Micromachismos intolerables

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Hay neologismos o palabros que llegan a nuestra vida para quedarse y ese parece ser el caso de “micromachismo”. Con más de dos décadas de historia, este nuevo concepto sociológico aportado por Luis Bonino es como el badajo de nuestra conciencia: tolón, tolón. El patriarcado sigue doblando campanas en nuestra megadesarrollada sociedad. Este autor los define como

“los comportamientos “invisibles” de violencia y dominación, que casi todos los varones realizan cotidianamente en el ámbito de las relaciones de pareja. Dichos comportamientos tienen efectos sobre la autonomía y el psiquismo de las mujeres. Para favorecer la igualdad de género, los varones deben reconocer y transformar estas actitudes, grabadas firmemente en el modelo masculino”

Cuando una toma consciencia de todos esos resquicios de machismo con los que convivimos a diario, no deja de preguntarse: ¿micro? ¿En serio son realmente pequeños? Y es entonces cuando me surgen otras preguntas: ¿se puede arañar suavemete? ¿se puede arrancar de forma dócil? ¿se puede arrebatar con cariño? ¿A que no? Y es que hay términos que cuando se juntan en la misma frase o palabra encierran una contradicción, una antinomia en sus puros términos. Un acto machista no puede ser nunca un acto simbólico ni de menor entidad porque encierra siempre la violencia (expresa o sutil) del fuerte -o al menos del que se cree más fuerte- sobre una mujer. Porque el ejercicio aun insconsciente de cualquier forma de machismo lleva aparejado alguna forma de dominación, humillación, minusvaloración o vejación y eso nunca puede ser considerado como hecho “menor”.

Definitivamente, a mí me gusta más referirme a estas secuelas de la dominación machista como “violencia invisible o sutil” porque utilizar el término “micro” da lugar a confusión, parece que empequeñece cuando lo que realmente tenemos que tratar como sociedad es de VISIBILIZAR lo que para muchos pasa desapercibido, o para otros se asume de forma acrítica, aunque sé que la intención del autor con ese palabro no es empequeñecerlos sino precisamente “sacarlos a la palestra”.

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La desigualdad y los roles de género

A estas alturas de la película tenemos más que asumido que hombres y mujeres no somos iguales: que tenemos unas diferencias biológicas, fisicas y fisiológicas e incluso neurológicas y emocionales. El problema no son las diferencias, que vienen a complementarse entre sí, a enriquecer nuestro mundo y nuestras relaciones sociales, sino las desigualdades. En el momento en que por el mero hecho de SER, uno de los dos sexos detenta poder sobre otro, surge la desigualdad.

En pleno siglo XXI creemos haber evolucionado como civilización igualitaria. Somos políticamente correctos, paritarios y muy respetuosos con las cuestiones de género así en términos generales. Consideramos que sabemos detectar las conductas machistas porque cuando el iluminado de turno suelta que las leyes son como las mujeres, están para violarlas” u otro diserta sobre lo que le sugieren los morritos de una mujer -entonces ministra-, porque cuando un periodista deportivo le pregunta a bocajarro a una tenista qué se siente sabiendo que nunca será un bombón,  porque cuando un niño en un programa de cocina se refiere a los dones “innatos” para la limpieza de sus compañeras, algo se mueve. Efectivamente, en el momento en que los medios de comunicación son testigos de hechos así  la sociedad se convulsiona, las redes sociales se incendian y los afectados se ven en un “aprieto”.

Pero lejos de lo que ocurre a plena luz y con taquígrafos está la realidad que vivimos las mujeres en el tú a tú, en el cuerpo a cuerpo, nuestra microrrealidad cotidiana. En ese punto todas hemos vivido y seguimos viviendo momentos en el que nuestra condición de mujer nos pesa o en el que somos testigos de escenas que mi amiga Let define como “machismos de andar por casa”.

El machismo sutil o invisible

Bonino identificó en su estudio diferentes grupos de “micromachismos” o de violencia sutil en la pareja que pueden derivar en maltrato si no se reacciona a tiempo:

Mecanismos de coerción: ahí entraría la intimidación gestual o verbal, la toma repentina de mando (tomar decisiones que nos involucran sin consultarnos, por ejemplo), imposición de sus propias decisiones apelando a la “lógica”, el control del dinero o la ocupación física del espacio común en el hogar (el hombre que se apoltrona en el sofá con el mando de la tele porque cree que tiene más derecho que ella a descansar y a elegir la programación).

