10 claves para afrontar la primera menstruación de tu hija

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La menarquia, o primera menstruación, es un hecho importante en la vida de cualquier mujer. Fisiológicamente supone la constatación de la madurez de sus órganos reproductivos, el punto álgido de un proceso iniciado tiempo atrás y que se desarrolla parejo a un aluvión de cambios físicos y hormonales. La menstruación es la cosa más natural del mundo y nadie mejor que otra mujer para entender y acompañar a la adolescente en el proceso. Sin embargo, como madres -y también como padres- lo vivimos de forma muy distinta a cuando nosotras somos las protagonistas. En Mujeres y Madres Magazine hemos consultado con la ginecóloga Jessica Marqués Galán para solventar algunas de las dudas que se nos presentan a los padres en este proceso.

primera menstruación

¿Cuándo aparece la primera menstruación?

El comienzo de la menstruación se produce entre los 10 y los 16 años -a los 15 años, más del 95 % de las jóvenes habrán tenido ya su primera regla-, una horquilla de edad muy amplia en la que, según los especialistas, intervienen factores de tipo ambiental, nutricionales, socioeconómicos y, por supuesto, genéticos, de tal forma que la edad de menarquia de la madre es un dato que juega un papel importante. La edad de aparición de esa primera regla en los países industrializados ha descendido en los últimos 150 años.

¿Cuáles son los síntomas de una menarquia inminente?

Mucho antes de la aparición de la primera regla, el cuerpo de la niña comienza a cambiar. De hecho, la primera regla suele aparecer en torno a dos años después del arranque de la pubertad. En las primeras fases de la misma aparece vello púbico y axilar, se produce un desarrollo mamario y, justo unos meses antes, suele acontecer un importante aumento de la estatura, a razón de entre 8 y 10 centímetros al año.

¿Cuándo se considera que es una pubertad precoz?

Hablamos de pubertad precoz cuando aparecen los caracteres sexuales secundarios -vello púbico y axilar, ensanchamiento de caderas, desarrollo mamario y el inicio de la menstruación- antes de los ocho años en niñas y antes de los nueve años en niños para una población caucásica en países desarrollados. En el caso de que esto suceda es imprescindible consultarlo con el pediatra para iniciar el protocolo adecuado.

¿Cómo se desarrollan las primeras reglas?

Tal y como explica la doctora Jessica Marqués, “los ciclos menstruales, en más de la mitad de los casos, tienen a ser anovulatorios hasta dos años después de la primera menstruación”, es decir, no se produce ovulación en ellos. “Esto es debido a la inmadurez del eje hipotálamo-hipófiso-ovárico propio de los primeros años de edad ginecológica y es una de las causas más frecuentes de trastornos del ciclo menstrual en la adolescencia”.

Aunque hay mujeres muy regulares en sus ciclos desde su primera regla, lo habitual es que en los dos primeros años, “las menstruaciones sean irregulares en su presentación y en su duración”, así que es complicado predecir su aparición. Los sangrados pueden aparecer cada dos meses o, por el contrario, dos menstruaciones en un mes”. Tampoco la cantidad de sangrado es regular y “puede ser muy abundante un mes y muy escaso al mes siguiente”.

Marqués apunta que se considera un ciclo menstrual normal cuando dura de 28 a 30 días. De ahí que los menores de 21 días o mayores de 35 días deben ser motivo de consulta médica.

¿Qué síntomas pueden llegar asociados a esta primera regla?

La doctora Jessica Marqués apunta que las primeras menstruaciones “suelen ser indoloras y sin una sintomatología importante“. Sin embargo, a medida que el sistema reproductor alcanza la madurez, los ciclos ovulatorios y menstruales se vuelven regulares, lo que da lugar a “reglas dolorosas y a los cambios que conocemos como “síndrome premenstrual”. Estos cambios son “la retención de líquidos, el aumento de la sensibilidad de las mamas, los cambios de humor y los cólicos abdominales”. Esto suele ser lo habitual pero, en ocasiones, estos síntomas acompañan a la joven desde la primera menarquia.

¿Cómo podemos mitigar el dolor en caso de que aparezca?

El reposo, el calor local o las infusiones digestivas son medidas físicas que pueden ayudar a aliviar los síntomas menstruales”, relata la doctora Marqués, quien apunta que, en el caso de recurrir a fármacos para mitigar el dolor menstrual, los más indicados son los antiinflamatorios como por ejemplo el ibuprofeno.

