Paco y el Decálogo de las Combinaciones Imposibles

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Por Con M de Mamá

El pobre Paco no gana para disgustos. Después de ser perseguido por la mujer de traje chaqueta rojo que casi le obligó a aceptar que era su Menstruación, parece que le crecen los enanos sin proponérselo.
Ayer por la mañana, mientras su mujer iba con la mayor y el pequeño a hacer varios recados, Paco tuvo la fortuna de ser elegido para acompañar a Lorelaila, la mediana, a comprarse algo de ropa.
Lorelaila no es especialmente fan de hacer conjuntitos, no es la típica preadolescente cursilona y normalmente va feliz con un vaquero, una sudadera y unas deportivas (Thanks God!). Pero cuando su padre empezó a coger ropa de los percheros, sin ton ni son, arriba y abajo, izquierda y derecha, ueeeeee Macarena, ¡aaaaay! A la pobre casi le da algo.
– ¡Papaaaá!
Paco andaba tan metido en su papel de personal shopper que evidentemente ni la oyó.
– ¡PAPAAAAAÁ! ¡PACOOOOO!
Aquí sí que se giró, sí. Tenía tan reciente la visita roja que se le pusieron los anacardos de corbata pensando que había otra loca cercándole. Pero descubrió con alivio que la única “loca” era su hija, que lo miraba con cara de espanto.

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– Lorelaila, ¿qué narices pasa con tanto grito, perla?
– ¿Que qué pasa? ¿PERO TÚ HAS VISTO LO QUE ESTÁS COGIENDO DE ROPA?
Paco, orgulloso total de sus elecciones, la miró casi altivo y le contestó:
– ¿Te parece atrevido? Pensaba que las adolescentes erais más modernas.
La cara de Lorelaila era un poema, mientras contemplaba con horror lo que asomaba de la cesta que llevaba su padre: una falda rosa chicle longitud monjil, una camisa de lunares gigantes azul aguamarina, un suéter cuello cisne rojo sangre, un pack de calcetines de los colores del arcoiris, unos mocasines negros, una chaqueta de lana con estampado casi navideño, bragas de Minnie Mouse… Y ahí dejó de mirar. Solo quería salir corriendo.

Y justo en eso momento… ¡Tiriririrín! Una mujer de mediana edad, con vestido azul celeste hasta el suelo, capa con capucha, una varita en la mano y cara de bonachona hizo su aparición.
– ¡HOLA PACO, SOY TU HADA MADRINA!
Paco abrió tanto la boca que le cayó un empaste. Lorelaila abrió tanto los ojos que le empezaron a llorar, no sabía si de alivio o de vergüenza.
– ¡Ah no! ¡ESTO Sí QUE NO! ¿PERO DE QUÉ PROGRAMA SOCIAL OS HAN SOLTADO? ¡Me voy cagando leches al ayuntamiento! ¡ME VAN A OÍR! ¡Vete a molestar a otro, coñeeeeee ya!
– Paco, Paco… Si yo sólo vengo a ayudarte. Bueno, en este caso a ayudar a tu hija, a la que estás llevando al borde de la desesperación y el ridículo.
– ¿A mi hija? ¡ME VA A DECIR USTED A MÍ LO QUE TENGO QUE HACER CON MI HIJA! – gritó mientras se giraba a mirar a su mediana, esperando una cara amiga, una ayudita, un algo vamos.

Por el contrario, su hija asentía aliviada y miraba con agradecimiento a la desconocida, que guardaba gran parecido con el hada madrina de Cenicienta.
– ¿Te pones de su parte? Esto es lo último. Si tenía que haberme ido a la cafetería, si es que ya lo sabía yo…
– Paco, tu hija no te reprocha nada, – mintió el hadita – es solo que no comparte gustos contigo. Por eso he venido.
Paco no salía de su asombro, y los clientes de la tienda tampoco. De hecho, sin saberlo, Paco estaba siendo estrella en Instagram y Youtube desde hacía rato.

Mira Paco, si tienes menstruación, tienes hada madrina, estas cosas van así. Así que acepta con gusto este Decálogo que vengo a entregarte.
– ¡Quite, quite, bicho! Decálogo ni leches. Lorelaila, te has quedado sin ropa, nos largamos ¡YA!
– Pero papá, esperaaaaaa… Yo quiero verlo.
– Mira niña…
Y mientras Paco empezaba la frase, una nube de polvo mágico lo rodeó y de pronto se vio agarrando con fuerza el puñetero librito.
– Mira majo, – le espetó su Hada – no me vengas tocando las castañuelas que con la pánfila de Cenicienta olvidándose de la hora de fin de fiesta ya tuve bastante, y ya tengo una edad. ¡TE QUEDAS EL PUÑETERO DECÁLOGO Y TE LO LEES A LA DE YA! O enviaré a cualquier otra colega a perseguirte mañana mismo. Y dicho esto, se fue sin más.