Machismos encubiertos (tolerados y muy dificiles de identificar): entre ellos estaría la maternalización de la mujer (hacerla creer que su lugar natural en el mundo y para lo que ella vale DE VERDAD es para estar pendiente de otros), maniobras de explotación emocional como culparla de las enfermedades de los hijos o de cualquier disfunción vivida en el hogar, hacerla sentir culpable por disfrutar de su espacio y amistades sin su presencia, hacer comentarios idealizando a mujeres-objeto o a aquellas que no se salen de su “rol femenino” de actuación, dosificación de los afectos y reconocimientos para crear mayor vulnerabilidad emocional, inclusión invasiva de amigos en el hogar que dejan a la pareja sin intimidad, silencios que incomunican a la mujer entre otros.

Micromachismos de crisis: parejas que prometen que van a colaborar con las cargas familiares para permitir el desarrollo profesional de la mujer pero luego no cooperan realmente, así evitan la colisión fronta y hacen mella en la percepción de la mujer de poder tomar las riendas de su vida, desconexión y distanciamiento, hacer regalos para pedir disculpas, comportamientos autolesivos y manipuladores.

Micromachismos utilitarios: la abusiva dejación de las labores de cuidado en la mujer (hijos o mayores a cargo) así como de las tareas domésticas haciéndolas creer que ellas tienen una especial predisposición para afrontarlas.

Por su parte, algunos hombres adoptan estas conductas de forma consciente para no perder sus privilegios, pero otros lo hacen sencillamente porque creen que es lo que cabe esperar de ellos.

La semilla del maltrato

Como el autor advierte, todas estas actitudes son el caldo de cultivo en el que se fragua el maltrato psicológico. La mujer que no se deja dominar, recibe su “castigo”. La violencia no es un fin, sino una herramienta para domesticar.

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Evidentemente, no todas las mujeres que viven situaciones de machismo sutil en su hogar sufren maltrato psicológico pero desde luego casi todas las que lo acaban sufriendo, comenzaron tolerando este tipo de actitudes o “acallando” sus sentimientos, al considerar que formaban parte de los típicos “problemas de pareja”.

Esto más allá de preocuparnos como mujeres (que por supuesto), nos debería preocupar como madres de niñas. Y es que según los expertos, las jóvenes de hoy en día saben reconocer la violencia de género, pero no detectan las actitudes de la violencia sutil o incluso tienen problemas para detectar lo que con el tiempo acaba convirtiéndose en maltrato psicológico. Estos mismos expertos señalan como responsables de tal “ceguera” las costumbres sociales en torno al patriarcado de facto: la monogamia y fidelidad de la mujer como bandera (“el mito del amor romántico” deja huella) y las actitudes machistas de dominación o superioridad altamente aceptadas.

Justo estos días he sabido que la asociación peruana “Vida Mujer” ha publicado recientemente el libro digital “No te mueras por mí” que cuenta con dos portadas: en el anverso tiene una tapa blanca a la que siguen los mensajes, chats o cartas de amor que alguna vez recibieron de sus parejas veinticinco mujeres reales. En el reverso, una tapa negra nos da acceso a lo que pasó justo después de esas palabras de admiración, promesas y arrepentimiento.

Este libro debería ser visionado en todos los institutos como un ejercicio para entrenar las emociones y para que las adolescentes sepan reaccionar frente a los micromachismos y lo que conllevan. “Quien bien te quiere, no te hará llorar”. A su vez los chicos adolescentes podrían aprender a cuestionarse su propia actitud con las mujeres, a ser conscientes del daño que producen determinadas conductas y a no dejarse llevar por la fuerza de la costumbre.

Como ciudadanos TODOS deberíamos permanecer atentos a esas actitudes machistas. A veces son tan sutiles que pasan inadvertidas en nuestro entorno, pero detectarlas es la única forma de “romper la cadena” y también el modelo erróneo que podemos estar transmitiendo a nuestros hijos. En el marco de lo que nos preocupa como madres os invito a leer esta interesantísima entrevista realizada por Macarena González para Peques y más.