¿Qué precauciones higiénicas deben tener las niñas?

Las medidas higiénicas son similares a las de cualquier mujer adulta, pero es importante que las jóvenes las conozcan e interioricen bien desde el primer momento: “Cambiarse periódicamente de compresa o tampón en función de la cantidad de pérdida menstrual que tenga la adolescente. La higiene y el lavado de los genitales durante la regla es imprescindible porque el olor se acentúa y se hace desagradable cuando está mucho tiempo en contacto con el aire”.

Aunque cualquier adolescente está más que capacitado para ocuparse de su higiene personal, la atención extra que debe prestársele a la misma durante la menstruación y la temprana aparición de esta hace inevitable que, sobre todo en los primeros ciclos, los padres la supervisen a modo de recordatorio. Es importante recordarles que estén preparadas por si la regla comienza fuera de casa, llevando compresas o salvaslips en la mochila.

¿Pueden utilizar las niñas cualquier tipo de medida de retención?

Compresas, salvaslips, tampones, copa menstrual… los métodos de retención al servicio de las mujeres son cada vez más numerosos pero, ¿están todos indicados desde la primera menstruación? Definitivamente, sí. “Durante la regla se debe elegir siempre el método de protección que resulte más cómodo y con el que se sienta mejor“, explica la doctora Marqués. “Se pueden emplear compresas y/o tampones desde las primeras reglas. No hay una edad mínima para el uso del tampón. Además es recomendable su uso en adolescentes porque facilita la práctica de actividades lúdicas y deportivas”.

“En cuanto a la copa menstrual -continúa-, la puede utilizar cualquier mujer a partir de su primera menstruación, hay diferentes modelos y tallas, las tallas pequeñas son las más recomendables para las adolescentes. Las mujeres que no han tenido relaciones sexuales también la pueden usarla, aunque es recomendable primero comenzar con los tampones y posteriormente con mucho cuidado para no dañar el himen, empezar a utilizar la copa vaginal”.

Después de la primera regla, ¿cuándo deben acudir al ginecólogo por primera vez?

Jessica Marqués incide en que la primera regla “no implica tener que realizar la primera visita al ginecólogo” Por el contrario, “se recomienda realizar la primera citología cérvico-vaginal en los primeros 2 o 3 años después del inicio de las relaciones sexuales”.

Ahora bien, que no esté indicado por cuestiones fisiológicas, no impide que “las adolescentes puedan visitar al ginecólogo para pedir información sobre temas relacionados con la salud sexual y reproductiva, para la prevención y el diagnóstico precoz de los trastornos ginecológicos en el caso de jóvenes que ya tienen relaciones sexuales. La consulta con el ginecólogo también sirve para tener a un profesional de referencia con quien consultar en caso de tener dudas o problemas”.

¿Cómo deben actuar los padres?

Y llegamos aquí al quiz de la cuestión: ¿Cómo actuar ante esa primera regla? La confianza es, como casi siempre en el ejercicio de la maternidad/paternidad, la clave para afrontarla. “Es importante que haya una buena comunicación familiar y que sean ambos padres quienes dialoguen con su hija y le expliquen el proceso que va a vivir, los cambios psicológicos que puede conllevar y cómo lo vivieron ellos. El relato de la primera regla de la madre puede ser muy positivo para la niña, le dará seguridad y le servirá de modelo”, asegura la doctora Marqués.

Una de las claves es normalizar el proceso para evitar traumas o rechazo respecto a la nueva situación. Por eso resalta que “es primordial explicar a la adolescente que estos cambios son sólo una etapa del desarrollo normal, que en un futuro la llevarán a la madurez tanto física como emocional. De tal manera que ella no debe sentirse avergonzada ante los cambios que experimenta su cuerpo“.

Directamente relacionado con lo anterior, y como la comunicación ha de fluir en las dos direcciones, también es importante “que la niña exprese sus miedos al respecto y que los padres le ayuden a superarlos. Se sabe que cuando una chica acepta la menstruación como lo que es, un proceso normal y natural, disminuyen los miedos y los sentimientos negativos que se asocian a la misma”. Los padres deben intentar seguir siendo un referente, personas de confianza a quien pueda acudir para resolver dudas o en busca de un consejo, sin percibirlos como un enemigo o alguien que no comprende lo que le está ocurriendo”.

Fotos: Pexels y Pixabay

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Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.

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