Ese disco recurrente

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Imagen: Pexels

Te encuentras un poco de bajón y decides ponerte música por aquello de no oír resonar tus malos pensamientos una y otra vez dentro de tu cabeza. Como en modo autómata, casi sin pensar, tu cerebro selecciona el CD adecuado para la ocasión. El mismo de siempre. Ese al que siempre recurres porque te transporta exactamente al estado de ánimo que necesitas aunque sea el de regodearte en tu mierda. ¿No os pasa? Estos son los nuestros.

Una pequeña parte del mundo de Amaral (Let)

Llevo años escuchando este disco. Lo he tenido en cassette, lo tengo en CD y supongo que, en algún momento, llegará a mi vida en soporte digital no físico. Una pequeña parte del mundo ha acompañado no pocas de mis lágrimas a lo largo del tiempo. Estuvo conmigo en mi primer palo laboral gordo, luego en mi primera ruptura gorda… joder, y eso que Eva es menudita.  Con él me ocurre algo que me ha pasado pocas veces: me identifico con todas  y cada una de las canciones. Además, recoge mi canción favorita del mundo mundial, en la que más reconozco. Y es que aquello de “a veces te mataría y otras, en cambio, te quiero comer” que dicen en Cómo hablar no puede ser más yo. Os dejo una versión de esa canción que cantan junto a Antonio Vega, que la otra seguro que la tenéis muy escuchada.

Calamaro… antes, ahora y siempre (Merak)

¿Sabéis esa sensación que experimentáis cuando quedáis con amigas a las que no veis desde hace tiempo? Al principio os da pereza porque no os viene bien quedar, estáis cansadas, tenéis otros planes… pero después de un par de horas de conversación, cuando os despedís, os sentís tan, tan, tan, bien que os preguntáis “¿por qué no quedamos más a menudo?”. A mí con Calamaro me pasa lo mismo. Con o sin Ariel y el resto de Rodríguez al lado, Calamaro me encanta. Sí es cierto que últimamente no lo escucho demasiado, también que en los últimos tiempos ha “digievolucionado” y temo que acabe convertido en Raphael… pero cada vez que escucho ese CD en el que he recopilado mis canciones preferidas es como si el tiempo no hubiese pasado ni por esas canciones ni por mí misma y cada tema trae de la mano un fogonazo del pasado. (Si quiero regocijarme en mi pena, os advierto que escucho a Ismael Serrano).

 

Es escuchar esta canción y ponérseme la piel de gallina recordando un concierto en Lugo, por San Froilán, un 5 de octubre de 1999 -¿Cómo pueden haber pasado casi ya 17 años de aquello- con la mejor compañía para la ocasión… “Quiero vivir dos veces/para poder olvidarte/quiero llevarte conmigo/y no voy a ninguna parte”

Los secretos. Grandes éxitos, disco rojo (Sara)

Los secretos grandes éxitos

Cuando iba a la universidad tenía un coche bastante destartalado que pagaba con el dinero que sacaba trabajando. El caso es que su sistema de música era … digamos, precario. Esto derivó en que básicamente se escuchaba un disco en bucle. Durante años fueron los grandes éxitos de Los Secretos (el rojo, que el verde era mucho peor) y cuando estudiaba el MBA cambiamos de coche y de disco por 19 días y 500 noches de Sabina. Pero a Los Secretos les tengo especial cariño. Me sé, obviamente el disco, de memoria y me sigo riendo con el “hasta hubiera trabajado y te fuiste con mi amigo” cada vez que lo escucho. Era especialmente bueno en el caso de las rupturas amorosas porque como decía una amiga, de Los Secretos siempre ibas para arriba porque más abajo no se podía.