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Imágenes vía Manuel Gotor de Astorza

35 COMENTARIOS

  1. ¡¡Muy buena entrada, Verónica!!

    Y me atrevería a añadir los chantajes que a veces se hacen de padres a hijos, ya no hablo de mentiras piadosas, sino de pensar que los hijos son tu posesión que puedes hacer con ellos lo que quieras. Eso también lo veo como una forma sutil de violencia de género.

    Hay que estar bien alerta porque estas cosas tardan en salir.

    Un abrazo!!

    • Desde luego que es una violencia sutil pero no creo que sea “de género” porque el chantaje emocional lo emplean tanto padres como madres. Más bien de violencia en el hogar. Lo que está claro es que, estoy de acuerdo contigo, hay violencias invisibles o que pasan desapercibidas pero que pueden hacer mucho daño y es importante que seamos conscientes de ello. Gracias por pasar, María!

  2. ¡Brutal Verónica! Decir que me ha encantado se queda corto. Por supuesto, como dices, “TODOS deberíamos permanecer atentos a esas actitudes machistas para “romper la cadena” y también el modelo erróneo que podemos estar transmitiendo a nuestros hijos.” Durante muchos años yo misma sufrí esa llamada “violencia sutil” de la pareja; violencia que derivó en algo más que sutil. Tomé la mejor decisión de mi vida y siempre he creído que esa mala experiencia no solo me ha servido para aprender sino también para valorar otras cosas. Y para rematar comparto mi vida con la mejor persona del mundo, ¿qué más puedo pedir? Gracias por este post tan necesario.

    • :___) Gracias Diana. Que te haya parecido un buen post me toca la patata especialmente, por tu experiencia y por tu sensibilidad. Y no, la verdad es que no puedes pedir nada más a la vida, quien encuentra el amor sincero construido desde el respeto, la admiración y la equidad, tiene un tesoro.
      Gracias enormes por dejar tu comentario

  3. Creo q te todo lo q llevo leído sobre este tema, éste artículo es quizás el más cabal, a pesar de que creo q se siguen usando tópicos para generalizar conductas que no son tan generales, por ejemplo yo creí un mayor uso del chantaje emocional por parte de la mujer q del hombre (al menos en pareja) o quizás un ten con ten. También, sobre ciertas actitudes en casa, muchas corresponden más con el “como ya lo hace el otro yo ya paso” que con una actitud machista, es decir, simplemente es ser unos vagos más q pensar q es un trabajo de la otra parte por ser de un sexo u otro, por ejemplo, conozco muy pocas mujeres q se pongan ellas a montar una estantería de IKEA si hay algún “hombre” cerca y es por el mero hecho de q “es q a ti estas cosas te gustan”
    Coincido contigo en que hay actitudes q se tienen q cambiar, muchas, pero también creo q esto empieza a convertirse en una caza de brujas, persiguiendo gigantes q no existen.

