Envejecer con las amigas ¿quien se apunta?

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Vamos a ver que envejecer no es lo que más nos gusta del mundo, eso es innegable pero como también es algo inevitable si queremos seguir estando vivas ¿por qué no envejecer con amigas? ¿No os parece uno de los mejores planes de la historia de la humanidad? Bueno pues de eso vengo a hablaros hoy porque me he encontrado con una historia que me ha encantado y claro, tenía que compartirla con vosotras.

Es evidente que la generación del «baby boom» que está empezando a jubilarse, tiene unas perspectivas de vida muy distintas a las que tenían sus abuelos y sin embargo el concepto de «residencia de mayores» no es que haya cambiado mucho desde hace décadas y tiene que hacerlo. Hemos visto crudamente la necesidad de este cambio durante esta pandemia que estamos viviendo.

Y en estas llega el concepto de «cohousing» y sí, tiene toda la pinta de que ha llegado para quedarse, con variaciones puntuales que se adapten a las necesidades de los usuarios pero es un concepto completamente distinto que se adapta muchísimo más a la realidad de «los nuevos mayores».

envejecer con amigas

Andaba yo tan tranquila leyendo la prensa cuando me encontré con la historia de El Residencial Santa Clara, en Málaga y me llamó la atención, no sólo por ser el primer cohousing que se organizaba en España sino porque era un grupo de mujeres, de amigas, de esa misma zona, las que lo creaban para cumplir años juntas, para acompañarse y lo más importante «autogestionar su futuro» para envejecer con amigas. Y claro la historia me enganchó.

Me las imagino, un grupo de amigas de en torno a los 60 años, a punto de jubilarse la mayoría y la mayoría también solteras. Las veo sentadas en una de las terrazas de alguna cafetería de Málaga, charlando sobre sus cosas hasta que así, como sin darse cuenta, llegan a la idea de que les apetece envejecer juntas, hacerse mayores en compañía, sin perder su independencia, sin salir de su entorno y de una forma cómoda y autogestionada.

envejecer con amigas

Puede parecer una pirada de olla, puede parecer que en lugar de un café se estaban tomando un carajillo y seguro que más de uno de los que escucharon su idea se lo soltó, así a la cara pero no por eso ellas iban a abandonar a la primera de cambio su intención de envejecer con amigas y no solas en casa o en la habitación de alguna residencia para mayores.

De aquella primera reflexión a hoy han pasado ya 30 años y para muchas de nuestras mayores lo de ser dueñas de su propio envejecimiento sigue siendo una utopía, una idea casi revolucionaria, un imposible.

El Residencial Santa Clara de Málaga nació como una cooperativa de 76 apartamentos de 50 metros cuadrados cada uno con terraza y sólo a unos kilómetros de los domicilios de sus creadoras, de sus casas de toda la vida.

Tienen servicios comunitarios como piscina, biblioteca, comedor, gimnasio, capilla y salas de reuniones y juegos y todo eso está muy bien pero lo mejor de todo es que tienen independencia. Están juntas, están acompañadas pero no han dejado de ser ellas mismas, cada una con sus individualidades y eso, les da la vida.

Viven en comunidad, con como una familia en la que cuando un miembro enferma los demás pueden ir a visitarlo, a acompañarlo o si quiere estar solo también puede. Es una soledad elegida, no impuesta.

Este modelo viene de los países nórdicos como Holanda o Dinamarca y según los expertos es un modelo sostenible que requiere de apoyo de las administraciones públicas o de las agencias financieras, exactamente igual que el modelo de las actuales residencias. Lo mejor de este modelo es que es innegable que beneficia a sus comunidades y sobre todo a sus usuarios.

envejecer con amigas

La llamada generación «bisagra» esa que está en torno a los 65 años es la que ha cuidado de sus padres cuando se hicieron ancianos pero no está por la labor de que sus hijos les cuiden a ellos, son una generación diferente, tienen unos perfiles distintos de los de los mayores de 75 años y siguen demandando estímulos culturales y sociales que encuentran en proyectos de cooperativas, de comunidades, de cohousing como el de Málaga y si encima es con amigas ¡miel sobre hojuelas! (que diría mi abuela).

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Primero fui mujer, después periodista, luego esposa y ahora además de todo eso madre. Esto último me obligó a reorganizar todo lo anterior. Me gusta escribir y comunicar. Disfruto con un buen libro, una buena película, una buena serie, un buen viaje y una buena charla con amigos. Podría alimentarme sólo de queso y chocolate acompañados de un buen vino, una que es mujer de gustos sencillos.

1 COMENTARIO

  1. Yo tengo hijos, pero también tengo amigas, muy buenas amigas, y esta idea me parece maravillosa. Si en la tercera edad todavía puedo ser independiente, me parece un lugar fantástico para vivir en plenitud, con lo mejor de cada opción.

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