sábado, octubre 23, 2021
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7 Motivos por los que odiar el colecho

El colecho está de moda. ¿O siempre lo ha estado? A mí me gusta, lo practico, es práctico, y a varias de mis compañeras de MyM también. Se duerme bien, se descansa más que paseándote in the middle of the night con la teta o el biberón de aquí para allá.

Pero… Hay peros. aunque he dormido con mi hija 14 meses, y de momento 8 con el peque, reconozco que el colecho tiene cosas que no me gustan. (A partir de aquí por favor lean el texto con cierto humor). Y esas cosas a veces me hacen odiarlo. Os cuento.

1. Invasión

odio-colecho

Tu habitación, tu cama, y la de tu pareja, ya no es vuestra, es del bien común. En ella encontrarás toallitas, bodies, muselinas, chupetes… Ya no es la cama y la habitación que decoraste al llegar a tu nidito. Ha cambiado y parece que va para largo. Conforme crecen tus queridos hijos además es la mejor cama para saltar de la casa.

2. Golpes en la noche, falta de espacio…

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La ventaja de dormir cerca de tu bebé si es lactante, es que no te enteras prácticamente cuando come o cuando duerme. Pero conforme empieza a tener fuerza y autonomía, se gira, da vueltas… Y es normal encontrarte con el bebé durmiendo con sus pies en tu cara. También te puede pasar notar cierto cosquilleo en la espalda, o pequeños pellizquitos adorables mientras duermes. Y lo peor es cuando directamente ocupa tu lugar o el del padre.

3. Cama sucia

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Sábanas vomitadas, babas, charcos de leche materna… Que bonito suena eh. Pues es así. Es algo que se soluciona poniendo una colada detrás de otra. Cuando son pequeños es normal que echen alguna bocanada, que tengan «cacas trepadoras»… Y claro, si eso ocurre en el rato casual que está en su cuna, pues bueno, malo pero no tanto, pero también puede ocurrir cuando está en tu cama. Cama a la que por cierto no se te habrá ocurrido poner una sábana bajera impermeable como tienes en la cuna… Pues imagínate… Lavadora va y viene.

4. No puedes entrar cuando tú quieres

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Es tu habitación, con tu ropa, tus objetos, tu espacio. Perdón, lo era. Y claro, lugar donde se echa las siestas tu pequeñín. Durante esas siestas dices, aprovecharé para…recoger la ropa, hacer cambio de armario, hacer la comida, vaguear, ducharme… Pero si duerme en tu habitación es complicado aprovechar y poner en orden tus pertenencias porque tu habitación se convierte en zona cero, si el pequeño duerme ahí no entra ni el rey. 

5. No puedes acceder al baño

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En mi caso tenemos baño en la habitación, baño que tan apenas uso claro, por el mismo motivo que recoger. Si está dormido, no voy a entrar a ducharme, secarme el pelo… Así que saco todo en silencio y me ducho en el otro baño. Por lo tanto un rollo estar trasladando todo e ir a hurtadillas en mi propia habitación. Evidentemente es mejor ducharse mientras duermen que ducharse mientras te miran, te pasan juguetes, tiran de la cortina… Porque esta imagen idílica de la realeza inglesa, no se repite en mi casa. Ni en ninguna que yo conozca.

6. Subir y bajar de la cama misión imposible

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Mi cama y la cuna están atadas, unidas por cuerdas, sin un lateral de la cuna, por lo tanto mi zona para subir de la cama (visualizar ese momento de tranquilidad de sentarse en la cama, quitarse las zapatillas y tumbarse, y olvidaros de él) está ocupada. Así que subo desde los pies de la cama, a cuatro patas intentando que el somier no haga ruido y despierte al pequeño. Y no molestar a mi compañero marido. Ah y esta facilidad de entrar en la cama, es igual para salir. Y si es a mitad de la noche porque me llama la mayor, imaginaos, medio dormida no hay quien baje a la primera sin molestar a los compañeros de habitación.

7. Zona de amor

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Como decía, compañeros de habitación, mi pareja y el bebé. La habitación ya no es territorio marital, ahora es zona donde intentamos dormir y descansar. Remarco: intentamos. Pero no os preocupéis parejas que practicáis o practicaréis colecho. Existe más casa, el colecho no os dejará sin relaciones con tu pareja sólo será la falta de sueño y el cansancio acumulado quien lo haga.

