Día a día de la cuesta de enero

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Escribo estas líneas mientras me atiborro a Lacasitos de chocolate blanco para comprobar sí, con el subidón de azúcar, veo menos cuesta la cuesta que se abre ante mí. Ya se que es 11 de enero, y en nada vemos aparecer febrero, marzo y la primavera, abril aguas mil y el verano again. Pero, ¿a qué enero es el peor mes del año? Hace frío, estamos más gordos y tenemos menos dinero. No es por ser pesimista (ejem, ejem) pero vamos a llorar un rato todos juntos.

llorar mujer

Día 1: si tienes entre 16 y 30 años, seguramente habrás salido y este día no tiene sol en tu calendario. A partir de los 31, como hayan asomado los hijos a tu vida, pasarás la mañana preparando comidas y esperando al momento Marcha Radetzky del concierto de Año Nuevo para dar palmas como loca.

Día 2: Este es el Día de los Propósitos. Esos que sabes que no cumplirás, pero que te empeñas en hacer y ponerlos bien grandes en tu nueva libreta, agenda, planner o lo que sea. Tus propósitos, por mucho que los escribas, los leas y releas…pasarán a la historia de los propósitos incumplidos, como los de años anteriores.

Días 3 al 5: de perdidos, al río. Habías organizado el tema regalos para la familia, repartidos por las diferentes casas, para que no tuvieran tantos juguetes los niños. Estaba todo tan bien montado…que te pasas estos días buscando un detalle para poner en el zapato de la niña la noche de Reyes en casa de la tía abuela. Porque si no, “vaya pena, que las niñas no tengan nada en esta casa” (y en casa del tío Pepe, de la Abuela Tomasita, de la vecina del sexto y de tu portero).

Día 6: comerás roscón como si mañana se acabara todo el trigo del planeta y no volvieras a comerlo jamás. ¿Qué más da? Un día es un día, un mes son 30 días y suma y sigue.

Día 7: hasta te da pena que se hayan pasado tan rápido las navidades. Pero si solo hace 68 días que empezaron… Te pones otro trozo de roscón, que está más bueno de un día para otro.

Día 8: han vuelto los niños al cole, la casa está hecha unos zorros, puedes empapelar tu salón con papel de regalo y la vecina del sexto, cuando los niños fueron a buscar su regalo allí, te puso otro medio roscón. Y aquí estas tú, mirando el salón-leonera y pensando si no hay más adornos navideños que el año pasado… mientras te comes otro trozo de roscón. Y te juras que será el último.

día lluvia enero

Días 9 y 10. Llega la depresión postvacacional total. Vagas por casa, en la calle llueve, has hecho cuentas y sabes lo que has gastado en regalos y saraos. Y por mucho que Calzedonia esté de rebajas, no te llega ni para un par de calcetines. Ya no hay roscón, aún queda caldo de nochebuena congelado y notas como los vaqueros de siempre te empiezan a dejar marca. Miras tu nuevo planner y piensas que no es momento para rellenarlo. En la tele ponen la peor película de Travolta, pero te enganchas. Sólo para no pensar.

Día 11. Has vuelto a la oficina, sigue lloviendo. Recuerdas el verano. No, anhelas el verano. Vamos a rellenar el planner de una vez, que luego queda muy feo que haya semanas en blanco (como tu mente ahora mismo). Miras la agenda del 2015 y ¡zas!, te das cuenta de que se ha acabado el año, no has hecho nada de lo que tenías que hacer (lo de adelgazar, el gimnasio, los mil cursos, la nueva web, tener otro hijo, aprender a tricotar), se te ha pasado el plazo del pago reducido de la última multa y hace 3 días que pasaron el cargo de la tarjeta de diciembre: vamos a llorar un rato y luego almorzamos un mini de bacon y queso. La dieta, si eso, la empezamos con el Año Nuevo Chino.

Días 12 a 15. Ya estás dentro de la rutina y ni te has enterado. Hasta te has echado unas risas con tus amigas, contando vuestras penas y te has calzado tus viejas Adidas por si te da por salir a correr. Has hecho 2 listas, la de las cosas urgentes que sin duda acabarás este mes y la de las cosas que vas a vender. Sí, te has apuntado al minimalismo com filosofía de vida y método de ahorro, todo sea dicho.

trastos enero

Día 16. Has perdido la primera lista, pero te lías a hacer fotos de todo lo “vendible” que hay por tu casa. ¿Quién no va a querer un portabizcochos rosa? ¿O un manos libre para el coche de hace 5 años? Todo gangas. Te vas a forrar y por fin darte un capricho en rebajas.

Días 17 a 20. Ni un solo mensaje en Wallapop, SegundaMano, MilAnuncios ni los 3 grupos de Facebook de compra/venta en los que estás. Miras de nuevo tu planner, que sígue vacío. Y tomas la primera gran decisión del año: le das la vuelta al planner y que lo usen los niños para pintar. Que para eso eres minimalista (y realista) y te va lo de reutilizar 😉

Día 21. Hoy es el Día B. El de la Báscula. ¡Allá vamos! Sea lo que sea, no vas a montar un drama, ¿verdad? Pones un pie, revisas tu ropa para asegurarte de que solo llevas las bragas puestas (fijo que los aros del sujetador pesan un montón), pones el otro pie y…(música de tensión mientras los números bailan en la pantalla) ahí está el dato. EL DATO. Vas a la cocina y te preparas un colacao caliente con galletas, que es un quitapenas de primera.

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Días 22 a 28. ¿Cómo que dentro de 10 días es Carnaval? ¿Pero es que aquí no salimos de una para meternos en otra? Las tardes se te pasan viendo vídeos de como hacer un traje de pájaro tropical con el menor gasto posible y en 10 minutos. Y tomas la segunda gran decisión del año: el DIY no es lo tuyo, nunca lo ha sido ni lo será. Déjaselo a quién sepa. Págale a tu vecina del sexto para que lo haga.

Día 29. Te has dado una vuelta por las tiendas del centro para constatar que solo quedan “zarrios”, que no había nada de tu talla (la cual ahora mismo está por definir) y que total, para lo que queda de invierno…

Día 30. Estás pensando en empezar un Kakebo para controlar tus gastos. Es que las app del móvil son muy difíciles de manejar y los cuadernos de ahorro son tan cuquis… O igual mejor lo dejas para Septiembre, que es cuando de verdad empieza el año (al menos para las madres)

Día 31. Das palmas con las orejas. ¡Afú, afú, afú! Has pasado enero. Empiezas a ver la luz. Se acaba la cuesta y tomas las tercera gran decisión del año: aprender a hacer un roscón de reyes, que ya lo estás echando de menos.

Imágenes: Pixabay

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Soy de esas personas que siempre llega tarde, siempre tiene que hacer más de tres cosas para ayer pero siempre lo hace con una sonrisa puesta. Estoy encantada con mi vida, aprendiendo cada día, disfrutando todo lo que puedo. Y riéndome, que es el ejercicio más saludable de todos

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