Diez recuerdos mágicos de la lactancia

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Mi historia con la lactancia es casi la historia de un empeño, y si me pongo mística, podría hasta decir que es la historia de un sueño hecho realidad.

Antes de ser madre y, posteriormente, durante cada uno de los embarazos, leía las experiencias de otras madres al amamantar a sus bebés y, según mi estado de ánimo, me parecían demasiado ñoñas o demasiado bellas para ser reales. En cualquier caso, siempre pensaba, por puro desconocimiento, que en aquellas historias se magnificaba algo tan sencillo, biológico y natural como dar el pecho.

recuerdos mágicos de la lactancia 01Lo cierto es que no hay mejor cura de humildad que calzarse los zapatos para recorrer el camino con nuestros propios pies. Por impericia, inseguridad en mí misma y falta de apoyo, apenas di pecho a mi hija mayor. Posteriormente, con el mediano, unas dolorosas grietas nos complicaron el camino, abocándonos a una lactancia diferida que prolongué hasta los seis meses. Fue entonces cuando los despertares continuos del mediano unidos a mi reincorporación a la vida laboral me llevaron a dar pasos equivocados y le desteté cuando más estaba disfrutando de dar de mamar.

Con el tercer hijo me redimí de todos mis errores, me resarcí y pude por fin disfrutar plenamente de amamantar. Conocí en mi propia piel que toda la literatura que existe tratando la lactancia desde un punto de vista más emocional que nutritivo tiene su razón de ser.  Mantuvimos la lactancia hasta que él simplemente dejó de pedirlo, pasados ya los tres años.

De aquel camino recorrido juntos guardo increíbles recuerdos, que voy a tratar de describir como los recuerdos mágicos de la lactancia:

1.- La primera vez que tu hijo se prende al pecho. Es sencillamente indescriptible sentir que un bebé tan pequeñito, tu bebé, tiene la fuerza y la técnica necesaria de forma instintiva para alimentarse de ti. Sentir que tu hijo recién nacido, ese ser tan vulnerable, ha venido a la vida para aferrarse a ella a través de ti te hace flotar de felicidad.

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2.- El día que te confías y paseas el palmito salerosa por la oficina, para observar con estupor en el baño que llevas en la camisa dos cercos de leche como dos soles.

3.- Sus ojos vueltos de revés de puro placer. Cuando está muy cansado, el bebé entorna los ojos extasiado por encontrar al fin su remanso de paz después de un día intenso.

4.- Los momentos en que saca su lado más golfo en público, te mira al pecho medio bizco y posteriormente se abalanza a por su alimento. Sencillamente te enamoras de su claridad de ideas y de su manera segura de hacerse entender.

5.- Las grietas. Desgraciadamente, si las has sufrido difícilmente olvidarás el dolor punzante que se experimenta con la succión y el tremendo alivio -y por eso está aquí, entre los recuerdos mágicos- que supone que se acabe.

6.- Cómo olvidar sus manos buscando las tuyas mientras mama, o acariciándote el otro pecho o el cuello. Su necesidad de contacto es sencillamente enternecedora.

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7.- Cuando se queda dormido al pecho y observas que una gotita de tu leche se esculla de la comisura de sus labios. No sabes si pesa más las ganas de comértelo a besos o el miedo (casi terror) a despertarlo.

8.- Durante tu lactancia o ya terminada esa fase, es maravilloso sentir que tu experiencia puede ayudar a tu hermana, a tu cuñada y a tus amigas. Y, si no, siempre puedes redirigirlas a algún grupo de apoyo o a las asesoras de lactancia, como nuestra amiga Pilar de Maternidad Continuum.

9.- Cuando está enfermo y no quiere comer nada salvo tu leche, aunque haya pasado ya el año. Inevitablemente, te sientes perpleja por la infinita sabiduría de la naturaleza.

10.- Cuando llora de dolor o de rabia y nada parece consolarle, y tu pecho se convierte en el bálsamo más efectivo del mundo. Te sientes plena al notar que estás exactamente donde tienes que estar: al lado de tu hijo

Con todos estos momentos que atesorar, la lactancia materna es para mí una experiencia inolvidable. Siento mucho si hoy me salgo del registro general de Mujeres y Madres, y en especial del mío, pero últimamente estoy en pleno Autumn Blues y me apetecía muchísimo compartir con vosotras esos momentos inolvidables de una etapa maravillosa que ya, con mis tres hijos mediante, miro desde la distancia. Página pasada, sí, pero página inolvidable.

Imágenes via Unsplash

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