Y estos son los motivos por los que odio  a veces el colecho, pero que aún con ellos sigo practicándolo, porque en una balanza ganan las ventajas que tiene.

Y vosotros, ¿Practicáis colecho? ¿Dormís bien?

Imágenes: Howtobeadad.com, Instagram de Kosogkaos, Supersinglemamicronicaspsn.comwww.telemundo52.com, La Quiles, Piel con Piel, Diario de una endorfina.

Lydia
Soy Lydia, madre desde 2013 y que ha vuelto a ser madre en 2015, ya soy del club de las "Bimadres " . Estoy cada día más inmersa en el mundo 2.0 tras comenzar un blog con la maternidad, Padres en Pañales, en el que hablo de todo un poco, me gusta compartir experiencias y aprender de las de los demás. Soy bailonga por naturaleza, optimista y charlatana. Espero aportar diversión, buen humor y ¡alegría!
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9 COMENTARIOS

  1. Muy bueno compañera.

    Yo lo que creo es que cuando tienes hijos se te acabó el dormir bien y/o cuando quieras. Así que cuanto antes lo asumamos y hagamos todo lo posible para dormir lo mejor que podamos, antes nos quitaremos las ojeras (o parte de ellas).

    En mi caso sí colecho con la peque porque la mayor pasa completamente de nosotros (lógico porque tiene 10 años jaja). Creo que es una de las mejores cosas que he hecho en su crianza, colechar con ella desde el principio (porque con la mayor anduve un tiempo intentando «no colechar») y eso ha hecho que siempre hayamos dormido genial.

    Ya se irá y recuperaré mi cama…y entonces la echaré de menos como echo de menos a su hermana 😉

  2. Cuando tu hijo de siete meses se tira de la cuna y repta en plan comando hasta tu cama… no tienes escapatoria. La suerte está echada y tu destino escrito… Compartir lecho es pura supervivencia. Cualquier otra cosa se convierte en una lucha sin cuartel que no satisface a nadie. 🙂
    Pero, recordemos «nada es para siempre».

  3. A mi me agota. Estoy convencida de que es la mejor opción, no me veo dando paseos por la casa en mitad de la noche ( y di muchos debido a los cólicos derivados del frenillo sublingual); no soy capaz a hacer la mezcla correcta de polvos y agua a las tres de la mañana; pero estoy en un punto en el que me agota. Elia ya tiene 9 meses, ya ocupa un espacio en la cama y amamantar tumbadas ya no es cómodo para mi. Hasta a quítele discurso irracional, el de las cinco de la mañana, porque en mi casa soy yo la que se va a dormir al sofà despuès del último trago. Por la mañana, despuès de haber dormido dos horas yo sola, sin pichón bajo el ala, me doy cuenta de que mi hija està a gusto, cómoda, calentita y protegida, y una vez màs mis prioridades se reorganizan y empezamos un nuevo día

  4. Quién, cómo y por qué fijó el tamaño de las camas??!!! Yo con una habitación entera que fuera cama sería feliz!

    Jeje pero hay momentos en los que también odio el colecho como por ejemplo quien con niños se acuesta meado se levanta, eso literalmente ?

  5. Dejando de lado las ventajas del colecho a mi me encanta, abrir los ojos y ver esa carita y poder besarla sin descalabrarme con la barra de la cuna o despertarme con ella durmiendo encima de mi barriga o acurrucadita a mi lado me chifla.
    Ahora bien… Odio no poder mirar el movil antes de acostarme tranquilamente sin hacer un fuerte comanche con la nordica porque sino la luz del movil la despierta. Tambien el no poder dormir con el nordico hasta la nariz porque entonces ella queda bajo las sabanas…

  6. Hola!

    Hice colecho con mi primer hijo hasta prácticamente los dos años. Sí, los últimos meses fueron viables gracias a una segunda cama en la habitación en la que dormía el papá. vamos a tener un segundo hijo y me pregunto si una cuna colecho es útil o será un trasto más que el bebé ignorará para estar cerca nuestro? ¿qué creéis? ¿vale la pena?

    besoooos a todas las/los colechadoras/colechadores

    • Buenas!! Cada niño es un mundo…con el primero no me hubiese funcionado y sin embargo con la niña me va genial la cuna colecho aunque no la compré como tal… A la cuna de barrotes que tenía le quité un barrote lateral y la uní a mi cama. Hay varios tutoriales en internet sobre como hacerlo. Lo veo una buena opción para no gastar dinero en algo que quizas no te resulte útil…

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