    Perdón por el rollo

    • Cuando escribí algún tipo de micromachismo tuve las mismas dudas que tú. Es cierto que las mujeres también pueden chantajear emocionalmente a su pareja, y nadie habla de “microhembrismos”. Pero reflexionándolo mejor me di cuenta de la diferencia. No, no es lo mismo. Porque las “maldades” de la mujer contra el hombre en la pareja no tienen el mismo peso que a la inversa, casi nunca lo tienen. PIÉNSALO. Porque la mujer generalmente chantajea emocionalmente al hombre para mantenerlo a su lado, para que esté más presente, para que la escuche y la entienda, para que se haga cargo de la crianza de sus hijos. El hombre no chantajea a la mujer para que esté más presente o su lado, sino para someterla, para tenerla más “domesticada” y hacer él lo que le plazca fuera del hogar. Esto probablemente es una generalización, por supuesto, pero creo que bastante cercana a la mayoría de supuestos. En cualquier caso, sea cual sea el motivo del chantaje, no podemos dejar a un lado la realidad social que rodea a la pareja. Estarás conmigo en que la mujer tiene más difícil TODO: desde encontrar un trabajo, progresar en su carrera profesional, encontrar el equilibrio familia-trabajo-ocio, afrontar las críticas sobre la crianza, sobre su ropa o sobre su propia capacidad… Seguimos viviendo en una sociedad machista fuera de las paredes de nuestra casa y precisamente por eso, no causa el mismo daño a la mujer que al hombre el hecho de ser víctima de violencia (sutil o no tan sutil) en el hogar. Si la mujer se encuentra apoyada y contenida por su pareja, puede hacer frente a los machismos externos. Si la mujer vive con un tipo de la chantajea, la arrincona, la infravalora… difícilmente podrá sacar fuerzas para hacer frente a lo que hay fuera. De todas formas, hay límites o fronteras difusas en todo intento de clasificación, en eso estamos de acuerdo 🙂 Pero lo de la CAZA DE BRUJAS no te perdono, jajaja. De verdad. Llevamos miles de años debajo de vuestros pies, a la altura de vuestros zapatos, dejadnos sacar un poquito a la patita 😉
      Un besazo y gracias por participar. Encantada de leer tus rollos!

        • ¿y qué más da quiñen monte los muebles? AL final cada pareja reparte sus tareas como quiere. No nos quedemos en lo superficial, y vayamos a lo que realmente es importante. EN esos pequeños detalles que hacen que la vida pueda pasar a ser un infierno

      • La caza de brujas llegará, si no lo ha hecho ya, por mucho q se quiera negar.

        Yo aún no he visto a ninguna mujer en la calle suplicando a su pareja q le deje ver a sus hijos.
        Nunca he visto a ninguna mujer cuando queremos en grupo decir “me voy q como llegue tarde la tengo liada en casa”

        Lo que tu hablas no son micromachismos, el oprimir a tu pareja no tiene nada de “micro”. El chantaje sutil, al que yo me refiero es otra cosa.

        Crecí conviviendo entre el feminismo de “los hombres no servís para nada, de mi abuela” y el machismo de mi otra familia, se de que son capaces lis dos extremos.
        Yo lo veo todos los días, como hay hombres q no se atreven a decirles a sus parejas q están hartos porque lo perderán todo. A quienes tragan con insultos y lo disimulan con chistes porque son hombres y por tanto te toca joderte.

        A jefas de equipo quejarse del machismo en la empresa cuando hasta el portero está mejor cualificado.

        Se Que habrá muchos ejemplos de lo contrario, si, estoy seguro. Y ya veo q hay muchas que montais muebles (mi suegra lo hace) XD
        Pero si hablamos de desigualdades entre hombres y mujeres y de arreglarlo vamos a arreglarlo todo y no sólo una parte, por muchos siglos que lleven las mujeres sufriendo. Al final ganaremos todos.

        • Que parece que esté en contra de esto y no es así. Creo que, para resumir, educar en igualdad en eliminar cualquier tipo de menosprecio debido al sexo, venga de donde venga.

          • Lo sé, lo sé. Creo que estamos de acuerdo en lo esencial. No se me escapa, de veras. Pero creo que la violencia machista se merece especial atención por ser especialmente sangrante, nunca mejor dicho. Eso no quita para que en otro momento corramos en otras plazas, y nos sentemos a hablar del racismo, homofobia, chantaje emocional en el hogar y lo que se precie. Hoy tocaba hablar de micromachismos 😉 Besotes Fernando!

    • Yo, no sólo monto muebles de Ikea, sino que también cambio la cisterna y arreglo las ventanas (Sin ir más lejos, esta semana he arreglado la cisterna que estaba rota). Mi marido no sabe ni colgar un cuadro, pero sabe hacer otras cosas. No creo que sea un tema de género 🙂
      La verdad es que es sorprendente la cantidad de cosas que hago, ¡y luego yo soy la afortunada! Qué rabia…

