Extensiones de pelo en la nariz ¿Estamos tontas o qué?

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El pelo está de moda. Eso sí, en los sitios más insospechados y ridículos. No vaya a ser que se ponga de moda en las piernas, el bigote o en los sobacos y nos faciliten la vida a las mujeres. No, no, no… de lo que se trata es de rizar el rizo -nunca mejor dicho- y que la pelambrera se instale en los lugares más inusitados. Creímos que lo habíamos visto todo con las zapatillas peludas de Zara, ¡pero no! La raza humana no deja de sorprendernos. Ahora, lo que está de moda son las extensiones de pelo en la nariz.

Y vosotras, con razón, diréis ¡¡¡¡¡¡¿cómo?!!!!!! -no llegarían todos los signos de admiración del mundo para representar nuestro estupor-. Sí, sí, lo que está de moda es lucir pelos saliendo de la nariz. Y yo supongo que a vosotras, como a mí, que cuando me sale un pelo cabroncete en la barbilla o asoma de más un filamento por mi nariz nos aplicamos con fruición en su aniquilación, os habrá dado vueltas la cabeza al leerlo y ver cómo lucen “orgullosas” muchas influencers con su nuevo look.

Pero ¡oye! que no se trata de unos pelitos, no. Se trata de una cabellera en toda regla. Juzgad por vosotras mismas.

Y os preguntaréis ¿y de quién habrá sido la gloriosa idea esta vez? La verdad es que, a diferencia de otras cuestionables modas, de las que nadie se atribuye su paternidad, en este caso podemos señalar con el dedo acusador a la responsable: la bloguera británica Sophie Hannah Richardson, que es la chica que habéis visto en el vídeo.

En honor a la verdad hay que advertir que todo obedece a una broma de la criatura que, eso sí, advierte que había oído hablar con anterioridad de esta moda -que reconoce ridícula-, pero que no encontró ningún tutorial de cómo ponerla en práctica. Así que decidió hacer de ello su siguiente reto. Cogió unas pestañas postizas y ¡tachán-tachán! Ya habéis visto su obra maestra.

El problema es que cuando una tiene más de 90.000 seguidores solo en Facebook -esperad a que los alcancemos en Mujeres y Madres Magazine, que vais a flipar con la de modas que vamos a instaurar- y algunos de ellos con la capacidad crítica y de análisis de un mosquito, es fácil que lo de la ironía se te vaya de las manos.

extensiones de pelo en la nariz
Ya veis que es una moda que no entiende de edad, raza ni sexo

La broma ha crecido tan rápido en instagram como a mí los pelos del bigote y cientos de fotos circulan ya por la red con los hashtags #nosehair y #nosehairextension. Ninguna tiene desperdicio. Ni las blogueras e influencers que posan todas divas con los mostachos en la napia, ni los y las anónimas que ha parodiado la nueva tendencia. Yo, sin duda, me quedo con todas aquellas que no han sabido captar la ironía y, o bien se han lanzado a imitarla con dudoso éxito, o bien han puesto el grito en el cielo porque “¿dónde vamos a ir a parar?”

extensiones de pelo en la nariz
Menos mal que la gente se lo toma con humor…

A mí, de buenas a primeras, me da una grimilla que ni os lo imagináis ver esos pelillos asomando por los orificios nasales. Son como de película de terror, como si el humo negro de Lost las poseyera y rezumase por su nariz. Están “It”, “La cosa”, “The eye” y… “The nose hair”, que me imagino como una versión postmoderna y cool de “Alien”, con el bichejo enraizado en el cerebro -ya sabéis lo malísismos que son los pelos cuando se encarnan- y tu dándote por bien jodida fastidiada.

La segunda vez que miras, con un poco más de detalle, casi hasta le ves su punto de glamour. Una revisión del mito de la mujer barbuda pero con un punto snob y sofisticado. Hay que ser la puñetera ama del universo para lucir top con el colgajo ese ¡y sin estornudar en el intento!

extensiones de pelo en la nariz
No me digáis que no es sofisticada la cosa

Polvo en la nariz está claro que no les va a entrar. Ni polvo ni creo yo que incluso oxigeno. De hecho, se me ocurren mil situaciones bochornosas que todas padeceríamos si esta moda llega a arraigar. ¿Cómo sonarse? ¿Qué hacer cuando te cae la pinganilla? ¿Podremos oler la comida sin que el apósito se desprenda con el calor? Del sexo oral ya ni hablamos…

Yo ya sabéis que soy mucho de testar productos, así que si alguna firma de productos estéticos me lee, me ofrezco voluntaria para buscarle nuevos usos a las pestañas postizas y dar un auténtico pelotazo. Porque, ¿no sería un auténtico must lucirlas alrededor de los pezones? A ¡no! ¡mierda! ¡Que eso ya nos pasa a más de una!

PD: Era broma, no tengo ni un solo pelo en el pezón. ¿Verdad, cariño?

Fotos: instagram

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Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.

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