Homo Cuñatus: el “cuñao”

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¿Qué es un “cuñao”? – dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul
¿Qué es un “cuñao”? ¿Y tú me lo preguntas?
“Cuñao”… eres tú.

Pues sí. “Cuñao” es una palabra que se ha puesto de moda y no, no tiene necesariamente que ver con tus pobres cuñados que seguro que algunos son majos. Personalmente no sólo no creo que mis cuñados lo sean en absoluto sino que de hecho molan bastante. Pero sí, el cuñadismo se está extendiendo por nuestra vida a una velocidad de vértigo.

Un “cuñao” es aquel al que le va eso de meterse en todos los asuntos sin tener ni puñetera idea e ilustrar al mundo con su opinión cuñada. Un “cuñao” da todo tipo de consejos chorras y se cree guay, aunque la mayoría los tenemos calados y sabemos distinguirlo a tres leguas. Y cuñados hay en un montón de sitios.

cunao_cunado

El “cuñao” cuñado

El “cuñao” suele ser el gilipollas tontoalastrés de la familia. No tiene porqué ser necesariamente el cuñado de parentesco, puede ser perfectamente cualquier otro miembro de la familia, pero todos lo tenemos identificado. Ese que siempre mea fuera del tiesto, que hace afirmaciones fuera de lugar y que tiene cero tacto. De todo opina, de todo sabe y puede convertir una cena familiar en el infierno. No le pongas nunca a huevo la cuñadicidad porque no acostumbra a dejar pasar la oportunidad de ilustrarte con su saber.

cuñao
cuñaooooo

El “cuñao” del trabajo

El empresariado es bastante “cuñao” en general, para qué nos vamos a engañar. Esos jefes con comportamientos machistas y retrógrados que te hacen morir de vergüenza ajena cuando lo ves relacionarse con otras personas ajenas al trabajo. Porque al fin y al cabo en vuestra empresa todos lo tenéis localizado pero no es necesario que te ponga en evidencia enfrente de otros. Pero además de los jefes siempre hay alguien de esos que te preguntas no sólo cómo ha llegado hasta ahí sino cómo se mantienen. Está anclado en el pasado, se hace la picha un lío con la informática, habla constantemente de “sus tiempos” y es insufrible. Ah, y suele tener la mesa muy cerca de de la tuya, para más señas. El “cuñao” intenta disimular su falta de conocimientos hablando sin parar… sin darse cuenta de que se nota a la legua que no tiene idea de nada.

Fresh prince - Carlton

El “cuñao” homeopático

Como dice la Boticaria García uno de los males más extendidos en esta sociedad es el amimefuncionismo. O sea, que como a mí me funciona, funciona para todos. No conoce el método científico y es capaz de justificar las cosas más peregrinas como si le fuera la vida en ello. Cuando no lo consigue, se pierde en una perorata sin sentido ampulosa con la que intenta tapar la absoluta falta de evidencia científica que lo respalde.

Breaking bad
Di que sí

El “cuñao” deportista

Es ese que por haber salido tres veces a correr ya se cree Usain Bolt. El cuñao deportista cree que va rompiendo la pana y que es lo más de lo más (y las más de las veces se ha comprado la ropa en el Carrefour)  cuando en el fondo todos sabemos que tiene un punto hortera difícil de camuflar. Te da consejos sobre hidratación, critica tus técnicas de ejercicio y siempre todo lo hace fenomenal. Que para eso es un cuñao.

LMFAO
Estoy “to” güeno

El “cuñao” de las redes sociales

La verdad es que si algo saca a los “cuñaos” de ambos sexos de su madriguera es internet. Opinar es gratis, así que los comentarios dejados en las redes sociales, post, etc. suelen pecar muchas veces de cuñadismo. Un gran porcentaje no se han leído el post, así que comentan sobre cosas que ni siquiera han leído; otros son tipo “dónde vas, manzanas traigo”; otros, insultos sin más y sólo algunos parecen ofrecer argumentos razonables a favor o en contra. Dios nos libre de los cuñaos online. La ventaja es que puedes optar por ignorarlos y lo que jamás hay que hacer es darles bola.

Hay otro cuñao de las redes sociales que es “el primo que me lleva el twitter” (expresión de Community Madre para referirse a todos esos profesionales que se creen que esto del marketing online lo hace cualquiera). Cuñao el que lo hace, y cuñao el que lo paga.

cuñao
Tengo razón, chatina, y lo sabes

El “cuñao” político

La clase política es percibida como bastante cuñada en general ¿Cuántas veces nos da la sensación de que hablan por hablar, sin dominar del tema o con una fanfarronería difícil de aguantar. Un claro ejemplo de cuñadismo:

‘El otro día, en Canadá [durante la cumbre del G-8], estaba con el presidente Bush cuando éste puso los pies encima de la mesa y me preguntó: ‘¿Sigues haciendo deporte?’. Yo le dije que sí y él comentó: ‘Hago cuatro kilómetros en 6m. 24s.’. Yo puse los pies encima de la mesa y le respondí: ‘Yo hago 10 kilómetros en 5m 20s. Es la primera vez que superamos a EE UU en algo’. José María Aznar

Nada más que añadir, señoría.

cuñao político Trump
¿Os imagináis un cuñao de presidente del mundo? Trump, el candidato cuñao.

El “cuñao” periodista

Como dicen en el manifiesto “cuñao”de Yorokobu

“El otro gran baluarte moral del cuñadismo, como decíamos antes, se encuentra en el periodismo. No todos los cuñaos son periodistas pero sí todos los periodistas tienen algo de cuñao. Si uno de los mayores rasgos del cuñao es albergar y emitir una opinión acerca de todo sin tener ni puta idea de lo que se dice, deducirán conmigo que el periodismo se acomoda en la definición como salchicha frankfurt a perrito caliente de feria.”

Todos podemos señalar a los grandes cuñaos que ha dado la televisión que en su mayor parte se concentran en los programas deportivos y en los políticos. El cuñao periodista es un culturetas y suelta sus diatribas a un público que es igual de cuñao que él, consiguiendo de este modo difundir la palabra.

Roncero
Emoción de cuñao

El “cuñao” televisivo

A veces la campechanía y el cuñadismo acaban por mezclarse. Bertín Osborne ¿es cuñao o campechano? Yo sostengo que lo primero, pero es que encima le montan un programa para lucir su cuñadicidad sin cortapisas.

Bertin Osborne
Prototipo de cuñao televisivo

Abraza tu cuñadicidad: amiguitos y amiguitas, en el fondo hay que asumir que todos en algún momento u otro todos caeremos. Cada vez que decimos una frase hecha, además de morir un gatito, somos un poco cuñaos todos.

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

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