      • Tal cual, tal cual Diana. Yo no monto muebles pero porque precisamente mi marido es del gremio, es como si a él le pongo a tramitar expedientes, XD. Pero vamos, que a mí no se me caen los anillos por hacer absolutamente nada. Y no hay que confundir el sexismo (o machismo en este caso) con los consensos de pareja. Lo primero es suponer que por ser hombre o mujer, unos hacen mejor que otros tal tarea sin que exista una justificación racional. Lo segundo entra dentro del reparto de tareas de cada hogar. Si a mi marido le encanta la plancha y yo soy feliz regando las plantas, ¿somos sexistas? Un poco de seriedad, XD

  4. Aplausos y más aplausos….con vuvuzelas en alto. No hay que ser demasiado listo para ver como a diario se cuelan actitudes y comentarios MACHISTAS en las redes sociales, haciéndose incluso virales y siendo primera noticia de un telediario. Pero ahí está, se les hace la foto fija y a otra cosa mariposa…Y sí, admito y acepto que el mundo sigue girando pero, como acertádamente dices, tal vez el enfoque de la cámara no haya que hacerlo hacia los demás, sino hacia nosotros mismos, y si es con un zoom potente mejor que mejor, de modo que ningún angulo de visión se pierda. Este selfy es el que toca y no otro, pero ay¡ quizás ese nos incomode demasiado.

    • Ay, qué certeros son siempre tus análisis. Me da la sensación que estás dentro de mi cabeza o es todo como un déjà vu. ¿Esto ya lo habíamos hablado tú y yo antes, verdad?
      Besos hermana 🙂

  5. Te aplaudo de pie amiga,
    ¡es tan importante estar alerta para detectar estas cosas!!!
    Parecen poco importantes, pero nada más lejos de la realidad.

    Reconozco que este tema me toca la fibra y mucho. Al ser madre de dos niñas intento hacerles ver que estas cosas no son normales y no deberían ser aceptadas sin más.
    Soy la rara, la “mal genio”, la “radical” que no aguanta chistes ni bromas machistas entre amigos ni en familia…¿qué le vamos a hacer? parece que soy la guardiana del respeto a la mujer jaja

    • Jajaja, y qué vivan las guardianas de las mujeres, hombre ya!! Yo también soy muy sensible a este tema, por mi hija y por todas las hijas del mundo. Creo que nos merecemos una sociedad igualitaria. Cada vez que una mujer embarazada me dice: “uy, yo prefiero tener un niñoooo que tienen la vida más fácil”, se muere un unicornio arcoiris. Con lo que a mí me gustan. AY

  6. Muy interesante este post, esperemos q a través de la visualización de esta violencia sutil de género se pueda empezar a pensar en un cambio. … hombre,q mi vida no gira en torno a ti!

    • A ver, a ver Luciana… Que hay de todo en la viña del señor, pero son muchos siglos y siglos comiendo pasas y las uvas pellejas. Ya nos toca disfrutan del buen vino, digo yo.
      Besotes

  7. Un post imprescindible, una reflexión brutal que nos hace estar alertas a mil y un gestos que a veces pasa desapercibido y es la semilla o el embrión que derivará en algo más,
    No podemos tolerar ni por nosotras ni por nuestros hijos esa violencia sutil. NO hay que dejar cruzar la línea del respeto.

    De nuevo, enhorbauena

  8. Muy buen artículo, me encanta. Me gustaría añadir que no solo los hombres tienen conductas machistas… Es triste, pero las primeras en comportarnos de una forma intolerablemente machista, somos las mujeres.
    Si nosotras no empezamos a educar a nuestros hijos en la verdadera igualdad, este problema se va a eternizar por los siglos de los siglos.

  9. Vero!! Me ha encantado, claro y muy bien documentado. Desde luego que tenemos que estar alertas para identificarlos, y desde luego que como madres de la nueva generación está en nuestras manos el poder cambiar las cosas.

    Yo también los llamos violencia sutil; de hecho en la semana contra la violencia de género, escribí varios artículos relacionados con éste tema, y sobre nuestra “apatía” y falsa aceptación a los micromachismos. Estos realmente existen y están más presentes de lo que quisiéramos.

