Niños y nuevas tecnologías: teoría vs realidad

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No sé si mucho o poco pero seguro que tus hijos ven la televisión mucho más de lo que tu siempre dijiste que lo harían antes de convertirte en madre. Cuando estabas convencida de que nunca, bajo ningún concepto, recurrirías a ella para entretenerlos y solo les permitirías ver dibujos en versión original para eso de que afinasen el oído a nuevos idiomas. Después llegó Clan y Disney Channel a tu vida y el día a día te enseñó que un poquito de tele, en momentos puntuales -o no tanto- no hace mal a nadie y puede darle la vida a cualquier padre.

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De la misma forma sé que ahora mismito piensas que tu hijo no va a tocar una tablet, un ordenador o un móvil hasta que sea mayor de edad -¡como mínimo!-. Tu no vas a ser de esos padres que le da la tablet al niño, o le deja un rato el móvil para que esté más tranquilo. Es cierto que tienes alguna app instalada, pero ¡vamos! que es como último recurso, un “porsiaca” está el pobre muy aburrido y tu no tienes ganas/tiempo/fuerzas para entretenerlo. Y quien dice una app, dice dos o tres. A ver, haz recuento -la de Clan, una de pintar, la de los Angry Birds, el Cooking Mom…-. Bueno, quizás sí coja de vez en cuando la tablet y sí, puede que también sepa utilizar tu móvil mejor que tú mismo, pero ahí se van a acabar las nuevas tecnologías para tu hijo. Ese niño que, a diferencia del hijo de la vecina, el retoño de tu prima y de todos esos prepúbers que ves en la puerta del “insti”, nunca -porque no lo olvidemos, tú eres muy de afirmaciones categóricas- va a moverse en las redes sociales. O al menos no hasta que sea lo suficientemente maduro como para hacerlo de forma segura.

Pues no. Siento desengañarte. No sé si antes o después pero siempre de forma prematura a lo que a ti te gustaría, tu hijo se adueñará de las nuevas tecnologías. Y lo que es peor, lo hará en contextos que bordean peligrosamente lo deseado por su nivel de madurez. A estas alturas, a poco que te preocupe el tema, ya conocerás todas las estrategias habidas y por haber para ejercer un control parental efectivo sobre el uso que tus hijos hacen de las últimas -superemos ya eso de “nuevas”, que para ellos, que son nativos digitales, no tienen nada de “nuevas”- tecnologías. De hecho, aquí mismo compartimos, tras el I Encuentro de Familias Digitales, algunas de las conclusiones expuestas para que nuestros hijos hiciesen un uso seguro y responsable de las mismas. También te recomiendo que repases los consejos que Mixka para evitar a los depredadores en red y navegar de forma segura, o algunos tips de Miss Hallazgos para ejercer de forma exitosa ese control.

Todo eso es fantástico, pero una cosa es la teoría y otra es la realidad, el día a día en casa con una preadolescente en continuo tira y afloja reclamando su espacio en todos los órdenes de la vida… incluido el virtual. Aquí, la macro seguridad es cuando se convierte en micro seguridad y lo que valen son las normas, más o menos consensuadas y razonadas, acerca de lo que se puede y no hacer en la redes. Estas son algunas de las estrategias que estamos utilizando en casa:

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Aislarlos no funciona

Intentar mantenerlos aislados no es la solución. La competencia digital es fundamental en su formación y lo será en el desempeño de su actividad académica y profesional. Además, tarde o temprano, también desarrollarán relaciones sociales en este contexto, así que la solución no es mantenerlos alejados, sino enseñarles a utilizar las herramientas que manejan de forma eficaz y, sobre todo, segura.

Responsabilidad sí, miedo no

Cuando fijamos unas normas, les expusimos también las razones de las mismas y los peligros intrínsecos que podía acarrear no seguirlas. Pero también les hicimos ver que el peligro no radica de las redes o las útimas tecnologías en sí, sino del uso que hace la gente de ellas. No se trata de atemorizarlos, sino de inculcarles responsabilidad en la gestión.

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Fijar el tiempo y el momento

No me importa que mis hijas dediquen parte de su ocio a las últimas tecnologías. Igual que a veces se les da por leer y no paran y otras por los dibujos, las manualidades o los videojuegos, hay etapas en las que prefieren invertir su tiempo libre con sus tablets: juegan, graban vídeos, escuchan música… Sí es cierto que trato de que diversifiquen y no hagan un uso compulsivo, pero ni de estas ni de nada. Así que lo mejor es marcar el tiempo y el contexto en los que se pueden dedicar a ello.