Y como Paco estaba más que acongojado con el tema de las apariciones, se sentó en una esquina de la tienda y empezó a leer.

DECÁLOGO DE LAS COMBINACIONES IMPOSIBLES (edición especial para adolescentes)
1. Rojo y rosa no van juntos jamás. Da igual cómo sea el rosa. Ya está bien con el colour block y tanta moda rara.
2. Los suéters navideños, si no hay más remedio, como mucho se dejan para dicha época. O se le mandan por correo al novio de Bridget Jones.
3. Los mocasines negros, ¿en serio hace falta que aclaremos este punto?
4. Las faldas de medida indefinida que gustan a los padres y horrorizan a las niñas se queman en la hoguera. O largo o corto, pero medias tintas no.
5. Las camisas o blusas, sólo si son vaqueras. Como mucho de cuadros por el tema rock-leñador que se lleva ahora, pero hasta éstas están destinadas a extinguirse. Camisas cursis para la infancia, gracias.
6. La ropa interior mejor básica. Ni versión sex-shop, que no tienen edad, ni con motivos infantiles, que lo que sí que tienen es dignidad, #hombreya.
7. Los calcetines han pasado a ser calcetín media o de colores básicos y neutros. Nos olvidamos pues de los que tienen el borde de puntilla o hacen apología al arcoiris. Las medias también son una opción a tener en cuenta.
8. Los suéters de cuello vuelto… Aquí pasa como con los mocasines. Y si encima pensabas combinarlo con la falda rosa chicle…
9. Los pantalones mejor si son vaqueros en cualquiera de sus variantes: leggins, jeggins, boyfriend… Si lo piensas bien, además te ahorras mucho, que combinan con todo y sirven tanto para ir al campo como para quedar con las amigas.
10. Nunca, nunca, nunca elijas su ropa pensando en ti a su edad. LEÑE PACO, QUE TÚ VIENES DE ADOLESCENTE EN LOS 80 y eso es muy, muy duro de asimilar, incluso para quienes no sean maniáticos vistiendo. Un poquito de por favor, que tu hija no sabe ni quién es Ana Torroja (por suerte para ti).

Y así fue como Loreaila y Paco salieron de allí con un par de vaqueros, tres camisetas básicas, dos sudaderas y unas deportivas. Los calcetines y ropa interior decidieron dejarlos para otro día porque Paco llevaba un bajón de azúcar de tres pares de hadas madrinas.

FIN
CON M DE MAMÁ y D de DECÁLOGO

Este post es una colaboración de Noni Medina, del blog Con M de Mamá. ¡Muchas gracias guapa! Nos encanta tu Paco y esperamos encontrar más historias suyas en Mujeres y Madres Magazine.

 

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Soy de esas personas que siempre llega tarde, siempre tiene que hacer más de tres cosas para ayer pero siempre lo hace con una sonrisa puesta. Estoy encantada con mi vida, aprendiendo cada día, disfrutando todo lo que puedo. Y riéndome, que es el ejercicio más saludable de todos

14 COMENTARIOS

  1. Me encanta, primero porque hay gente que me llamas Lorelaila, lo confieso, y segundo porque me parto, eso si yo si que sdoy de las de cuello cisdne, me quede en los ochenta, un besazo a las dos

  2. Yo tengo un peque y es apenas un bebé, pero me has hecho recordar cuando iba de compras con mi padre, aunque creo q ir con mi madre era como ir con Paco, pero sin hada madrina. No repetiría mi adolescencia jamás!

  3. Habéis conseguido que me dé pena Paco y todo! Eso sí, criatura, es verdad, el rojo con el rosa NO. Esto es así!!!

  4. Madre mía jajajajajajajjajaa casi me da un parraque leyendo. Hay tantos Pacos y tantas Lorelailas por el mundo… lo que hacen falta son muchas mas Hadas Madrinas.
    Hagamos un llamamiento!!! xDDD.
    El decálogo es genial.
    Gloan

  5. Me ha encantado, a más de un Paco habría que imprimirle el decálogo y dejárselo cerca de la visa o en la puerta del armario de los hijos!

  6. Jajajajaaj pobre Paco!!
    Recuerdo cuando mi madre ‘anti compras’ me llevaba a por unos vaqueros… A una tienda donde los de hombre y mujer eran igual, salvo por la disposición de botón y cremallera, que horror!! Y los jerseys con estampados difíciles de definir… Juro que no le haré eso a mi futuro bebe!! Jajaaja
    Lo de rosa y rojo, lo llevo fatal! No, no y no!!! Rosa y rojo, puñetazo en el ojo!!!

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