Esa inocentada que te han hecho y te reíste

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En el Vermut de hoy, como no podía ser de otra manera, hablamos de inocentadas. Hay a personas que les encanta este día, para otras pasa sin pena ni gloria, pero desde Mujeres y Madres Magazine queremos daros ideas por si queréis hacer alguna. Os contamos alguna inocentada que nos han hecho y con la que nos reímos un montón.

Coser el pijama (María Jardón)

coser

En mi casa la verdad es que nunca hemos sido muy bromistas, sin embargo, el día de los santos inocentes mi madre siempre nos cosía a mi padre y a mi las mangas y las perneras del pijama. Daba igual que nos lo hiciera todos los años, ¡siempre picábamos! Íbamos a ponernos el pijama y no había manera de sacar los brazos y los pies. La verdad es que nos reíamos mucho.

Ganar la lotería (Sara Palacios)

No, no fue a mí. En mi entorno somos sosos de narices y no nos van demasiado estas cosas. Pero a una amiga de mi madre le hicieron creer que había ganado la lotería. Grabaron el programa del día anterior y trucaron el boleto de la primitiva para que los tuviera todos menos uno (para que el drama no fuera tanto). Los bromistas dicen que lo pasaron fatal porque a la mujer casi le da un infarto y no sabían cuando decirle la verdad. 

Yo me lo creo todo (Pilar)

vermú mujeres y madres

En mi caso es que no tiene ningún mérito, para lo despierta que soy así en general, mi nivel de credulidad es insultántemente alto.

Vamos que me lo creo todo. A mí las inocentadas me las puedes hacer todo el año y yo pico, no hace falta que te esfuerces y te lo curres ¡qué va! No sé si será falta de interés por mi parte o vaguería pero desconfiar es que me parece tan poco productivo y tan cansado que ¡me lo creo todo!

Troleando a los hijos (María L. Fernández)

En mi familia nunca ha habido tradición de inocentadas el 28 de diciembre. Ni siquiera son muy de bromas. Ahora bien, a mi y a mi Paco nos gusta trolear a las niñas de vez en cuando. Nuestra mayor es un blanco ideal porque es inocente y crédula a más no poder. El año pasado hicimos un viaje a Madrid en coche a ver un partido de baloncesto. Ida por vuelta. Imaginad el tute. El caso es que a la vuelta, allá por las ocho de la tarde, se quedó dormida en el coche y nosotros decidimos hacer las algo más de cinco horas que nos quedaban del tirón, sin parar a cenar ni nada. La pobre tiene muchos problemas con el sueño, más bien con despertarse, y a veces no se acuerda de cosas si la despiertas a medianoche. Cuando llegamos a casa y se despertó se quejó de que al final no habíamos parado a cenar y nosotros le hicimos creer que sí lo habíamos hecho y que como estaba tan adormilada no se acordaba. La convencimos de que se había comido un bocadillo de chorizo, que el bar donde paramos tenía unos manteles de cuadros rojos y blanco en las mesas y que le parecieron horrible… ¡Mantuvimos la broma durante días!

Me reí, pero con el tiempo (Sonia)

embarazo

Mi vida es un efecto yoyó. Adelgazo con sufrimiento y engordo con una facilidad pasmosa. Ya sabéis de lo que os hablo. En uno de esos momentos «kilos de más» un compañero de trabajo aprovechó para hacer circular la noticia de que estaba embarazada. El día de los Inocentes teníamos un encuentro y cuál fue mi sorpresa al ver que yo era el centro de atención. Todo eran felicitaciones, sonrisas y hasta un ramo de flores. Lo que no suponía, hasta que el primero se atrevió a tocarme la barriga, es que pensaban que estaba embarazada. ¡Vaya inocentada!