Las descargas y claves, prohibidas

Lo de las claves, por motivos obvios. Nuestro acceso a sus dispositivos ha de ser total. En cuanto a las descargas, estas tienen que estar autorizadas por su padre o yo, que decidimos si los juegos/programas/vídeos musicales son adecuados

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Normas, precisas y fáciles de asimilar

No se trata de apabullarlos con miles de normas que no van a entender ni asumir. Se trata de trazar dos o tres líneas y fijar también las consecuencias que tendrá quebrantarlas. Son pequeños, la restricción casi absoluta es la mejor norma y, a partir de ahí, un par de conceptos básicos que comprendan, asimilen y recuerden. Las nuestras se resumen básicamente en cuatro puntos:

1. Transparencia absoluta

Quizás con quince años no sea posible ni justo privarla de toda intimidad, pero con nueve una condición innegociable para que tenga acceso a aplicaciones como Hangout o Instagram es que tengo que tener acceso permanente desde mi móvil a todas sus cuentas. Sin restricciones. En términos digitales no hay lugar para los secretos.

2. Compartir fotos

No se sube ni comparte ninguna foto si no le da el visto bueno un adulto responsable. Y ¿qué determina que una foto pueda compartirse o no?:

  • No podemos salir haciendo tonterías.
  • No podemos estar en ropa interior ni mucho menos desnudos.
  • Tenemos que tener cuidado con lo que aparece en el fondo de la imagen.
  • Si en la foto aparece más de una persona tenemos que tener el consentimiento de todas ellas para publicarla.

La reflexión: Cuando publicamos una foto deja de ser solo nuestra y pasa a pertenecer al resto. Aunque la borremos, nuestros amigos pueden haberse adueñado ya de ella y hacer un uso que no queramos.

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3. Escribir con “cabeza”

Además de cuidar la ortografía, debemos pensar bien nuestras palabras para no arrepentirnos de ellas. No se cuentan secretos ni se critica a nadie. Tampoco se da nuestra dirección o se cuenta dónde estamos.

La reflexión: A diferencia de lo que sucede cuando hablamos con alguien, lo que escribimos en una red social o compartimos en Hangout o Whatsapp es como cuando mandamos una carta o una nota, queda escrito para siempre.

4. Solo contactos conocidos

Antes de aceptar o enviar cualquier solicitud de amistad o empezar a hablar con alguien tiene que dar el visto bueno un adulto.

Reflexión: En las redes sociales la gente puede disfrazarse sin que nadie se de cuenta, así que lo mejor es ser amigo solo de nuestros conocidos cercanos y si un adulto puede comprobar su verdadera identidad. De hecho, hemos hecho la prueba y su padre creó un perfil falso haciéndose pasar por una amiga. Yo lo supervisé, acepté conscientemente y le demostramos que ¡oh! ¡sorpresa! Margarita no era su Margarita, sino un señor bigotudo.

Fotos: Pixabay y Pexel

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Soy María Fernández. Mujer, madre, amante, amiga y periodista en permanente propiedad conmutativa. No sé vivir sin contar historias. Las mías, las tuyas, las de los demás. Nunca sabrás si voy o vengo, pero cuando te hablo ten la seguridad de que lo hago de forma honesta, porque no sé hacerlo de otra manera.

11 COMENTARIOS

  1. De momento sólo mi hija mayor tiene teléfono móvil y mis reglas son muy parecidas a las tuyas. Yo hablo mucho con ella sobre este tema, le cuento experiencias positivas y también negativas, vemos pelis donde se trata el tema (te recomiendo la peli Chef, no va sobre eso pero se ve claramente que ls RRSS pueden ser horribles o maravillosas), etc.
    Es un tema que no nos asusta pero del que nunca bajamos la guardia…

    • Pilar, creo que tu misma das la clave: que no nos de miedo, pero sin descuidarnos nunca. La prevención y la información es la mejor arma, no el miedo

  2. A parte del miedo y el respeto que me da no saber trasmitirle todo lo que comentas, me pasa que también me da miedo que controlen más que yo. Vale, que eso acabará ocurriendo… Pero no es justo!! Quiero ser la más friki de casa!!

  3. ¡Muchas gracias por acordarte de mi!

    Está claro que la clave es educarlos en su uso y no meterles miedo, nosotros por ahora aún controlamos más nosotros pero cuando llegue la adolescencia no se yo… por muy informáticos que seamos siempre van a ir un paso por delante de nosotros… así que mejor asumirlo y centrarnos con la educación en el buen uso.
    Eso sí, con el primer uso contrato al canto con todo lo que nos dices 😉

    Un besote y gracias de nuevo 🙂

    • Totalmente de acuerdo. Llegará un momento en el que ellos nos tomarán la delantera, pero confío y deseo que para entonces ya le habremos inculcado todo lo que necesita para moverse en la red con un mínimo de seguridad.
      Besos

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