La música de mi infancia

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Este fin de semana nos desayunamos con la muerte de Sergio Blanco, la parte masculina en su día de Sergio y Estíbaliz y posteriormente miembro de El Consorcio. Yo no sabía su apellido. Tampoco es que hubiese seguido su discografía al dedillo porque yo de quien era ferviente seguidora era de Mocedades, grupo en el que debió estar aproximadamente media hora. Pero como Mocedades era el grupo de la familia Uranga y él estaba casado con una de ellas para mí era un poco lo mismo. Ya perdonaréis el rigor.

La verdad es que sentí un pellizco en el corazón y me retrotraje unos cuantos años atrás a mi infancia y adolescencia, y en mi cabeza sonó otra vez su banda sonora.

Mocedades_(1973)

¿No os pasa? ¿No podríais citar la música que os ha acompañado durante toda vuestra vida? ¿No podríais ponerle banda sonora?

Cuando yo era pequeña pasé mucho tiempo con una tía mía de izquierdas y muy comprometida políticamente. Era bastante curioso porque yo estudiaba en un colegio de monjas de niñas (más o menos) bien y en cambio en mi entorno familiar eran más bien izquierdosos Aunque de política no se hablaba, también os lo digo. Mi abuelo, un hombre del que yo guardo un recuerdo maravilloso, lo odiaba con toda su fuerza y por aquel entonces todos le tenían suficiente respeto como para no llevarle la contraria.

Se respiraba un ambiente de izquierdas.  Cuando yo era pequeña me hinché a escuchar a Ana Belén, antes de que decidiera que me caía mal. ¡Qué voz! ¡Qué canciones! Aún a día de hoy me las sigo sabiendo todas, he de confesar. Además de a Ana, en casa de mis tíos se escuchaba todo tipo de canción protesta. Igual por eso he salido protestona. Aquellos años me suenan a la Bullonera, a Labordeta, a Paco Ibáñez. Escucho Libertad sin ira,Vientos del pueblo, los Andaluces de Jaén

Después vino Mocedades y José Luis Perales. Estamos de acuerdo en que suenan casposos ahora. Tampoco estoy muy segura de que escuchar eso en los 80 fuera lo más de lo más, la verdad. Pero en mi colegio se celebraba (y se celebra) un festival anual de música para Santa Cecilia en el que yo creo que cantamos toda su discografía. De ahí, quizás el cariño especial que les tengo. Más a Mocedades que a Perales, aunque por supuesto que os canto si queréis gran parte de Que canten los niños o El velero llamado libertad en un minuto. A mí me daba igual que no fuese lo más “in”. Con la música siempre he pensado que la gente tiene demasiados prejuicios ¿Te gusta? Pues ya está. ¿Qué más da que ese llame así o asá, que lo escuchen ocho u ochenta?. Lo que más me gustaba de Mocedades era que cantaban muy bien. Mucho. Ahora hay muchos grupos que no son capaces de afinar una sola nota. A mí escuchar a Amaya Uranga a día de hoy me sigue poniendo los pelos de punta porque lo mismo canta una nota baja que se marca un agudo que te deja sin sentido. Y con una facilidad pasmosa. Probad a cantar el Eres tú, que parece que lo hace sin despeinarse y ya veréis lo que pasa.

Las canciones de Mocedades a día de hoy me siguen poniendo los pelos de punta. Mientras escribo esto estoy con el Tómame o Déjame de fondo y me emociono. Letras con enjundia, arreglos increíbles, aunque se hayan quedado pasados de moda. Que algo no esté de moda no quiere decir que sea malo. De hecho tras Mocedades estaba la mano de Juan Carlos Calderón, fallecido en 2012 y que fue compositor de todos los que eran alguien en la música durante muchas décadas.

