocurrencias y mi día a día. Mujer apasionada, responsable, trabajadora, comprometida, cariñosa y muy optimista, me gusta ver el vaso siempre medio lleno. Dispuesta a darlo todo siempre y a disfrutar de este nuevo proyecto con todas vosotras.

9 COMENTARIOS

  1. Pues sí. Sacamos tiempo para todo menos para nosotras y tenemos que parar a escucharnos.
    Y es tan difícil!!
    Un muy buen consejo! 🙂
    Creo que voy a hacer una pausa en este mismo instante…

  2. […] Y no es que yo envidie ese clima (dadme el asfixiante calor de la Ribera de Navarra, con el secador todo el día puesto desde finales de junio hasta mitad de septiembre) ni el tono que se les pone cuando les da el solete a esos mozos y mozas. Lo que yo envidio pero de verdad, en plan envidia cochina, es su vida relajada. Para mí, el modus vivendi de los suecos es el paradigma de la slowlife. […]

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