jueves, junio 30, 2022
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¿Hacemos la tortuga?

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Que de los niños se aprende a diario lo tengo claro desde hace tiempo. Ese ha sido uno de los mejores regalos que me ha traído la maternidad, sin duda. Solo tienes que mantenerte alerta, con todos tus sentidos encendidos, porque en tu día a día de madre no solo aprenden ellos de ti, también tú puedes aprender mucho de ellos. Nuestros peques son a veces capaces de darnos lecciones que superan a cualquier reconocido coach. Y, si no, atentas a lo que os voy a contar. ¡Os lo aseguro!

Seguro que recuerdas alguna situación reciente en la que no pudiste controlar tus nervios. Una situación de estrés en la que al final has hecho cosas que no te gusta hacer. Ahora bien, ¿recuerdas cómo saliste de esa situación incómoda en la que te viste involucrada sin quererlo? A veces nos dejamos llevar por las tensiones, las prisas, el cansancio, las presiones… y reaccionamos de una forma que quizás no sea la más apropiada. Y no digo la más apropiada para los demás (cada uno es libre de ser o hacer lo que quiera), si no más bien la más apropiada para ti, para tu forma de ser. Reacciones que luego analizas y no te gustan y con las que por supuesto ni te sientes identificada, ni te sientes cómoda y de las que tampoco está orgullosa. Pues sí, a mí también me pasa, lo reconozco. Y seguro que a muchas de vosotras también, pero hace un tiempo mi peque, de tan solo cuatro añitos, me enseño un truco para superar estas situaciones. ¡Mami! ¡Lo mejor es hacer la tortuga!”

Eso me contó un día a la vuelta del cole, cuando en el coche veníamos hablando de qué tal había ido su día. Me contó que su profe les había explicado lo bueno que era hacer la tortuga. ¿Hacer la tortuga? Su hermana y yo nos miramos ojipláticas por el espejo retrovisor y decidimos indagar un poco más para saber en qué consistía ese método que tanto había llamado su atención. Porque os aseguro que no todo lo cuenta con el mismo entusiasmo con el que ese día nos contó esto.

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Su maestra les había explicado que a veces, por diversas circunstancias, te puedes ver atrapado en situaciones límite en las que no te sientes cómoda. Os suena ¿verdad? En esas situaciones nuestras reacciones pueden no ser muy buenas. Podemos tener ganas de gritar, de pegar, de hablar mal o incluso de insultar. Y la técnica de hacer la tortuga consiste en que cuando se sientan así de incómodos en clase se tiren al suelo y se hagan un bolita simulando el caparazón de una tortuga. De esa forma se rompen la situación en la que no se encuentran cómodos y disponen de unos segundos para respirar con calma e intentar relajarse para luego volver a la normalidad como si nada.

Cuando me lo contó me pareció una herramienta increíble. Reconozco que me dejo alucinada no solo la herramienta, sino que la técnica hubiese calado tanto en ella y fuese capaz de explicarlo tan bien como lo hizo. Sin duda, ella se lo tomo muy en serio, aunque tengo que reconocer que le costó interiorizarla un tiempo. Las primeras veces que intentó aplicarla primero pegaba, insultaba o gritaba y luego se tiraba al suelo como loca para hacer la tortuga. Y, cuando al rato, venía arrepentida de lo que había hecho me decía: “¡Mami pero yo he hecho la tortuga eh!” Ella se sabía la teoría a la perfección, ahora solo tenía que invertir los tiempos y, al final, lo consiguió.

Todavía recuerdo el primer día que aplico esta técnica a la perfección. Veníamos del cole y su hermana llevaba diez minutos chinchándola sin ton ni son. El pan nuestro de cada día ¡vamos!. Entrábamos en el ascensor para subir a casa cuando, de pronto, tiro su mochila por los aires y rápidamente se tiró al suelo para hacerse una bolita como si fuera el caparazón de una tortuga. Su hermana y yo la miramos sorprendidas. Permaneció en esa postura unos 30 segundos sin decir nada y luego se levanto cogió su mochila y se metió en casa sin hacer ni caso a su hermana. Estoy segura de que lo que le pedía el cuerpo para contrarrestar el linchamiento absurdo de su hermana no era nada bueno, pero ella supo identificar esos sentimientos y aplicó esta técnica de relajación justo en el preciso momento en el que debía hacerlo. Función y alucinada me dejó.

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Trasladando esta experiencia a nuestro día a día, quizás te ayude contarles la historia a tus hijos, para mí es una herramienta muy poderosa que puede resultarles muy útil a lo largo de toda su vida. Con ellos podrás practicarla tú también y os aseguro que a ellos también les sorprende mucho que tú la apliques. Mostrarnos tal y como somos ayuda mucho, no debemos olvidar que somos su ejemplo. Y en otros momentos… pues está claro que quizás no te veas haciendo la tortuga en medio de la oficina o de una reunión delicada cuando alguien lleva buena parte del día tocándote literalmente las narices pero, quizás, puedas encontrar tu forma de hacer la tortuga. Tu técnica puede ser salir durante unos minutos de la oficina y subir y bajar escaleras como loca; o encerrarte en el baño, tirar de la cadena y gritar como una loca. Lo importante es encontrar la forma de liberar esa tensión y aprender a frenar e, incluso, parar durante un par de minutos antes de hacer algo de lo que luego sabes que no te vas a sentir orgullosa.

Dar las gracias a mi peque, bueno a mis peques, por todo lo que me enseñan cada día es quedarme corta. Pero hoy también parte de esas gracias se las doy a su maravillosa maestra que dedica tiempo y esfuerzo en enseñar a todos sus alumnos técnicas tan efectivas como esta. Bueno y ahora qué, ¿te apuntas tú también a hacer la tortuga?

Imágenes: Pixabay

Natalia Martín
Natalia Martín
Soy Natalia, mami de tres… bueno de dos princesas, que me tienen loca, y un blog donde, desde hace más de cuatro años, cuento mis historietas, mis ocurrencias y mi día a día. Mujer apasionada, responsable, trabajadora, comprometida, cariñosa y muy optimista, me gusta ver el vaso siempre medio lleno. Dispuesta a darlo todo siempre y a disfrutar de este nuevo proyecto con todas vosotras.
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4 COMENTARIOS

  1. La tecnica al completo consiste en una vez que quedas en forma de tortuga, salir poco a poco de tu caparazón, una mano, un pie, hasta sacar la cabeza y estirarse. Una vez que domines esta parte, solo tienes que visualizarte haciendo los mismos movimientos.

    Amaya

  2. Lo que me pude reír con Natalia, cuando horas antes del encuentro de M&MMag, nos contaba la técnica de la tortuga. Muchas gracias por compartirla hoy con aquí. El mundo necesita más tortugas y menos coyotes. Es un ejercicio fenomenal para aprender a detectar ese punto de no retorno y ponerle coto. Bueno, y la historia es una risa… 😀

  3. Me ha parecido genial! Voy a contárselo a mis hijos a ver si empezamos a aplicarla. Y me incluyo ?

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