    Te dejo los dos post que escribí al respecto
    https://mamatambienopina.wordpress.com/2014/11/26/dia-2-no-se-ven-con-lupa-pero-si-son-micromachismos/

    https://mamatambienopina.wordpress.com/2014/11/27/dia-3-la-piramide-de-la-violencia/

    Y creo que como madre de dos niños tengo una gran responsabilidad… educar para la igualdad

    http://www.mamatambiensabe.com/2013/11/dia-no-violencia-genero-educar-en-igualdad.html

    Un abrazo!!! Y enhorabuena por el pedazo de post que has escrito! Me ha encantado… un “imprescindible”.

  10. Tengo miedo Verónica. Y es que me doy cuenta que en esta casa ¡el macho alfa soy yo! Vamos a ver, que ya sé que me vais a tomar por exagerada porque siempre ando de cachondeo y la imagen de andaluza hace que no se me tome en serio. Pero es que hay cantidad de esos comportamientos soterrados y sibilinos que ya empiezan a ser el caldo de cultivo del machismo que los reconozco en mi propia personalidad. ¡Ay señor! Que en lugar de lograr la igualdad en esta casa,me he pasado de rosca y estoy sometiendo a mi maromo. Si ya se queja él de lo dominante y mandona que soy, pero pensé que lo decía por decir, por vaguear y por escaquearse de sus tareas. Yo lo controlo todo, y el pobre no hace más que trabajar y traer el dinero y ocuparse de mi bichilla cuando está de cuerpo presente. Voy a tener que hacer una reflexión interior de forma seria y meditada.

  11. Buenísimo post. Yo como siempre, matizaría un poco el hecho de otorgar diferencias ontológicas y/o biológicas a hombres y mujeres en tanto qué tales, un empeño que, a parte de estar abiertamente discutido desde el feminismo postcolonial, a la postre creo que deriva en la legitimación de actitudes como lo de los muebles de Ikea, las tareas “femeninas” de limpieza o las formas de presión X o Y que ejercen unos sobre otros. Las personas somos distintas unas de otras, biológica, hormonal, cultural, económica y socialmente y creo que con eso debería bastar para entender que pese a ello es necesario fomentar el respeto a todos los niveles.
    Por lo demás, me parece una reflexión inmensamente acertada.El término micromachismos ha servido para poner el acento sobre ciertas actitudes no sólo invisibilizadas, sino sobre las que además se espera socialmente cierta “comprensividad” (“pero mujer, no seas exagerada, que sólo te ha mirado el culo”). Pero ciertamente es un término limitado y me parece mucho más adecuada la reflexión que tu propones.
    Un abrazo!

  12. Buenísima entrada, la comparto porque creo que la información es un paso muy importante para que se de el cambio.
    Y gracias por hacerme valorar un poquito más a mi marido. No será de hacer regalos ni recordar fechas pero tampoco de los que practica la violencia en ninguna de sus formas, ni sutil . Gracias

  13. […] Nuestra relación era cada vez más tóxica, en el sentido de que me machacaba la autoestima diciéndome todas las cosas que estaban mal conmigo interna y externamente. Esos complejos que todas llevamos con más o menos dignidad me aumentaron y me daba corte hablar con otros chicos por si se daban cuenta de todos mis defectos “¿cómo quieres tener novio, si eres demasiado gorda/alta/baja/dentona como para gustarle a alguien? De hecho yo no me explico por qué me gustas”. “¿Crees que haces bien tu trabajo? No es cierto, solo te lo dicen porque eres chica”. Os suena este tema, ¿verdad? […]

  14. […] Sé que me vais a decir que a lo mejor los productos más neutros o masculinos tienen más ventas porque sirven para ambos sexos y por eso se pueden permitirse ponerlos más bajos. Puede que alguien apunte a que el tinte rosa le sale caro a las marcas o que los que quieran distinguirse con una calculadora cantosa merecen su castigo. Pero al final esto no va de eso: va de que no nos tomen por tontas. Va de decir basta a una sociedad que a las mujeres nos trata como ciudadanos de segunda en muchas ocasiones. […]

  15. Verónica, estoy de acuerdo con tigo pero quiero aclararte que en uno de tus comentarios has puesto microfeminismos y quiero aclararte que es microhembrismos, en todo caso, ya que el feminismo lo que busca es la igualdad. Tengo 14 años y hasta yo lo se

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