Las Joyas Prestadas de la Niña Pastori (Ruth)

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De todos es sabido que a los sorianos nos encanta el Sur. Será por el frío que pasamos en nuestras dos estaciones del año (el invierno y la del tren :-P) o será porque somos flamenquitos encerrados en la meseta castellana, la cuestión es que en mi barrio se celebra una Feria de Abril que poco tiene que envidiar a la de Sevilla. Así que en mi casa, la Niña Pastori ha sonado siempre. El disco de Joyas Prestadas (2006) en un hit en mi spotify, me sirve para unas lágrimas, para recordar mis primeros veranos de adolescente y para rumbear con mis hijas.

1999, de Love of Lesbian (Verónica Trimadre)

Recuerdo la primera vez que escuché a este grupo indie catalán. Era la fiesta de despedida de un amigo que se iba muy lejos, y después de haber bailado toda la noche y habernos divertido lo indecible, fuimos toda la cuadrilla a su casa a despedirnos definitivamente. De repente, sonó Allí donde solíamos gritar y me puse a llorar como la melona que soy. ¡Dios, qué canción! Pregunté cuál era el grupo, me quedé con el nombre, y al día siguiente en pleno ataque de melancolía, me hice con todas las canciones de su álbum “1999”.

Universos Infinitos, Las Malas Lenguas, la colaboración de Santi Balmes (vocalista) con Carlos Sadness en No vuelvas a Japón… Podría nombrar varias canciones. Pero sin lugar a dudas, mi preferida continúa siendo la misma, el origen. Sigue punzándome como la primera vez cuando la vuelvo a escuchar después de un tiempo sin hacerlo. Es como el refugio al que vuelves para ponerte triste cuando quieres tener una excusa (una canción) para no admitir que lo que duele está ahí afuera y sigue sonando cuando los acordes se acaban.

Love of Lesbian es diferente, hay que “acostumbrarse” a su música, no son comerciales. Sin embargo, tienen unas letras increíbles y su nueva canción Cuando no me ves (de El poeta Halley) es una auténtica maravilla.

Play de Moby, sin duda y forever -o casi- (Nuria)

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Habría querido quedarme con producto nacional porque ¡ha habido muchos! Radio Futura, Alaska, Luz Casal, Niña Pastori, Bebe, Triana, Mecano en su día… ¡Héroes del Silencio por supuesto! Gossos, Manel… Pero si hablamos de disco recurrente, el primero que me viene a la cabeza es Play de Moby. Su música me trasportó a estados de ánimos constructivos cuando todo “era terrible”. Me sentía Elliot (el de ET). Yo pedaleaba río arriba en mi bici y Moby me daba alas para alejarme de mi realidad y para construir una nueva. Y sí, en horas bajas todavía tiro de él. De Play y de lo que vino después. 🙂

Más de Alejandro Sanz (María Jardón)

mas de Alejandro Sanz

Para mí es muy complicado decantarme por un disco recurrente, en mi primera decepción amorosa me acompañó Ella Baila Sola, Laura Pausini en mi primer enamoramiento, Tony Braxton marcó el mejor verano de mi vida… lo que sí tengo claro es que hay un cantante recurrente: Alejandro Sanz algo que ya dejé claro  en mi post sobre las cosas que me emocionan de él. Siempre ha estado en mi vida pero uno de los momentos más especiales fue durante el embarazo de mi mayor, eran las canciones que le cantaba y las nanas con las que le mecía cuando nació. Si tuviera que decantarme por uno de sus discos creo que sería Más ya que tiene tres de mis canciones preferidas: Y si fuera ella, Siempre es de noche y Amiga mía.

Queen, Live at Wembley ’86 (Pilar)

Con Queen me pasa algo raro… o me paso una temporada que los escucho a todas horas, o estoy años sin cantar ni una sola canción. Sin embargo, el concierto que dieron en Wembley cuando yo era sólo una niña (y que me regalaron en vinilo) es uno de los discos más recurrentes de mi vida, porque me parece que las versiones que hicieron de sus clásicos fueron maravillosas y además se escucha al público de fondo viviendo el momento que me hubiera gustado vivir a mí.

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