De niños, redes y padres

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Una de las cosas que más preocupa en la actualidad a los padres es el acercamiento de nuestros hijos a las redes sociales y las nuevas tecnologías. Es habitual escuchar preguntas tales como hasta qué edad hay que esperar para que tengan su primer smartphone, qué tipo de controles de su actividad en internet es conveniente hacer o cuál debe ser el tiempo de exposición. Para responder a estas cuestiones, y algunas otras más, Familia Digital organizó el I Encuentro de Familias Digitales: “Niños conectados, ¿padres desconectados?”, que contó con la presencia de expertos del sector, asi como de padres (blogueros, para más señas, gente con especial sensibilidad hacia el tema) e hijos.

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Decir que vivimos en la época de la tecnología es una obviedad enorme. También lo es recalcar cómo de rápido avanza esa tecnología, en la que aparecen nuevas redes sociales cada poco tiempo y evolucionan las existentes con nuevas facilidades que pueden implicar mayores riesgos en cuanto a privacidad o exposición de nuestros datos personales. Ante esta perspectiva, los padres tenemos una responsabilidad brutal en formarnos antes que nuestros hijos para poder atender a sus dudas y acompañarles. ¿Exagerado?

Salud digital

Se define como salud digital el uso saludable, seguro y responsable de la tecnología. Hablamos no sólo de prácticas erróneas o acertadas en nuestra navegación, sino también de la forma en que cogemos el smartphone o la tablet mientras la usamos y no deberíamos dejar de darle importancia, ya que incluso hay estudios que demuestran que se están modificando áreas del cerebro por esa utilización de la tecnología. De salud digital y muchas más cosas nos habló Guillermo Cánovas, experto en la relación de niños y adolescentes con internet entre otras muchas cosas, en una charla que duró más de una hora y que a todos se nos hizo corta.

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Guillermo Cánovas

El discurso de Cánovas, lejos de ser alarmista, supuso una visión realista del panorama actual en el que dio algunas claves a la hora de hacer frente al acercamiento de los más pequeños a la tecnología. En este sentido, señaló que no deberíamos esperar a la adolescencia para que los niños se inicien en su uso, recalcando que no permitirles acceder a ellas sólo los estigmatizará. Hay que dar el paso antes acompañándolos en el proceso. Ahondando en esta reflexión, recordó que lo que es bueno o malo es el uso que se hace de la tecnología, no la tecnología en sí, y recomendó enseñar a nuestros hijos las consecuencias, incluso las penales, que puede reportar ese mal uso.

Además, es fundamental que sepan discernir la información correcta de los bulo, lo que se puede conseguir utilizando unos sencillos comandos en el buscador. Pero, ¿tenemos que esperar los padres a que sean nuestros hijos quienes nos pregunten? La respuesta de Cánovas fue rotunda: no, los padres tenemos que mantenernos actualizados para poder anticiparnos a cualquier problema que pueda surgir.

En cuanto a la privacidad, la máxima es muy clara: no publiques nada que no gritarías en la calle. Muchas veces olvidamos que las redes sociales e internet son un altavoz muy potente en el que nuestras acciones y opiniones quedan reflejadas, no solo cuando escribimos, sino también cuando simplemente damos un “me gusta” en una publicación de Facebook, algo que es más evidente con los nuevos emoticionos de esta red social. La prudencia debe ser nuestra mejor consejera y esta máxima también debe ser trasladada a nuestros hijos, quienes muchas veces se olvidan de ella en el afán por conseguir seguidores o notoriedad. Nos habló también del acoso a menores a través del teléfono móvil y de cómo puede dejar en la más absoluta soledad a nuestros pequeños.

Cánovas en el turno de preguntas
Cánovas en el turno de preguntas

Recalcó otras dos cosas a mi juicio importantes. La primera, que la tecnología no supone un problema de “adicción” mientras que su uso no suponga dejar de hacer otras cosas, no sólo leer libros o pasar tiempo en familia, sino también preferir estar con la tablet o el smartphone a quedar con los amigos. La segunda, que hay que evitar la hiperconexión, esos niños que duermen con el teléfono encendido en la mesillas. Lo ideal es que los dispositivos tecnológicos no entren en la habitación, porque, además, los padres perdemos esa capacidad de control.

Por último, como con todo en esto de educar, es fundamental predicar con el ejemplo. Analicemos nuestros comportamientos. ¿Qué mensaje les estamos lanzando a nuestros hijos cuando dejamos de comer para contestar un whatsapp o no les escuchamos por estar mirando algo en el móvil?

José Luis Encinar
José Luis Encinar

Control parental

José Luis Encinar, Jefe de Producto y Comercialización de Servicios de Telefónica, explicó cómo se configura el control parental de Movistar protege, que permite bloquear la navegación por las páginas web que el adulto considere no adecuadas así como supervisar los sitios por los que el niño ha navegado. Para ello se crean diferentes perfiles de usuario en cada uno de los cuales va quedando registrada la actividad en internet, tanto el tiempo empleado como los sitios que se han visitado. Algunos de los padres presentes cuestionaron el respeto por la libertad personal que la herramienta supone, pero Encinar recalcó que el matiz está en el diálogo con los hijos antes de la configuración, en la explicación y el acompañamiento. A pesar de ello, yo sigo teniendo mis dudas.

Pilar y su celular

María José Cantarino, Jefe de Innovación Sostenible de Telefónica, nos presentó Pilar y su celular un programa educativo que promueve el uso responsable del móvil a través de vídeos cortos para acompañar a los niños a partir de 8 años en el uso autónomo, reponsable y saludable del teléfono móvil. Es un recurso muy interesante y recomendable y os animo a echarle un vistazo porque creo que puede ser de mucha ayuda.

Mesa redonda
Mesa redonda

La jornada terminó con una mesa redonda moderada por el propio Cánovas en la que Fernando, de Historias de Papá Lobo, y Susana García, de Mi mamá tiene un blog, charlaron con un chico y una chica de 12 años acerca del uso de la tecnología en familia. Para terminar, me quedo con una frase de Susana “no puede haber más pantallas encendidas que personas en la habitación”. No me parece un mal punto de partida.

Imágenes: Mujeres y Madres Magazine

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