En torno a los 14 años tuve una época muy rara en la que, contra todo pronóstico me dio por los boleros. Empecé por Nat King Cole, que sobre todo me gustaba perpetrando el español y de ahí pasé a todos los grandes del género. Y de ahí salté al jazz. Aún recuerdo cuando fui a ver a Harry Connick Jr. a un concierto, yo que estaba super emocionada con ir y la mayoría de la gente me miraba con cara de “pobrecita, bastante tiene con lo que tiene, déjala que sea groupie de alguien que nadie conoce”.

Mezclado entre medias, mucho Sabina. Me enamoré de sus letras, poesía urbana y aunque me alegré por su salud, lo sentí por su música cuando dejó las drogas y la vida nocturna. No se puede tener todo. Y los Secretos. Mi primer coche tenía un casette que funcionaba tirando a mal y prácticamente la única cinta que se oía era una con los grandes éxitos de Los Secretos. Los asocio, curiosamente, a una época muy feliz de mi vida, y digo curiosamente porque sólo había una canción un poco positiva entre todas las llenaban aquella cinta. Pero éramos tan insultantemente jóvenes que éramos capaces de reírnos de que en La calle del olvido dijera, sin despeinarse que “hasta hubiera trabajado” como si aquello fuese un gran esfuerzo. Que años más tarde ya digo ¡pues anda que no tenía razón, con lo bien que se estaba sin preocupaciones laborales! ¡Sí que era un gran esfuerzo!

Despertarme el domingo con la muerte de Sergio Blanco lo viví como si una pequeña parte de mi infancia se muriese, como si tuviese que aceptar que hay algo que no volverá. Esto es así. Mientras tanto me permitiréis que hoy trabaje con Secretaria de fondo y que me emocione un poco.

 

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Soy Sara Palacios, aunque en la red muchos me conocen como Walewska, mi nombre de guerra. Soy curiosa, inquieta, seriéfila, gafapastas y a ratos pedante. Los que me conocen dicen que tengo mucho sentido del humor y yo no sé si soy graciosa o no, pero que me gusta reírme continuamente es un hecho. ¡Soy una optimista incorregible!

5 COMENTARIOS

  1. Ay…. Me siento tremendamente identificada con TODO. La música de mi infancia es la tuya. Yo añadiría solamente a Serrat, lo de mi madre con “Mediterráneo” era devoción absoluta :___(
    Y claro, también echo en falta la música de mi hermana, ocho años mayor que yo (Lisa Standfield, Tecnotronic, Mariah Carey, Martika´s Kitchen (babyyyyy), Roxette, y así un larga lista. Pero eso es harina de otro costal 😉
    La memoria musical del ser humano es gigante, colosal y un gran arma para revivir y rememorar grandes momentos. Gran post!!!

  2. Leerte ahora ha supuesto revivir al igual que te ha pasado a ti, una etapa de mi vida en la que la música de Mocedades me estuvo acompañando. Incluso he revivido mis clases de música, en EGB, en las que mi querido profesor D. Ángel nos traía letras de ellos, para tararear, tal vez sin alcanzar a ver la profundidad que tenían. Y puede que no fueran genios pero, ese “amor de hombre” no lo supera cualquiera. Saludos.

  3. La música de mi infancia no es muy diferente. Recuerdo que hace unos años, mi marido me puso la banda sonora de la serie Cuéntame. Canciones de los 60, 70 y 80, y de a lo mejor 600 canciones me sabía 550. Él flipaba, pero yo le decía: 12 horas en coche, de Barcelona a Ourense, te da para escuchar mucho. Ahora son menos horas y también hay más canciones, pero como aquellas ninguna. Escuchaba Mocedades, Mecano, Los Secretos, Sabina, La orquesta Compostela (mi padre muy de su tierra), Serrat, Alaska,…. Y aún hoy, oigo una canción y no puedo evitar ponerme a cantar como una loca. Porque aunque eran muchas horas en el coche, adoraba irme de viaje con mis padres, a ver a los abuelos.
    Y en mi ipod, no encuentras muchas canciones de hoy, a lo mejor 10 o 20, las otras 200, siguen siendo de mi infancia, sean las originales o una adaptación, porque no me gusta otra música.

    Saludos

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